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La hinchada que sigue a la Selección a todas partes

La crónica de los cánticos y angustias de las barras que acompañaron al equipo peruano a La Bombonera y al Nacional

Hinchada peruana

Los ‘banderazos’ y las convocatorias de hinchas son clásicos en los días previos a un partido de la selección. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)

Los ‘banderazos’ y las convocatorias de hinchas son clásicos en los días previos a un partido de la selección. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)

Los ‘banderazos’ y las convocatorias de hinchas son clásicos en los días previos a un partido de la selección. (Foto: Anthony Niño de Guzmán)

Llegamos a Buenos Aires. Caminamos 20 minutos por Chile (la calle), con Perú (las camisetas) en los hombros, ante la sorpresa de Argentina (los transeúntes), para llegar al punto de encuentro de las barras. Están Sentimiento Blanquirrojo (Norte), La Franja (Oriente) y La Blanquirroja (Sur), juntos, listos, con bombos y tarolas. 

Llegaron por sus propios medios. “Ayuda tener vacaciones acumuladas para viajar en los partidos” me confiesa Sinclair Carrera, “y tener un jefe futbolero”, acompaña Gianfranco Sotomayor, ambos fundadores de La Franja. El jefe de Marco Cruz, o Macuco, de Sentimiento, en cambio, le mandó un correo harto de sus escapadas por la selección. “Si hay una chambita por ahí, me avisas”. Le avisaré. 

En Lima se quedó Jackie Arroyo, “la más antigua” de La Blanquirroja. Lleva cinco años en la barra pero apenas un mes en su nuevo trabajo. “Pero si llegamos a Rusia, voy y no me importa nada”, advierte. Comprenda jefe. 

Los cánticos y arengas se trasladan a los buses rumbo a Caminito. Respetamos a los hinchas argentinos (la zona es muy picante como para decir que estamos en la Boca y qué órgano genital va a pasar) y ellos a nosotros. Las escaleras nos llevan a lo más alto del Alberto J. Armando. Bienvenido Ramírez nos da la bienvenida. Están también Beingolea, Álvarez Rodrich y “Cachito”, cómo no. “Yooo soy peruano, es un sentimientooo. No puedo paraaar”. Respeto a los himnos rivales. Messi nos asusta con un palo y ese regate diagonal y la curva hacia adentro. Algunos se quedan mudos por los nervios. Mateo Garrido Lecca y Franco Cabrera se paran en la baranda para animar. Me sumo a las arengas. “¡Alienten, carajo! Que cantar no da Alzheimer”. 

Tiro libre para Guerrero, y ahora sí que tiembla la Bombonera. 

No te pierdas mañana la nota completa en Somos.

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