La sala del hogar se convierte en pista de baile cuando las parejas salen a bailar en la Jarana de los Bachiche. (Foto: La Jarana de los Bachiche).
La sala del hogar se convierte en pista de baile cuando las parejas salen a bailar en la Jarana de los Bachiche. (Foto: La Jarana de los Bachiche).
Oscar García

Redactor en la revista Somos

oscar.garcia@comercio.com.pe

Dia sábado, 9:30 pm. Una jarana está a punto de iniciar a solo media hora del toque de queda. En el plano material, las reuniones no son posibles todavía pero esta no es una fiesta cualquiera: es una jarana virtual. Las pantallas en se encienden y aparecen las primeras caras sonrientes, con una tierna constante semana tras semana: la de algunos adultos mayores que necesitan asistencia de sus familiares para poder conectarse. Hay problemas iniciales con la cámara, con el micro: nada que no tenga remedio. Han esperado toda la semana para poder verse otra vez y paciencia nunca falta.

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Esta es la historia de La Jarana de los Bachiches, la peña peruana del ciberespacio. La idea nació en marzo, en la misma semana en que el gobierno decretaba la cuarentena para frenar el avance del COVID-19. Un grupo de amigos cuarentones -Carlos Llaque, Efraín Vassallo y Christian Loveday, entre otros-, que eran amantes de la música criolla y habituales de la peña La Oficina, de Barranco, decidieron no desanimarse por los tiempos y, como se dice en criollo, llevarse su fiesta a otra parte. Y literalmente lo hicieron al abrir una peña virtual, cada uno en su casa, a través de la plataforma de videoconferencia Zoom.

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Al inicio las reuniones eran pequeñas, con el grupo de amigos mas cercanos y para no perder el contacto. Luego se dieron cuenta que sus encuentros podían tener también un fin más altruista y no reñido con el goce acústico. Podían generar un pequeño ingreso a los músicos en paro de su peña favorita. “Ellos se han quedado sin trabajo, sin nada, y son personas muy mayores algunos”, dice Carlos Llaque, uno de los creadores de la Jarana de los Bachiches. “Para el grupo que organiza esto es un voluntariado, porque cada uno tiene sus propios trabajos”.

Hasta 80 ventanas se han conectado en una buena noche en La Jarana de los Bachiches. (Foto: Jarana InJaus).
Hasta 80 ventanas se han conectado en una buena noche en La Jarana de los Bachiches. (Foto: Jarana InJaus).

Los diez soles que cobran para acceder a la jarana se destinan para apoyar a los ocho músicos de la peña. Son ellos los que animan el evento hasta la medianoche. Ahí están las reconocidas voces criollas de Rosita Guzmán y Carmen Flórez, la última con más de ochenta años. Para el grupo organizador fue un reto tecnológico lograr que se conectaran y que demuestren sus dotes a través de una conexión casera vía streaming. Está también en la plana fija de artistas los no menos talentosos Gustavo Urbina, Carlos Ticona, David Mina, Joel Peredo y el dúo de padre e hijo Los Pereira y más.

“Para mucha gente mayor La Jarana se ha convertido es su actividad favorita de la semana, la que más los entretiene”, dice Llaque. Ellos escuchan la música, la cantan y se ha dado el caso de que arriman los muebles y se ponen a bailar en sus salas. “Hay momentos en los que abrimos los micros para que ellos puedan interactuar, hacer bromas, o saludamos a los que cumplen años, igual que en cualquier jarana”, anota Llaque.

Pasada la medianoche y culminado el show, la gente puede quedarse a la manera de un after party que a veces ha durado hasta las 3:00 am. Desde luego, la jarana no es exclusiva de abuelitos y abuelitas. Están también “los chibolos”, como llaman con cariño a la gente de cuarenta o cincuenta años, cuya presencia en La Oficina era generosa.

Sobre el nombre que distingue a la peña virtual, hay también una historia. En ciertos países americanos se denomina bachiche a los inmigrantes italianos, una palabra que nace de la forma en la que estos se despedían, diciendo “bacci” (beso). En La Oficina estaban Efraín Vassallo y Luis Ugarelli, dos clientes de ascendiente italiano, que gustaban presentarse como el dúo musical Los Bachiches Criollos. Por extensión, todos lo que se sentaban en su mesa, entre ellos Llaque, pasaron a apodarse así.

Carlos Llaque, Efraín Vassallo y Christian Loveday son parte del Los Bachiches, el grupo organizador de las peñas. (Foto: Carlos Llaque).
Carlos Llaque, Efraín Vassallo y Christian Loveday son parte del Los Bachiches, el grupo organizador de las peñas. (Foto: Carlos Llaque).

De momento es una iniciativa pequeña y artesanal, sostienen, que no busca competir con el creciente segmento de los espectáculos por streaming. Aún así, con el sector musical paralizado y los músicos mirando el techo en sus casas sin poder hacer nada, toda iniciativa de reactivación es buena. Más aún si de por medio está la solidaridad con los mayores y el legítimo amor por la música. //

Para ver más detalles sobre La Jarana de los Bachiches, precios, horarios, .

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