La periodista peruana Ana Trelles, radicada en Madrid hace cinco años, pasea de forma segura con su hijo Lucas de cinco años. Allá el uso de mascarillas no es obligatorio.
La periodista peruana Ana Trelles, radicada en Madrid hace cinco años, pasea de forma segura con su hijo Lucas de cinco años. Allá el uso de mascarillas no es obligatorio.
Gabriela Machuca Castillo

En España hubo pedidos para que los chicos salieran por ratos a la calle casi al mes del confinamiento obligatorio…

Efectivamente, como al mes de la cuarentena comenzaron a aparecer petitorios de padres porque resulta que hasta las mascotas podían salir y los niños nada. En ese momento la respuesta fue que no porque las cifras eran horrendas, la información que corría era que los niños eran vectores. Pero al tiempo, el presidente Sánchez dijo que era conciente de esta preocupación y de la repercusión negativa que el enclaustramiento podía tener en sus hijos , así que se dio la medida. Después del confinamiento total de dos meses que tuvimos, los chicos pueden salir a la calle desde hace más de dos semanas.

¿Cuáles son allá las reglas para las salidas?

Se basan en los cuatro “unos”. Salen una vez al día, una hora, con un adulto y a un kilómetro a la redonda.

¿Cómo fue aquel día en que saliste con tu hijo después de dos meses?

A Lucas le tomó su tiempo volver a la calle. Le pregunté varias veces. Su respuesta literal al inicio fue: “No mami porque hay coronavirus”. No lo quise obligar. Finalmente accedió y salimos a dar un paseo. Desde entonces lo hemos venido haciendo. Tratamos de buscar espacios donde no hayan muchos niños y donde no se cruce con los que conoce porque ese sí es un problema.

Quiere ir corriendo a jugar con ellos…

Sí. Al día de hoy solo se ha encontrado con unos vecinos de casualidad. Fue esta semana que la R de contagios está muy baja. Los dejamos correr como en paralelo con nosotras las mamás al lado, muy separadas y ahí intermediando para que no se acercaran mucho. Pero es muy difícil controlar que no se peguen o se choquen. Solo me pasó esa vez, no pude evitarlo. Aunque la situación estresa debo decirte que fue el día más feliz para Lucas en los dos meses y medio que llevamos de esto. Mi familia ha sido muy respetuosa de todas las indicaciones del gobierno, del confinamiento. Fue quizá la única vez que rompimos un poco la regla, pero fue ajeno a mí. No ha vuelto a pasar ni tenemos intenciones de ello en el futuro, aunque dé mucha pena.

¿Cómo son tus paseos con Lucas?

Salimos con el patinete, con bicicleta o juguetitos. Carritos, grúas pequeñitas. Yo en mi zona tengo identificados dos sitios donde no va mucha gente. Unos jardines. Juega con las piedras, con sus juguetes.

¿Por qué es importante para ti sacarlo?

Para que le de el aire, pero también para que haga anticuerpos. Para que haga actividad física. A veces él no quiere salir y le ofrezco un premio como gomitas. Eso para que se mueva, para que vea que la calle existe.

¿Cómo se comportan los padres en Madrid? ¿Hacen caso a las reglas o no es cautelosa?

Aquí hay de todo. Hay gente que cumple y hay quienes hacen trampa. Estos últimos son los que tienen más de un hijo. La norma dice que un adulto puede salir hasta con tres niños, pero en algunas familias un papá sale con un hijo y la mamá con el otro hijo y terminan saliendo los cuatro. Esa es la falta más común. Ahora, el tema de las mascarillas. Acá no es obligatorio. Algunos salen con ella, otros no. Yo me la pongo, pero mi hijo no la aguanta. No usamos guantes tampoco, pero todo el tiempo estoy con gel hidroalcohólico. Aquí lo que más he visto que cumplen es el salir una hora. Están una hora fuera y se regresan a su casa. Te das cuentas por el flujo de gente que siempre es la misma.

¿Qué le permites que toque y qué no cuando salen de la casa?

En principio, usamos las escaleras con los niños, no el ascensor. En mi edificio solo se usa si vives más arriba del sexto piso. Acá los parque con subibajas, columpios, esos están cerrados. Han incluso sacado las bancas de los patios privados. No podemos estar en el patio de mi edificio, la salida es en la calle. Puedo llevar mi pareo a estos jardines públicos, pero hay que tener presente que solo es una hora, entonces mejor se invierte en que se muevan. Tocan pasto, piedra, tierra, pero siempre las mamás con gel después para limpiarles las manos. Al entrar a la casa te lavas la manos, lo primero. Los niños de cinco años como mi hijo entienden, además las indicaciones. “Mamá, ¿podemos sentarnos allá?”. “No, porque hay coronavirus”. Ya lo entiende y hace caso. Hay que explicarles. Es bien importante por eso que los padres tengan mascarilla porque así no estornudan sobre superficies.

¿Te estresa salir?

Mira, al principio más. La “desescalada”, es decir, el bajarle la rigurosidad a las medidas de protección estresa. Hay que perder el miedo, es difícil. Pero para eso hay que estar preparado al salir, seguro de tus propias medidas de seguridad.

¿Qué cambios viste en tu hijo estas dos semanas que ha estado saliendo?

Hay una diferencia, sí. Durante el confinamiento, él había empezado a sacarse los pellejitos de la boca y nosotros no nos explicábamos por qué. Empezó a salir y dejó de hacerlo. Eso es revelador. Hay que manejar dos timones a la vez con esto de las salidas: trabajar muy bien tus miedos y también tus medidas de seguridad. Ellos necesitan salir por su salud mental y física, pero sin ponerlos en peligro.//

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