La última foto de los 17 policías que mató Sendero Luminoso en Huamarca, Piura. Sandra García, esposa de uno de ellos, exige justicia.
La última foto de los 17 policías que mató Sendero Luminoso en Huamarca, Piura. Sandra García, esposa de uno de ellos, exige justicia.
Oscar García

Redactor en la revista Somos

oscar.garcia@comercio.com.pe

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Sandra García y su esposo, el mayor PNP Roberto Morales, cumplían años el mismo día. Cada 22 de enero solía ser una fiesta doble para ambos y así fue por trece años de casados, hasta que lo asesinó. Sandra se quedó sin esposo, con cuatro pequeños hijos por cuidar, y sus cumpleaños no volvieron a ser felices sino nostálgicos, dice. Al mayor Morales lo mataron el 4 de febrero de 1993 cuando iba en una misión especial, a ubicar y rescatar a otros 16 policías que habían sido secuestrados un día antes por Sendero en la sierra de Piura.

Hoy Sandra ve todos los días la cara de , el genocida, en televisión y los diarios. Lo ve y concluye con serenidad: “su muerte no borra el daño sufrido, las lágrimas que hemos derramado. No borra el dolor ni nos va a resarcir”.

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Al teléfono desde Piura, la viuda del entonces capitán de la Unidad de Desactivación del Explosivos [fue ascendido de forma póstuma] cree que el gobierno de Pedro Castillo está manejando mal el tema de los restos del cabecilla terrorista. “Se debió comunicar que ese señor murió y que sus restos fueron cremados y punto. Incinerarlo y no dar información acerca de qué hicieron después con los restos, como pasó con Osama Bin Laden. No decir más. Creo que se le está dando demasiada prensa. Esta cobertura quisiéramos nosotras las víctimas”.

Sandra García y la imagen de su esposo, el oficial de la PNP Roberto Morales, de la Unidad de Desactivación de Explosivos. Se casó cuando ella tenía 19 años. Quedó viuda trece años después. (Foto: archivo familiar).
Sandra García y la imagen de su esposo, el oficial de la PNP Roberto Morales, de la Unidad de Desactivación de Explosivos. Se casó cuando ella tenía 19 años. Quedó viuda trece años después. (Foto: archivo familiar).

Calcula que, como ella, son alrededor de 5 mil las viudas que dejó Sendero Luminoso solo en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Muchas se agrupan en la organización que preside, la Asociación de Viudas, Madres y Sobrevivientes de Miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional (AVISFAIP), que fundó en el año 2002. ¿Cuánto recibió de reparación por la muerte de su esposo? 10 mil soles. “¿Crees que la vida de nuestros familiares vale diez mil soles? No vale ni un millón. A mis hijos les tocó 1.250 soles por la muerte de su padre. Ni una vaca cuesta tan poco”.

LA HEROICA MUERTE DEL OFICIAL MORALES

El 3 de febrero de 1993 el teléfono de la casa de Sandra García sonaba con insistencia. Era de la comandancia. Solicitaban de urgencia la presencia de su marido, un graduado de la antigua Guardia Republicana que era experto en desactivación de explosivos, con cursos de capacitación en esa materia seguidos en el extranjero. La primera intuición de ella fue negarlo. “Se ha ido a la farmacia”, les dijo.

Morales estaba de franco ese día y merecía descanso, pero, enterado del asunto, decidió ir de inmediato. Se fue a pie y en ropa de calle. Sendero Luminoso había secuestrado a tres policías y un civil en la sierra de Piura y se requería una misión urgente de rescate.

La última foto de los 17 policías que mató Sendero Luminoso en Huamarca, Piura. Sandra García, esposa de uno de ellos, exige justicia.
La última foto de los 17 policías que mató Sendero Luminoso en Huamarca, Piura. Sandra García, esposa de uno de ellos, exige justicia.

De Piura salieron dos vehículos policiales en una ruta oblicua que los obligaba a bajar hasta Chiclayo. Era un command car y una camioneta alta con varios jóvenes suboficiales y un solo oficial, el capitán Morales, que iba con ellos. Antes de viajar se tomaron una foto en la tolva que sería el último testimonio de su vida. La ruta fue larga, de 17 horas de camino en ruta a la sierra. Cuando llegaron a la zona de Tierra Blanca encontraron un carro quemado y, un poco más allá, entre la maleza, los cadáveres de los tres policías secuestrados con signos de tortura.

El entonces capitán PNP Roberto Morales y su esposa Sandra García (Foto: archivo familiar).
El entonces capitán PNP Roberto Morales y su esposa Sandra García (Foto: archivo familiar).

A las 8 y 30 de la mañana, cuando la comitiva de rescate retomaba el camino, ocurrió la emboscada. De pronto, la camioneta del capitán Morales voló por los aires por 200 kilos de dinamita ocultos en el suelo, escondidos en baterías de camión. Muchos suboficiales murieron en el momento, sentados, pero otros como Morales sobrevivieron unos minutos para repeler el ataque que se les venía. Los subversivos empezaron a bajar al lugar, disparando. El atentado solo dejó un sobreviviente. A Morales lo encontraron sin una pierna y con un tiro de gracia en la cabeza.

“Mi esposo hoy tiene un colegio con su nombre, tiene un complejo policial, pero nosotros no lo tenemos a él, que es lo más importante. Mis hijos no han estado con su papá cuando se han graduado, cuando se han casado, cuando han tenido sus propios hijos. Ese es el drama de las familias víctimas de Sendero Luminoso”, anota García.

La boda religiosa de Sandra García y el oficial Morales, uno de sus recuerdos más felices. (Foto: archivo familiar García).
La boda religiosa de Sandra García y el oficial Morales, uno de sus recuerdos más felices. (Foto: archivo familiar García).

Lo que exigen la viudas del terrorismo es una reparación justa que, a su juicio, no se ha dado con leyes como la 28592, llamada Ley PIR (Plan Integral de Reparaciones). Las viudas tienen un proyecto propio para que se les otorgue al menos diez UIT de reparación justa, para el que piden la atención del caso.

Hay muchas cosas que mejorar en ese tema. Hay una tramitología que muchas veces es re victimizante, pues la viuda o madre debe demostrarle al Estado que su esposo o hijo murió en acciones de combate contra el terrorismo. Deben adjuntar recortes periodísticos que solo remueven heridas. Algunas se quedan sin cobrar y tienen que ir a juicio para que les reconozcan algo, añade García. Una falla más que advierte: la ley de reparaciones solo llega al año 2000. Si hubo muertos más recientes, como sus deudos no podrían ser reparados.

La identidad y sanción a los autores materiales de la muerte del oficial Morales es una historia que aun no termina de escribirse. El 21 de agosto pasado, la Divincri y Dircorte capturaron en Piura a Hipólito Crisanta Parra, alias “Clever”. La tesis de la Policía es que se trataría de un mando político importante del comité regional de Sendero en la zona y participante de la emboscada a los 17 oficiales de Policía en Huamarca. Al detenido se le trasladó a Chiclayo para seguir con las investigaciones. //

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