Por Maca Bustamante

El cierre de año no es solo fuegos artificiales, balances en Excel o listas eternas de propósitos que duran hasta el 15 de enero. Es, sobre todo, una pausa. Una oportunidad para mirar cómo comimos, cómo dormimos, cómo nos movimos… y cómo nos sentimos en el proceso. Porque la salud no se construye en una semana de détox ni en una dieta de verano: se construye en los hábitos pequeños, repetidos y sostenibles.