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"Si compras, eres cómplice", la campaña que busca parar el tráfico de animales silvestres

La comercialización ilícita en el Perú mata a más de 300 especies cada año, 59 de ellas en alguna categoría de amenaza de extinción. La demanda del público para convertirlos en mascotas o recuerdos no ha disminuido

Mascotas y souvenirs. En eso es que terminan convertidas las más de 300 especies de animales silvestres del Perú que son objeto del tráfico ilegal. Cincuenta y nueve de ellas, tristemente, están en alguna categoría de amenaza en extinción. A esas y otras terribles cifras han llegado los estudios de Wildlife Conservation Society Perú (WCS) y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) del Ministerio de Agricultura, instituciones que vienen sumando esfuerzos por sensibilizar al público sobre esta cruel realidad.  

Más números que dan cuenta de lo grave de la situación: entre los años 2000 y 2017 fueron decomisados más de 64 mil animales silvestres vivos. La principal causa del delito en nuestro país, hay que saberlo, es la demanda por parte del público para tenerlos como mascotas. Una reciente encuesta de Ipsos ejecutada a nivel nacional, de hecho, arrojó que el 14% de los interrogados tiene o ha tenido un animal silvestre en casa. Un porcentaje similar, asimismo, señaló que adquiriría uno. Por otro lado, el comercio ilegal tiene como segunda razón de ser la elaboración de recuerdos y adornos. 

Investigaciones de WCS Perú establecen, además, que la venta de partes o de animales vivos se mantiene en 22 mercados tradicionales localizados en Lima, Tumbes, Chiclayo, Loreto, Puno y Ucayali. Las fotografías consignadas en este artículo dan cuenta de visitas hechas entre el 2016 y el 2017 a espacios comerciales de Tumbes, Chiclayo, Iquitos, Pucallpa, Puno y Lima. Las especies más frecuentemente ofertadas son, entre las aves, el pihuicho ala amarilla y el pihuicho ala azul; entre los mamíferos, la ardilla nuca blanca, el mono ardilla y el mono tití de lomo jaspeado; y entre los reptiles, la tortuga taricaya y la tortuga motelo de patas amarillas.

“Existe una estrategia nacional para controlar la situación en la que intervienen varios agentes y autoridades; sin embargo, es vital que la gente se dé cuenta de que mientras siga comprando animales se va a seguir traficando con ellos. La campaña ‘Si compras, eres cómplice’ busca que esto se entienda bien”, sostiene Yovana Murillo, coordinadora de la iniciativa de tráfico y salud de la vida silvestre de WCS en Perú. Hay que recordar que el tráfico ilegal somete a los animales a situaciones de gran crueldad como hacinamiento; temperaturas extremas de calor en cajas, botellas o bolsas para ser transportados; o mutilaciones (extracción violenta de dientes, garras o cortes de alas).  

Todos podemos colaborar a frenar esta lacra. Además de no adquirirlos, hay que darle me gusta a la cuenta de Facebook ‘sicompraserescomplice’ y compartir la información que allí se publica. Esta siempre puede llegar a un amigo turista o a un papá que piensa, sin maldad, que es inofensivo regalar iguanitas o tortuguitas (también camufladas en tiendas de mascotas). La unión hace la fuerza. 

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