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Machismo mundial, por Carlos Galdós 

Ni la euforia ni el licor ni nada justifican el repugnante acoso y la burla a mujeres en Rusia

Machismo mundial, por Carlos Galdós

Machismo mundial, por Carlos Galdós. (Ilustración: Nadia Santos)

Hincha peruano se hace el chistoso faltándole el respeto a ciudadana rusa. Justifica su acto vía mensaje en Facebook, argumentando que la euforia le ganó. Me pregunto si pensaría lo mismo si le hubieran hecho la misma gracia a su mamá o su hermana. Reportero peruano hace pregunta de mal gusto con clara connotación sexual (en doble sentido, según él) a hinchas mexicanos, dejando mal paradas a las rusas. Acto seguido, el comentarista deportivo Eddie Fleischman se disculpa en nombre del reportero por el exabrupto. Los tiempos ya cambiaron, señores, y para bien. Las mujeres en nuestro país y en el mundo entero están siendo maltratadas, asesinadas, violentadas por seres despreciablemente machistas. Es muy probable que, culturalmente, hayamos convivido con ese tipo de discurso donde la mujer es ciudadana-objeto de segunda clase. Es muy probable que nuestras propias madres nos hayan educado con contenido machista. Es muy probable que hayamos crecido viendo programas de televisión donde la mujer era un poto en la pantalla. Pero nada de eso justifica que no tomemos la firme decisión de girar la tuerca hacia lo que corresponde, lo que debe ser, lo justo. Y miren que se los dice este columnista, que hace un tiempito atrás también caminaba con la errada idea de que eso era parte de nuestra gracia. Yo estuve equivocado y cambié los contenidos de un programa de televisión: hice mi tarea luego de sentarme con diferentes personas del Ministerio de la Mujer y movimientos feministas. Difícil no es; necesario y urgente, sí. 

Hinchas colombianos no encuentran mejor manera de descargar su frustración frente a la derrota ante Japón que acercándose a dos japonesas y pidiéndoles que repitan denigrantes palabras en español. Claro, son machitos desde la ventaja de burlarse de otra persona en otro idioma. Automáticamente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, vía redes sociales, se disculpa y condena ese tipo de actos indicando que es inaudito maltratar a una mujer aprovechándose de las barreras idiomáticas. Buen ‘café’ les cayó de parte de su cancillería. 

Hinchas brasileños no se quedan atrás en esto, que parece un campeonato mundial en el que se disputa el título de la imbecilidad. En el mismo formato de los casos anteriores, un grupo de hinchas brasileños rodean a una señorita rusa y comienzan a gritar ‘¡buceta rosa!, ¡buceta rosa!’. Es decir, ‘¡vagina rosa!, ¡vagina rosa!’. Ante ello, el Ministerio de Turismo de Brasil expresó en un comunicado: “Condenamos la actitud registrada en el video y creemos que el machismo y la misoginia no son aceptables bajo ninguna condición, mucho menos en un evento como la Copa del Mundo, que promueve la integración entre pueblos y culturas de todo el planeta”. 

Pero si pensamos que la misoginia es exclusividad latinoamericana, nos equivocamos. En el mismo país anfitrión de la Copa del Mundo, la cadena de hamburguesas Burger King decidió lanzar una ‘creativa’ promoción que ofrecía 40 mil euros y hamburguesas de por vida a cualquier mujer que quedara embarazada de cualquier futbolista participante del Mundial. Esto, según ellos, con la finalidad de que se consigan los mejores genes y así garanticen el éxito de la selección rusa en las próximas generaciones. Tamaña brutalidad fue lanzada en una red social rusa, similar a Facebook, llamada Vkontakte. Luego de las críticas, no les quedó otra opción que retirar el anuncio y ofrecer disculpas asumiendo que se trató de una campaña demasiado ofensiva. 

Para cerrar estas líneas, otra más de los ‘hinchas’ en esta Copa. Mientras una periodista estaba transmitiendo en vivo y en directo vía ESPN, un salvaje la aborda, le grita al oído, le toca el pecho y la besa, todo frente a la cámara. Acto seguido, en redes sociales nunca faltan los salvajes que catalogan la queja e indignación de la periodista como ‘histeria femenina’. Así de mal estamos mundialmente. Recuerden, señores: cualquier beso, caricia o piropo no solicitado es acoso sexual. ¡PENSÁ! 

Esta columna fue publicada el 23 de junio del 2018 en la edición impresa de la revista Somos.

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