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Hohberg, el fichaje bomba de Universitario y el profesionalismo de los hinchas

Alejandro Hohberg, de los mejores jugadores de Alianza Lima en 2018, fue anunciado como refuerzo en la 'U' y reaviva la eterna discusión sobre el hinchaje, el profesionalismo y el fútbol de hoy. ¿Qué opinas?

Pertenezco a una generación que tiene -o tenía- muy claro cómo debía ser un jugador de la 'U' y uno de Alianza. Pertenecían a moldes diferentes. Y, por esa misma razón, cruzar al otro lado no solo era una aventura difícil, también un error, una afrenta. Una traición de la que no se volvía.

Pero esa educación es retrógrada y terca y no corresponde a los tiempos de los drones y el VAR. El fútbol vive la era del ultraprofesionalismo, de las dietas para el alto rendimiento, de los atletas que vencieron a los peloteros. No juzgaría -caro lujo- a nadie que busque un nuevo trabajo, mejores condiciones o un mayor salario por el bien de su familia por la sencilla -y única- razón de que, dado el caso, buscaría lo mismo.

Pero un mundo paralelo se pelea en redes sociales, donde no solo no existe esa educación anticuada que es la mía, sino que no existe educación. Allí, muy temprano a la mañana, el pase de Alejandro Hohberg a Universitario desde Alianza ha sido analizado con el lente de realidad virtual que mejor acomoda: es malo porque ya no está en mi equipo y es bueno porque los abandonó.

Hohberg es, me parece, el mejor futbolista de Alianza del 2018. Futbolista, digo, porque Leao fue un extraterrestre. Físicamente impecable, y de modales que incluso lo llevaron alguna vez a la selección, Bengoechea lo usó detrás del punta para asociar -cuando estaba Pajoy- y por fuera para servir -cuando llegó Affonso-. Así, solo por citar un par de números, fue el que más jugó (44) y el goleador del año pasado (11); dio también 10 asistencias y en clásicos fue determinante. Pero fuera de ser decisivo en dos campañas y tener gol, el rasgo que más valoro es su velocidad, o su potencia, una distinción que eleva en el fútbol peruano de los 20km/h. Por ese cambio de ritmo la rompe Chiquitín Quintero, por eso la gente se pone de pie cuando avanza Kevin Quevedo y por eso, el uruguayo Gabriel Costa la destruyó en el Cristal campeón.

Eso cotiza.

Con un sueldo menor del que se especula y en medio de un clima mejor del esperado, Alejandro Hohberg jugará en Universitario, precisamente el club que más ha cuidado su identidad a partir del ejemplo de su máximo ídolo, Lolo Fernández y su heredero en años más cercanos, José Luis Carranza. Una 'U' de carencias, no se olvide, donde tiene espacio para ser titular y juego para apagar cualquier pifia de inicio de temporada. Una 'U' que tiene en Aldo Corzo el modelo inmediato de que, pese al pasado, es posible aprender a respetar hasta al que alguna vez fue enemigo. Respetar, que con el tiempo y el profesionalismo se convierte en querer. Si eso no es un síntoma de nuevos tiempos, nada lo es.


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