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En plena época de cosecha, Guillermina Huamaní recorre y evalúa el estado de sus cultivos. Su trabajo en el campo es central para la seguridad alimentaria de su familia y comunidad. En la comunidad de Chojanitayoc, Arequipa. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
1/10En plena época de cosecha, Guillermina Huamaní recorre y evalúa el estado de sus cultivos. Su trabajo en el campo es central para la seguridad alimentaria de su familia y comunidad. En la comunidad de Chojanitayoc, Arequipa. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
2/10En las plantas de empaque de Ica, la jornada exige tanto del cuerpo como del espíritu. Con una torre de cajas que la supera en altura, esta trabajadora sostiene con la misma firmeza su labor y su dignidad. La agroindustria de exportación en el Perú tiene rostro de mujer. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
2/10En las plantas de empaque de Ica, la jornada exige tanto del cuerpo como del espíritu. Con una torre de cajas que la supera en altura, esta trabajadora sostiene con la misma firmeza su labor y su dignidad. La agroindustria de exportación en el Perú tiene rostro de mujer. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
3/10Lucía y su hija han sido parte fundamental de que el legado de la familia Ballumbrosio trascienda también como un liderazgo femenino, llevando la música y la identidad afroperuana de El Carmen a nuevas generaciones. Lucía, junto a su hija, en el exterior de su hogar en Chincha Alta. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
3/10Lucía y su hija han sido parte fundamental de que el legado de la familia Ballumbrosio trascienda también como un liderazgo femenino, llevando la música y la identidad afroperuana de El Carmen a nuevas generaciones. Lucía, junto a su hija, en el exterior de su hogar en Chincha Alta. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
4/10El acceso a la tecnología y la conexión entre el campo y la ciudad representan uno de los grandes desafíos para el desarrollo equitativo de las comunidades rurales. En una misma familia conviven la construcción de una cocha artificial para asegurar el agua de sus sembríos y la hiperconectividad del TikTok. Dos visiones del mundo que hoy comparten el mismo territorio. En Cuspa, Arequipa.(Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
4/10El acceso a la tecnología y la conexión entre el campo y la ciudad representan uno de los grandes desafíos para el desarrollo equitativo de las comunidades rurales. En una misma familia conviven la construcción de una cocha artificial para asegurar el agua de sus sembríos y la hiperconectividad del TikTok. Dos visiones del mundo que hoy comparten el mismo territorio. En Cuspa, Arequipa.(Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
5/10En los patios y pasillos de los colegios, las dinámicas entre hombres y mujeres reflejan desafíos pendientes en términos de inclusión y equidad. A pesar de los avances en materia de igualdad de género, las brechas siguen siendo visibles en los espacios cotidianos. En la foto, alumnas y alumnos del colegio CEBA Perú BIRF en Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
5/10En los patios y pasillos de los colegios, las dinámicas entre hombres y mujeres reflejan desafíos pendientes en términos de inclusión y equidad. A pesar de los avances en materia de igualdad de género, las brechas siguen siendo visibles en los espacios cotidianos. En la foto, alumnas y alumnos del colegio CEBA Perú BIRF en Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
6/10En los rincones donde la luz llega a cuentagotas, el deseo de saber arde con más fuerza que en cualquier otro lugar. Aún donde la conectividad es un desafío, las comunidades apuestan por la educación y la tecnología como camino para no quedarse atrás. En la comunidad de Cuspa, a 4h de Arequipa.(Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
6/10En los rincones donde la luz llega a cuentagotas, el deseo de saber arde con más fuerza que en cualquier otro lugar. Aún donde la conectividad es un desafío, las comunidades apuestan por la educación y la tecnología como camino para no quedarse atrás. En la comunidad de Cuspa, a 4h de Arequipa.(Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
7/10Alguien escribió el miedo en una pared y creyó que con eso era suficiente. Mensajes como este, que durante décadas limitaron la participación de las mujeres en la vida pública, son cada vez más parte del pasado. Una pinta en el colegio CEBA Perú Birf, Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
7/10Alguien escribió el miedo en una pared y creyó que con eso era suficiente. Mensajes como este, que durante décadas limitaron la participación de las mujeres en la vida pública, son cada vez más parte del pasado. Una pinta en el colegio CEBA Perú Birf, Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
8/10En los talleres textiles de Ica, donde trabajan principalmente mujeres, los sueños no se dejan en la puerta. Entre telas y jornadas, alguien guardó un disfraz de Supergirl para su hija — un recordatorio de que hubo una edad en que cada niña sabía, sin que nadie se lo dijera, que el cielo le pertenecía tanto como a cualquiera. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
8/10En los talleres textiles de Ica, donde trabajan principalmente mujeres, los sueños no se dejan en la puerta. Entre telas y jornadas, alguien guardó un disfraz de Supergirl para su hija — un recordatorio de que hubo una edad en que cada niña sabía, sin que nadie se lo dijera, que el cielo le pertenecía tanto como a cualquiera. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
9/10El mundo rural y urbano conviven en este retrato que une tres generaciones y las distintas propuestas de vías de desarrollo. Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
9/10El mundo rural y urbano conviven en este retrato que une tres generaciones y las distintas propuestas de vías de desarrollo. Puno. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
10/10La artista Sara Flores, junto a sus hijas y sobrina que forman parte de su taller, representa cómo las redes de apoyo femeninas son un pilar fundamental para el desarrollo de las comunidades, tanto en zonas urbanas como en territorios indígenas. En su taller, en Pucallpa. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
10/10La artista Sara Flores, junto a sus hijas y sobrina que forman parte de su taller, representa cómo las redes de apoyo femeninas son un pilar fundamental para el desarrollo de las comunidades, tanto en zonas urbanas como en territorios indígenas. En su taller, en Pucallpa. (Foto: Víctor Idrogo / Icónica)
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Las mujeres no esperan que el mundo las nombre para existir en él: florecen en la puna, en el patio de la escuela, en el mercado, en la claridad de cada nuevo día. Llevan en el cuerpo una sabiduría que no se estudia ni se hereda: se vive.
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Durante años, el fotógrafo peruano Víctor Idrogo ha recorrido el país para documentar, con mirada cercana y sostenida, la vida de las mujeres en sus contextos más cotidianos, registrando no solo sus realidades, sino los cambios que, silenciosamente, se van abriendo paso generación tras generación.
Desde el altiplano hasta las plantas de empaque de Ica, desde los talleres textiles hasta las cochas artificiales de Arequipa, sus imágenes encuentran a mujeres que sostienen familias, comunidades y sueños. Mujeres que heredaron la tierra y también la transformaron, que accedieron a la educación cuando no era evidente que pudieran, que construyeron redes donde el mundo veía soledad.
En cada retrato late una historia de equidad en construcción; no como promesa lejana, sino como realidad que ya ocurre, con una fuerza extraordinaria.
Mira el reportaje gráfico completo en la parte superior de esta nota.
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