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Kiki Bistró: ¿qué se sirve en el novedoso espacio en Barranco que está inspirado en París?
Un pequeño refugio artístico y culinario propone una experiencia con sello europeo. En Kiki Bistró hay una marcada influencia francesa y muy mediterránea, con tapas, vinos y un ambiente decorado al detalle.
En Barranco hay decenas de callecitas y jirones por visitar y redescubrir. Todo el tiempo –afortunadamente– algo nuevo surge para enriquecer el panorama gastronómico de un distrito que no tiene símil. Sin embargo, si tuviese que quedarme con una única zona con variedad y calidad de experiencias, esa sería la que comprende la cuadra dos del jirón Domeyer.
En Barranco hay decenas de callecitas y jirones por visitar y redescubrir. Todo el tiempo –afortunadamente– algo nuevo surge para enriquecer el panorama gastronómico de un distrito que no tiene símil. Sin embargo, si tuviese que quedarme con una única zona con variedad y calidad de experiencias, esa sería la que comprende la cuadra dos del jirón Domeyer.
Ahora que empieza la temporada más soleada del año, recomiendo dar una visita por ahí: hay terracitas por todos lados y nada provoca más que ir saltando de una a otra para probarlo todo. A Isolina, Siete, Alanya Repostería y Casa Lola se acaba de sumar Kiki Bistró, una nueva y peculiar propuesta.
La clase de sitio que solo podría encontrarse escondido en una vieja casona barranquina, pero también en cualquier rincón de Buenos Aires, Madrid o París. El concepto tiene bastante de europeo, y eso se deja sentir ni bien se cruza la puerta blanca de madera que recibe al visitante. Kiki, según explican sus creadores (una sociedad entre el chef peruano formado en Francia y Estados Unidos Jason Román y el artista parisino Jochim Didariel) es una chica parisina de antaño, que ha aterrizado en Barranco en pleno 2022. Aquí no solo se juntan dos mundos, sino también dos eras.
El espacio ha sido curado por el artista francés Joachim Didariel, socio del proyecto. Cada detalle ha sido supervisado por él: desde el arte en las paredes hasta las piezas vintage del baño.
Román ha buscado diferenciarse de su primer local, Awicha (con sabores más peruanos, aunque salpicado de fusión) introduciendo platos de la escuela mediterránea. El 70% de los vinos son europeos, para empezar, y parte de la idea es que todo pueda degustarse de manera muy orgánica y casual (hay al menos cuatro vinos distintos cada día para probarse por copa). Tapeo, copa llena y platos para compartir. Kiki se presenta ante nosotros generosa y curiosa. Nos cae bien.
Carpaccio veneciano con lomo fino, salsa de anchoas, alcaparras, hierbas y Grana Padano.
/ Heroina Estudio
Estilo y visión
Mientras el peruano Jason Román se encarga de lo que pasa en la cocina, el francés Joachim Didariel también le pone su toque a la propuesta a través de su arte. En especial, con la joyería a base de piedras peruanas y perlas tahitianas que él mismo busca (el artista divide su tiempo entre Tahití, París y Lima), cuyas piezas están a la venta en Kiki Bistró. Puede encontrarlas en una vitrina, a la entrada.
Otras muestras del trabajo de Didariel son sus famosas esculturas de gaviotas, que adornan el ambiente de la barra. En la noche se aprecia con mayor detalle la instalación que ha hecho con estas aves, usando la técnica de origami.