En medio del ritmo constante del día a día, hay espacios que invitan a bajar las revoluciones. Este nuevo taproom, ubicado en la calle Mártir Olaya 139, Miraflores, aparece casi como un secreto bien guardado: discreto, algo escondido del bullicio, pero con una atmósfera que transmite hacer una pausa necesaria, claro, acompañada de una cerveza.
En medio del ritmo constante del día a día, hay espacios que invitan a bajar las revoluciones. Este nuevo taproom, ubicado en la calle Mártir Olaya 139, Miraflores, aparece casi como un secreto bien guardado: discreto, algo escondido del bullicio, pero con una atmósfera que transmite hacer una pausa necesaria, claro, acompañada de una cerveza.
Aunque es otoño, y el eterno cambio de clima a veces obliga a elegir un lugar más cerrado, la terraza es protagonista: puedes instalarte con amigos o incluso con la laptop para una reunión informal, mientras la brisa fresca se equilibra con la calidez del lugar. Si quieres más privacidad, una pequeña barra interior ofrece refugio sin perder el encanto.
Carta de cervezas artesanales: corazón de la experiencia
Con alrededor de 20 variedades —y más en camino— hay opciones para todos los niveles. Si recién empiezas en este mundo, las cervezas a base de trigo como la Oxapampa o de quinua son ideales: ligeras y frescas. Para paladares más curiosos, aparecen estilos como la CAT IPA (con versiones doble y triple), intensas en lúpulo y con aromas más marcados gracias a su paso por barricas.
En este taproom también destacan la “7 vidas CAT IPA”, de perfil dorado y espuma consistente; la “White Solera”, más sofisticada por su crianza en barricas de vino blanco; o la potente “Quadrupel”, espesa y pensada para quienes buscan algo más robusto.
En el lado más ‘oscuro’, la “Dark Addiction” sorprende con notas dulces de café, vainilla y coco, ideal para cerrar la noche. Y si prefieres algo más delicado, la “Rosé Brut”, con mosto de uva Italia, ofrece aromas suaves que acompañan casi cualquier comida.
No se queda atrás, la 420 CAT es una West Coast IPA de perfil intenso, elaborada con infusión de terpenos de cannabis. Esta cerveza destaca por sus notas terrosas, “dank” y florales, sin perder el carácter fresco y marcadamente lupulado propio de este estilo.
Ritual y maridaje de una cerveza artesanal
Tomar cerveza también tiene es una especie de acto litúrgico. Se recomienda empezar por opciones ligeras y avanzar hacia las más intensas, con un lapso de 10 a 15 minutos entre vaso y vaso para apreciar mejor los sabores. Un sorbo de agua ayuda a limpiar el paladar y redescubrir cada matiz. Además, al tratarse de cervezas con mayor graduación alcohólica, lo ideal es beberlas con calma y evitar que se calienten demasiado (evitar tenerlas en las manos por tiempo prolongado), ya que eso puede alterar el equilibrio entre lúpulo y malta.
El maridaje completa la experiencia. Piqueos (alitas o salchipapa) hamburguesas, wraps o opciones más ligeras— está pensada para acompañar sin saturar. Las salsas, ligeramente bajas en sal pero llenas de sabor, logran un balance perfecto. Las cervezas suaves combinan bien con nachos, chicken fingers o tequeños, mientras que las más intensas encuentran su mejor aliado en alitas BBQ o hamburguesas jugosas, donde el contraste dulce-picante resalta cada sorbo.
En esa línea, las hamburguesas (oferta que incluye seis variedades) se reinventan con cortes seleccionados de carne, incluyendo opciones con bife, todas con un gramaje de 180 gramos que asegura una mordida contundente.
Entre plantas y calma, la terraza invita a quedarse más de lo planeado. Está en Calle Mártir Olaya 139, Miraflores. (Foto: 7 VIDAS)
Para compartir, hay opciones que no fallan: la salchipapa Tap7, con papas crocantes, salsa de queso y una mezcla de salchichas —Frankfurt ahumada, arequipeña y chorizo argentino. Aquí, la regla es simple: la cerveza siempre va mejor acompañada.