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Colán: las razones por las que debes conocer este paraíso esmeralda del norte del Perú

Ubicado a 45 minutos de Piura, los españoles se enamoraron de este balneario apenas lo vieron. Aquí, cinco razones para visitar una de las mejores playas del Perú.

Por Juan Pablo Coloma
En Colán, como en Piura, hace calor todo el año. Por eso es posible veranear en cualquier estación. El balneario, como tal, se fundó en 1927. Hoy allí viven miles de familias. Además, es el mejor lugar para ver la famosa luna de Paita y uno de los siete distritos que conforman esa provincia. Aquí, cinco razones para visitar una de las mejores playas del Perú.

Por su mar
Es color esmeralda y de temperatura tibia, perfecto para bañarse. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta cómo está la marea. Las rayas también son parte de este hermoso balneario. Cuando la marea está alta, no pasa nada. Te puedes meter al agua sin miedos. Si hay olas grandes, tampoco es para preocuparse. El mar de Colán no jala, siempre te bota a la orilla. Siempre. “Revuelca, pero no ahoga”, se escucha decir entre los pobladores más antiguos del distrito de Paita. Ahora bien, si el mar está tranquilo, ten cuidado. Lo que suponía ser un genial día de playa puede terminar con tu pie descansando en una camilla de la posta médica más cercana. En la zona hotelera encontrarás más arena. De lo contrario, puedes terminar en una playita de 30 metros en medio de dos casas antiguas cuyos frontis están siendo carcomidos por el agua salada. Las casas más viejas fueron construidas sobre largos y robustos pilotes de madera. Se hicieron así con la intención de que el agua, en marea alta, pueda continuar con su rumbo.

Porque está la iglesia más antigua del Perú
El primer templo católico que levantaron los españoles en nuestro país está frente al mar. En 1536, la iglesia San Lucas fue construida por los dominicos con cantera de piedra caliza. Hoy se encuentra en excelente estado, es monumento histórico y uno de los motivos que animan a los turistas a visitar Colán. Es también una de las más antiguas de Sudamérica y ha resistido el paso del tiempo como pocas: tres incendios, terremotos y lluvias legendarias que arrasaron con Piura. La puerta principal está rodeada de cuatro columnas de madera (dos a cada lado) y los colaneros siguen escuchando misa ahí. El piso es de madera antigua y cada paso resuena con eco mientras el padre da misa. ¿Qué llevó a los conquistadores a asentarse en esta zona? La actividad económica. Los piuranos eran pescadores, ceramistas, agricultores, navegantes, comerciantes, etc.

Por sus ceviches
Que los mejores ceviches están en el norte es verdad. Colán es prueba rotunda de ello. Lo preparan como debe ser: pescado fresco, cebolla, limón, sal, ají, canchita y camote. No hay más secretos para cocinar el plato más disfrutado en esta zona del Perú. El restaurante La Macaria es uno de los más conocidos: alcanzó su máxima fama cuando apareció en el video de la canción Latinoamérica, del grupo puertorriqueño Calle 13.

Por sus hermosas puestas de sol
Cerca de la iglesia San Lucas, en la cima de un cerro y coronando un acantilado de arena suave y rocas puntiagudas, está la cruz de Colán. Es blanca por el guano de los gallinazos y no es precisamente el lugar más bonito de la playa, pero para los colaneros es su Cristo del Corcovado: desde ahí se observa una increíble puesta de sol. De esas que tienes que ver al menos una vez en la vida. Solo se necesitan cinco minutos para apreciar cómo el sol cambia el color del paisaje y, mientras se oculta en el mar, pasa por todas las tonalidades de naranja, rojo, morado y azul. Es el lugar perfecto para fotos memorables y lo encuentras cuando llegas a Colán –antes de la bajada que te muestra un paisaje de 7 km de playa–, en un desvío de arena casi imperceptible.

Porque es más que una playa
En Colán se puede hacer más que tomar sol, comer ceviche, bañarse en el mar y visitar la iglesia más antigua del Perú. También es un excelente lugar para hacer deportes de aventura. Puedes alquilar un kayak, hacer windsurf y pasear en moto acuática. Y si eres de los que prefiere algo más terrestre, están las dunas y el sandboard. En moto, cuatrimoto o camioneta. Subir y bajar los enormes cerros de arena es todo un reto. También puedes visitar las salineras de Colán (bello paisaje) o La Bocana, un pequeño y acogedor pueblo donde no viven más de 200 familias. Este último es el lugar donde el río Chira se encuentra con el mar. Ambos se funden en una combinación de colores interesantes. Cangrejos y peces particulares –hay una fauna diferente– también se hacen presentes. Esto se encuentra en el extremo norte de la playa. Bien al sur, donde se acaba la playa, están las peñitas, un lugar de grandes piedras redondas que marca el final de este hermoso balneario. //


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