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Dile adiós al verano en La Gramita, donde se comprende el poder y la belleza del mar

"El clímax de la visita, empero, reside en trepar al complejo arqueológico Las Aldas. Aunque abandonado, como todo lo cultural en el Perú, el monumento mantiene su magnificencia con siete plataformas superpuestas (incluida una plaza hundida) comunicadas por una escalinata de piedra"

El pingüino aún daba signos de vida cuando nos acercamos a verlo. Murió con el rostro vuelto hacia el Sol. Vi unas gotas de agua mojar sus ojos aún abiertos. Eran lágrimas de Flor, la fotógrafa. Recordé otros tiempos distintos y por un segundo me sentí enfermo. Estábamos en La Gramita, rodeados de un estupendo escenario natural, pero tuve la sensación de que este hecho no era casual, sino una alegoría del “progreso” mal entendido.

DELEITE SENSORIAL
Estas angustias propias de la modernidad cohabitan, como en la vida misma, con el majestuoso desierto que paladeamos entre Huarmey y La Gramita, que transmite una serenidad encendida con sus colinas de diferentes colores. En la zona sur de esa playa, finalmente, se estira la caleta de pescadores, con bodegas, restaurantes y un mar amable donde se pueden realizar paseos en bote. Al norte de ella, la geografía, aunque rocosa, es más estética. Al área se le conoce como Las Mellizas y allí se yergue una hermosa isla a una centena de metros de la orilla, a la cual se accede por un amplio camino en marea baja.

El clímax de la visita, empero, reside en trepar al complejo arqueológico Las Aldas. Aunque abandonado, como todo lo cultural en el Perú, el monumento mantiene su magnificencia con siete plataformas superpuestas (incluida una plaza hundida) comunicadas por una escalinata de piedra. Al llegar a la parte alta del recinto, uno se encuentra con uno de los mejores panoramas de la costa peruana. Es entonces posible comprender el poder y belleza del mar y la intención de los antiguos peruanos por mostrar la íntima relación entre hombre y naturaleza.

Al regresar pasamos junto al cadáver del pingüino y tuve de pronto el ridículo deseo de hablarle, de perforar el muro de la muerte, de nuestra muerte. //

SEPA MÁS
La Gramita
se encuentra en el kilómetro 347 de la Panamericana Norte. Desde Casma los colectivos cobran cinco soles.

El descubridor del complejo Las Aldas, que dataría de 5 mil años de antigüedad, fue Fréderic Engel.

Si busca un lugar para alojarse y disfrutar esta gran experiencia, puede entrar a: www.lasaldas.com.

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