Nora Sugobono

Sonder Accopostuna sale con cara de preocupación: nadie, nunca, devuelve sus platos a la mitad (ocurre, estimado lector, que las labores del periodismo gastronómico normalmente obligan a probar un poco de cada cosa; a veces no se puede terminar todo). “Quiero saber qué pasa”, dice. Directo al grano. Le explicamos el motivo y sonríe aliviado: sabe que las porciones aquí son considerables. Sonder es un hombre que no está acostumbrado a términos medios y es bueno saberlo. Sobre todo porque él comanda la cocina.

BARRA BRAVA
La avenida Aviación es el paraíso chifero de esta ciudad, pero hay otros sabores por descubrir. Esa última palabra no la digo a la ligera: encontrar una receta que combina cebiche y anticucho en un mismo plato solo puede ser catalogado como descubrimiento, quizá el mejor en lo que va de nuestra versión de primavera. Si hoy sale el sol, no hay mucha escapatoria –advierto– y ese término tampoco lo uso a la ligera. Todo el concepto del restaurante gira en torno a la historia (inventada, claro) de un reo de la prisión de Alcatraz que terminó en El Callao, donde compartió con los chalacos su versión de cebiche.

Parece que fue muy desprendido, porque en la carta hay ocho variedades. Desde el ya mencionado, con pesca del día, yuca frita y pulpo anticuchero (mezcle todo, sin miedo); hasta uno que incluye pescado, pulpa de cangrejo y chicharrón de calamar (ambos a S/ 36); y otro mixto, con dados de palta y chorro de aceite de oliva (S/ 33). No hay pierde en cualquier caso, pero asegúrese de pedir el cebiche para compartir. Si se siente egoísta y busca algo fresco, vaya por alguna de las leches de tigre en el menú (S/ 15).

Los fondos van por el camino clásico: arroces chaufa, con mariscos y norteño, con su toque de culantro (entre S/ 30 y S/ 35) componen la oferta principal. Si el clima es adecuado o no para tomar una sopa es enteramente su decisión. Yo creo que nunca hará calor suficiente que pueda hacer que uno se prive de una buena parihuela (S/ 36). //

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