Transcurrieron varias semanas antes de decidirse a hablar sobre el cáncer con Somos. El problema se ha “cortado de raíz” y sobrelleva los altibajos de la enfermedad. “Es bien difícil; ver a tanta gente pasando por lo mismo es duro”, sostiene. (Foto: Daniella Profeta)
Transcurrieron varias semanas antes de decidirse a hablar sobre el cáncer con Somos. El problema se ha “cortado de raíz” y sobrelleva los altibajos de la enfermedad. “Es bien difícil; ver a tanta gente pasando por lo mismo es duro”, sostiene. (Foto: Daniella Profeta)
Daniela Meneses

Periodista y abogada

En octubre del año pasado, Anahí de Cárdenas (Lima, 1983) sintió un bulto en su seno mientras se realizaba un autoexamen. Inmediatamente separó una cita con la ginecóloga y comenzaron una serie de pruebas –ecomamografías, resonancias, biopsias–que confirmaron el diagnóstico: cáncer de mama. Antes siquiera de haber sido operada, Anahí decidió compartir en su cuenta de Instagram la noticia. Hoy, un millón de seguidores siguen su proceso.

¿Qué pasó luego de que te confirmaran que tenías cáncer?

Había que hacer un examen de inmunohistoquímica para saber cuál era el tratamiento que seguiría. Resultó que mi cáncer era hormonal (de los malos es el menos malo). Con esa información, y porque el tumor estaba ubicado detrás del pezón, el doctor recomendó una mastectomía radical.

¿Y cuál fue tu reacción?

No entendía cómo habíamos pasado de ‘un cáncer fácil’ a tenerme que quitar toda la teta [ríe]. Yo necesitaba dos segundos para procesar el tema, quería estar realmente segura de que estaba haciendo lo correcto y de que no me estaba saltando procesos. Hablé con el oncólogo tratante, con un radiólogo en Estados Unidos y con otro oncólogo. Todos coincidieron con que me operara primero y luego me hiciera la quimioterapia. Dos semanas después de mi cita inicial con la ginecóloga, me sacaron la teta. Todo fue bien rápido, bien violento, pero cortamos el problema de raíz.

Hiciste público tu diagnóstico muy rápido. ¿Qué te impulsó a compartirlo?

Lo dije porque no me lo creía, y para mí las cosas no se vuelven reales hasta que uno las dice. Y además yo internamente dramatizo mucho las cosas, pero cuando las verbalizo siento que pierden fuerza.

Entre su diagnóstico y la mastectomía transcurrieron dos violentas semanas. Ha modificado su alimentación, sigue dictando clases de teatro y haciendo deporte, no sin antes consultarlo con sus médicos. Se medica para reforzar las defensas y seguir. (Foto: Daniella Profeta)
Entre su diagnóstico y la mastectomía transcurrieron dos violentas semanas. Ha modificado su alimentación, sigue dictando clases de teatro y haciendo deporte, no sin antes consultarlo con sus médicos. Se medica para reforzar las defensas y seguir. (Foto: Daniella Profeta)

¿Alguna vez te has arrepentido de la decisión de contar que tenías cáncer?

No. A veces sí me abruma la cantidad de atención que recibo, porque veo y siento la ansiedad y el miedo de la gente. Muchos se acercan a mí con recomendaciones, y es porque a ellos esta enfermedad les ha tocado también de alguna manera. Es una enfermedad bien difícil, y ver a tanta gente pasando por lo mismo es duro. Además, porque sé que no todos tienen las condiciones que yo tengo para enfrentar la enfermedad. Sé que estoy en una posición de privilegio y sería ridículo negarlo.

-TAREA DIARIA-

En Instagram, Anahí nos permite acompañarla en sus días buenos y no tan buenos. La hemos visto recién operada, cansada por la quimioterapia, divirtiéndose en el karaoke, dando clases o haciendo deporte. Le pregunto entonces si es que, entre los miles de mensajes de apoyo y consejos que recibe, no se esconde quizá también una idea de cómo se debe ver el cáncer y cómo debería manejarlo ella.

“Es una enfermedad difícil”, me contesta. “Además de la caída del pelo y la mastectomía, la quimioterapia produce fatiga, náuseas, dolor de cabeza, acidez… Son cosas que se conocen. Tenemos una imagen de cómo debería verse la enfermedad y sabemos que hay que cuidarse, quedarse en la cama, evitar contacto con la gente. Y hasta cierto punto es así. Hay un momento durante la quimioterapia donde tienes las defensas muy bajas y un resfrío te manda a la clínica. Hay que ser responsable con lo que uno hace, pero no dejar tu vida en pausa. Yo creo que si no, la enfermedad te come”.

Mostrar su proceso por Instagram le ayuda a comprender este momento. Entre tanto, continúa sus ensayos para Microteatro (marzo y abril).  (Foto: Daniella Profeta)
Mostrar su proceso por Instagram le ayuda a comprender este momento. Entre tanto, continúa sus ensayos para Microteatro (marzo y abril). (Foto: Daniella Profeta)

Tu vida está todo menos en pausa…

Yo todo lo consulto con el doctor antes, pero sí, sigo dictando clases y continúo con mis proyectos actorales. Además, cuando puedo, trato de hacer deporte. Necesito endorfinas, ponerme contenta, que es la mejor manera de sobrellevar esto. También estoy cuidando mi alimentación, hay cosas que no puedo comer, como verduras crudas, alcohol o azúcares añadidas.

¿Y cómo cuidas tu salud mental?

Siempre he ido al psicólogo y sigo yendo. Pero en estos procesos también salen los miedos de la gente a tu alrededor, y cada quien tiene que tener control y responsabilidad de sus propios temas. Muchas veces la gente cree que hay roles que tomar cuando alguien está enfermo, y no siempre son los necesarios o los correctos. Es importante trabajar esto, ya sea dialogando como familia o con ayuda de psicólogos. Hay también que aprender a pedir ayuda, compañía, cariño o espacio. Por otro lado, me ayuda mucho también escribir el proceso. Escribo sobre los bueno y lo malo. Escribo lo que se me ocurre en el momento, sobre todo en mis noches de insomnio.

Y te ayuda también, como me decías antes, compartir tu proceso en Instagram.

Hay un montón de cosas de las que no se está hablando que creo que se deben hablar. Partiendo de lo que me está sucediendo, hablo de salud mental, la familia, el feminismo, tomar control de tu cuerpo… Han empezado a salir un montón de cosas que me gustaría poner en la mesa para que se abra un debate, y la gente piense y le dé vueltas. Cuando se abre el debate y se escuchan otras opiniones es cuando realmente crecemos.

En tu Instagram hay una foto que a mí me parece muy potente: aquella donde sales mostrando la cicatriz de tu mastectomía, una foto que siento que rompe con esta idea falsa de que te quita la capacidad de escoger ser sexy o femenina.

Mentiría si digo que de alguna manera no está instaurada en nuestra mente la idea de que las mujeres debemos vernos de cierta manera para ser atractivas. Pero esa foto que yo colgué no fue para demostrarle al mundo que sigo siendo sexy, sino para verme a mí y sentirme en control de lo que sucede en mi cuerpo. Yo tengo control sobre mi cuerpo. Esa era una foto que yo necesitaba para reencontrarme conmigo.

En mayo presentará la obra El sentido del deber. Este año también la veremos en el cine con No me digas solterona 2 y Igualita a mí. (Foto: Daniella Profeta)
En mayo presentará la obra El sentido del deber. Este año también la veremos en el cine con No me digas solterona 2 y Igualita a mí. (Foto: Daniella Profeta)

Para demostrarte que tú sigues a cargo de la imagen que proyectas.

Exactamente. Pero también admito que es una batalla contra el espejo. Por más que muestre una imagen de mí que yo pienso que es fantástica, no creo que nadie se vea y diga ‘normal, me quitaron la teta, me quitaron el pezón’. No, te han quitado una parte del cuerpo socialmente muy ligada a la sexualidad y la feminidad. Y para mí es un aprendizaje entender que estas cosas no me definen como mujer.

Y ahí también me gustaría hablar de tu decisión de aparecer muchas veces sin peluca.

Con la peluca no me siento realmente yo, por eso en mi casa prefiero no usarla, y por eso me ven así en Instagram. Pero cuando tengo que salir a la calle, sí me pongo mi gorrito o pañuelo, toda mi armadura [ríe].

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-El antes y el después- “El cáncer te hace sentir desposeída de tu cuerpo. Tienes que reconquistar un cuerpo transformado. Este no es un proceso emocional natural, necesitas mucha fuerza, paciencia y apoyo. Para sobreponerse de esta situación tienes que entender un concepto básico: siempre ha habido un antes y después de la enfermedad. No puedes solucionar el después si no conoces como era el antes. Si antes, no eras alguien plena sexualmente, corres el riesgo de culpar a la enfermedad por la disfunción sexual. Si esta es tu realidad, tienes que retroceder y encontrar la raíz de la disfunción, previa a la enfermedad. Hay que darle mucha importancia a la ternura de las practicas eróticas fuera de la penetración y orgasmo. Tienes que darle tiempo y tolerancia a tu cuerpo para poder redefinir el nuevo perfil de tu placer sexual.” . Si quieren seguir leyendo este interesantisimo texto vayan al perfil de @corazonconleche porque está increible! Gracias @dizzyfrankk por la ilustración! Me pareció bellísima! #fuckcancer #escuchaatucuerpo #newnormal #antesydespues #sexualidad

Una publicación compartida de Anahi De Cardenas (@anahidec) el

Lo que siento al ver tu Instagram es que, más que una prescripción de cómo se debe ver el cáncer, estás reclamando el derecho a ser tú quien decidida cómo vivir la enfermedad. ¿El hashtag que usas, FuckCancer, lo explica?

#FuckCancer fue una cosa inicial, como un ‘a la mierda con esto, vamos con todo’. Pero yo creo que si tuviera que resumir este cambio de narrativa del cáncer del que estoy hablando sería: ‘Infórmate, escucha a los expertos y luego toma el control, ten agencia de tu cuerpo y toma las decisiones que consideres mejores para ti’. //

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