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Pueblo Libre: el distrito donde la historia se encuentra, por Jaime Bedoya

Aniversario de Pueblo Libre | "El aire de Pueblo Libre tiene una cualidad particular. No es exactamente florido ni aromático, pero sí presenta una característica próxima a la sutileza. A lo impalpable".

Pueblo Libre: el distrito donde la historia se encuentra, por Jaime Bedoya | Lima

Fachada actual de la histórica Quinta de los libertadores ubicado en Pueblo Libre

El aire de Pueblo Libre tiene una cualidad particular. No es exactamente florido ni aromático, pero sí presenta una característica próxima a la sutileza. A lo impalpable.

Esta peculiaridad atmosférica se extiende hasta los predios de la primera mesita de la taberna Queirolo, la que está frente a la caja. Ni el mordisqueo de un robusto sánguche de jamón escapa a este efecto. La singularidad en cuestión engalana la cruda pureza de jamón y pan, sazonando el emparedado con el sabor de la historia.

En efecto, podría pensarse que esta condición ambiental obedece a los anales libres e insurrectos del distrito: el pueblo de los libres, como inicialmente se le llamaba.

Porque a solo pasos del Queirolo está la Quinta de los Libertadores. Este predio que nació como casa de campo y relax señorial del penúltimo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, fue transformado por el impulso patriota en la residencia estratégica tanto de don José de San Martín como de Simón Bolívar. Bajo su techo sucedió la vida doméstica de la gesta libertadora.

El mobiliario de los libertadores es austero: escupidera de rigor, bacinica de porcelana, cama y escritorio sin opulencias superfluas, inútiles ante la guerra. Invita a pensar cómo debe haber sido el trato entre un argentino de provincia y los señorones limeños hispanófilos con los que se encontró en Lima, capital del Virreinato del Perú. San Martín era de Yapeyú, pueblo de Corrientes. Los Riva Agüero y los Torre Tagle, no.

Ya liberado el Perú, Bolívar llegaría a esta casa luego de la misteriosa conferencia de Guayaquil. No se supo de qué hablaron, pero sí qué discutieron. ¿Qué le convenía más al naciente país?: ¿ser una república o una monarquía? Con los cinco últimos presidentes constitucionales manchados por la corrupción y el circo de tres pistas que ofrece el Congreso al ciudadano, sería prudente decir que aún es muy temprano para saber quién tenía la razón.

Pueblo Libre: el distrito donde la historia se encuentra, por Jaime Bedoya | Lima

Histórica Taberna Queirolo

Las tropas informales de la gesta libertadora, indios mestizos y negros agrupados como montoneros y guerrilleros, tienen merecidamente su propia sala. Con ellos están también las rabonas —madres, mujeres, novias de los soldados que los seguían para curarlos, alimentarlos y quererlos como quieren las mujeres: en serio—. Al lado de donde dormían los grandes y condecorados generalísimos, están los héroes anónimos que fueron clave en la incursión libertadora al llegar a Lima. La república no se hizo de charreteras y medallas de lámina Huascarán.

Una estatua de bronce reviviendo voluntariosamente el encuentro de Guayaquil cuando Bolívar y San Martín se dieron un metálico abrazo decora los detalles de otra de nuestras desavenencias históricas, los dos soles bajo un mismo cielo. Luego de esa reunión ninguno de los libertadores dijo nada. San Martín dejó el Perú a medianoche, sin aspavientos. A Bolívar le quedó sola y grande la cancha de la ambición.

La Quinta de los Libertadores honra el plural hasta las últimas consecuencias. La casa salomónicamente está dividida en dos: un ala para el argentino, la otra para el venezolano. A ambos los unió un final tristemente similar. Bolívar murió en Santa Marta sin cumplir los 50 años, pobre y tuberculoso. Ni siquiera tenía ropa para ser enterrado. San Martín, anciano, murió olvidado en Francia, consecuente con un ostracismo y silencio gobernados por los severos principios morales de hombre que cruzó los Andes para enfrentarse a un imperio.

El aire de Pueblo Libre tiene una cualidad particular. Puede ser el menor índice de humedad, lo que hizo siempre del lugar un espacio idóneo para respirar hondo y pensar claro. O quizás solo sea que estamos en julio, cuando el aire del país se impregna de sí mismo.

Pueblo Libre: el distrito donde la historia se encuentra, por Jaime Bedoya | Lima

Estatua que representa el encuentro de los libertadores tras su encuentro en Guayaquil.


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