Por Nora Sugobono

La Mar —la avenida, en esta ocasión— es un universo en sí mismo, un espacio que florece y brilla, especialmente, durante el verano. Caminar por cada una de sus cuadras en un día soleado puede ser una aventura de la cual se sabe el comienzo pero rara vez se conoce el final. En cualquier caso, sugiero no hacerlo. El desayuno fácilmente se convierte en ‘brunch’, aperitivo, almuerzo, sobremesa, cena y lo que sea que uno quiera que siga después de eso.

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