Resumen

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El proyecto busca intervenir con pintura más de 304 mil metros a distintas escalas (un macromural y 16 micromurales).  La intervención artística se ha extendido a las escaleras y las fachadas. Puede ver el gran mural desde Acho (Fotos: Omar Lucas y Qroma)
El proyecto busca intervenir con pintura más de 304 mil metros a distintas escalas (un macromural y 16 micromurales). La intervención artística se ha extendido a las escaleras y las fachadas. Puede ver el gran mural desde Acho (Fotos: Omar Lucas y Qroma)
Por Vanessa Cruzado Alvarez

Al barrio Leticia, en la falda del cerro San Cristóbal, en el Rímac, se entra a pie. Las escaleras son la vía principal de acceso y también la ruta de los cargadores, los cimientos desde la fundación del vecindario, en 1933. Ellos transportaron ladrillos, arena y bolsas de cemento hasta lo más alto del lugar para construir las viviendas en las que ahora habitan más de 10 mil personas. Hoy se ganan la vida subiendo balones de gas, las compras del mercado o lo que los vecinos necesiten transportar. Algunos de estos célebres personajes, como el señor Campito (el primer cargador de la zona), don Marcelino, los patronos de los cargadores, y otros 10 -de una nueva generación- aparecen en el mural del artista Edgar Macedo, a modo de bienvenida. “Ellos prácticamente han construido el barrio, que está cambiando constantemente gracias a su brazo y esfuerzo físico”, dice mientras continúa pintando rostros en la fachada de la casa de su madre.

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