Desde donde estés, agradece tu privilegio y enfoca tu energía en la decisión que estás a punto de tomar. (Ilustración: Kelly Villarreal / Somos)
Desde donde estés, agradece tu privilegio y enfoca tu energía en la decisión que estás a punto de tomar. (Ilustración: Kelly Villarreal / Somos)
Lorena Salmón

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Pase lo que pase este domingo, al despertar y abrir los ojos, toma una inhalación profunda por tu nariz, siente cómo tu abdomen crece, tus pulmones se agrandan, te llenas de aire (te llenas) y déjalo salir por la boca. Así, sin miedo, que nadie te está viendo: abres la boca como diciendo “ahhhhhhh” y sueltas esa carga que vienes sosteniendo desde hace días. Nadie puede llegar equilibradamente sano a este domingo, después de la campaña electoral y el , cada vez más agresivo, cada vez más horrible. Mientras hemos estado de duelo o luto o sintiendo el dolor generalizado de quienes están atravesando por esto, hemos tenido que ser testigos, además, de un tiempo lleno de frustraciones y viralidades, emociones descontroladas, confrontaciones absurdas y pasionales que solo nos descargan, nos absorben, se chupan lo poco de energía que nos queda, como vampiros: nada como un ad portas de cambiar para desequilibrar a cualquiera.

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Por eso, pase lo que pase mañana, cuando te levantes de la cama, evita ir de frente a las noticias o a la pantalla, date un tiempo para el ‘no hacer’: solo percibir. Si puedes, intenta primero estirar tu cuerpo, el cuello rígido, la carga de la cabeza, los hombros caídos, la postura vencida, hay que estirar articulaciones, brazos, piernas, extender, alargar.

Después, nos regalamos unos minutos de nada antes de empezar. Unos minutos para sentirnos. Sentir nuestra voz interna, escuchar los pensamientos que aparecen, dejarlos pasar.

Hay que tener la mente en calma para estar consciente de la decisión que tomarás hoy. Debes sentirla en tu corazón. Sentir seguridad en tu decisión. Debes sentir lo valioso de tu decisión. Cierra tus ojos y permítete sentir. Qué emociones aparecen, dónde las sientes, en qué partes de tu cuerpo, ponles nombre a tus emociones, identifica cómo te sientes y luego míralas con distancia. No somos lo que sentimos: las emociones son pasajeras.

Desde donde estés, agradece tu privilegio y enfoca tu energía en la decisión que estás a punto de tomar.

Aquí me gustaría que te detengas un rato: ¿estás tomando esta decisión sobre la base del miedo? ¿Sobre la base de qué emoción la estás tomando? ¿Estás tomando esta decisión pensando en ti y en los tuyos o pensando en tu país? ¿Alguna vez te has puesto a pensar realmente en una realidad que sea otra y no la tuya?

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Vamos a hablar de empatía. Una cualidad maravillosa que nos permite poder habitar el lugar del otro con el fin de poder observar la realidad en función del otro. Es absolutamente real que cada uno de nosotros observamos las cosas de acuerdo con nuestro universo personal –nuestras experiencias del pasado–. Las emociones que sentimos y representaron esas experiencias, la forma en que nos educaron nuestros padres, lo que aprendimos de nuestros amigos, y todo ese paquete no nos permite poder ver la realidad de otra forma que no sea la personal.

Ya lo dice el biólogo chileno Humberto Maturana: “No podemos tener acceso a una realidad objetiva independiente, sino que existe un ‘multiverso’, donde hay tantas realidades como experiencias”.

Por eso, pase lo que pase mañana, comprométete tú mismo con un propósito, una causa, un problema que quieras solucionar en este país, en vez de pensar en huir corriendo de aquí. Qué cosa valiosa quieres hacer con tu talento, tiempo y con la oportunidad de cambiar la realidad. No hay que ser vidente para darse cuenta de que todavía hay tanto por hacer.

El primer paso: ir a votar informado. Tómate un tiempo para hacerlo y, pase lo que pase mañana, quédate con la seguridad de que hiciste lo que tuviste que hacer. //