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"Lo que debes recordar cada vez que algún problema aparezca", por Lorena Salmón

Un nuevo comienzo es posible cada día. La columna de Lorena Salmón

Lorena Salmón

"Lo que debes recordar cada vez que algún problema aparezca", por Lorena Salmón. Ilustración: Gustavo Gamboa.

Tengo una página web que se llama queseasmuyfeliz, así todo junto.

Con frecuencia me escriben al correo para confesarme que están atravesando un momento muy complejo en su vida. La mayoría me pide ayuda: ¿Cómo hago para quererme más? ¿Cómo controlo la ansiedad? ¿Qué pasa si sientes que ya no puedes?

Somos tantos los que necesitamos hablar y ser escuchados.
Siento su desesperanza y su urgencia. Ha habido noches que me he preguntado si puedo dormir tranquila o cuánta responsabilidad debo asumir.

¿Cómo se responde a un llamado así?
¿Cómo se consuela?
¿Cómo da uno aliento?

Todos tenemos demonios personales con los que sentarnos a conversar y hacer las paces.

Todos lidiamos con puntos vulnerables, con obstáculos propios de nuestro proceso de autosabotaje o con retos que la vida misma nos impone. ¿Cómo nos hacemos cargo sin querer darnos por vencidos al primer intento?

Con conocimiento.
Debemos darnos cuenta de lo que (nos) está pasando. En pocas palabras, conocer a nuestro enemigo: ¿cuáles son nuestros demonios personales? No podemos trabajar aquello que no reconocemos o no vemos.

Acoger todas las emociones que el conocimiento nos despierte: negativas o positivas. Solo con una mirada honesta hacia lo que sucede, podremos tener el juicio correcto sobre lo que nos sucede. Corrernos del drama que tanto nos gusta habitar.

Si observamos lo que nos pasa desde el punto de vista de una víctima, la vida siempre será un pesar.

Piensen inmediatamente en aquel familiar o conocido que se pasa la vida quejándose. Su vida entera es un sufrimiento.

El otro día, intentando buscar un libro que ayude a mi hija de 10 años con sus propios pensamientos angustiantes, encontré una maravilla. En sus primeras páginas, la historia de un paciente que se quejaba de dolor con su doctor: “Doctor, me duele todo. Me toco la cabeza y me duele, me toco el hombro y me duele, me toco el pie, también duele”.
El doctor, con genialidad, le respondía: “Lo que usted tiene mal es el dedo”.

Por eso hay que evitar y evadir a como dé lugar el drama, para así poder perdonar el pasado sin rencor de por medio.

Porque, en efecto, todo aquello que nos generó dolor en el pasado tuvo importancia, pero en la actualidad no tiene real significancia.

Hay que romper con esas emociones que nos atan hacia atrás porque es la única manera de poder pisar firme sobre la tierra en el presente.
Todos tenemos oportunidades nuevas y cada día puede ser tomado como un nuevo comienzo. Qué más optimista que eso.
Sufrimos porque estamos enfocando atención y energía hacia el lugar equivocado.

La fórmula para vivir feliz existe y básicamente la prescripción es la siguiente:

Dé las gracias por todo: la gratitud es un superpoder y una virtud que nos permite ahorrarnos mucho sufrimiento en esta vida.

Preste atención a cómo respirar: aprender a respirar es vital para nuestra salud mental. Y la salud mental es igual de importante que la física.

Demos todo lo que podamos; regalemos amor, tiempo, atención. Cuando descubramos el potencial del compartir seremos felices.

Así lo sostiene Leo Bormans, autor de El libro mundial de la felicidad. “La única forma de vivir o experimentar el verdadero placer es en la compañía de otros”.

En efecto, la mayoría de los estudios acerca de la felicidad señalan que lo que determina una vida satisfecha es cuán queridos o acompañados nos hayamos sentido en ella.

Tomen nota y recuerden cada vez que algún problema aparezca y quiera tomarlos por asalto: rodearme de todos aquellos que me quieren.
Ejecutar. //


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