Por Oscar García

En los últimos 18 años el panorama urbano de Lima no sería el mismo sin la enigmática imagen de un oso panda grafiteado que te observa con ojos blancos desde algún muro. Se lo ha visto en todos lados: en paredes de casonas, en paraderos de micros, en el Metro de Lima, en vallas publicitarias de varios metros de altura, en un avión viejo y en cualquier lugar inaccesible que a su creador le parezca interesante. El panda es un personaje de la ciudad y es la obra mayor de Poet, una leyenda de los aerosoles que empezó su recorrido en los años noventa, cuando toda Lima era vista como un lienzo por decorar.

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