Entre guitarras, cajones y el recuerdo de Óscar Avilés en la voz de su hija: así se vive la jarana criolla en las peñas más tradicionales de Lima
En Lima, las peñas criollas siguen siendo refugio de guitarras y cajones que resisten el paso del tiempo. Visitamos un par de estos templos para conocer cómo los criollos de siempre mantienen viva la tradición, entre música, comida y corazón.
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Cada domingo a las 12, después de la misa, la discreta puerta del Centro Social Cultural Musical Breña se abre para recibir a los primeros socios del club, que en realidad son los encargados de poner todo a punto para la fiesta criolla que acontecerá en unas horas: sonido, luces, bar surtido y un menú que tiene como plato estrella el espectacular cau cau preparado por doña Elsa López, ilustre maestra de marinera. Puerta adentro, el ambiente se percibe íntimo y familiar, un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde cada rincón revive las historias de una ciudad mestiza, bohemia y popular.
El gran Lalo Llanos, voz emblema del criollismo y vecino del barrio, nos invita a hacer un recorrido por el espacio. “Esta no es mi segunda casa, es mi casa. Soy miembro del club desde que se fundó, hace 50 años”, cuenta. Sobre las paredes, nos muestra los retratos que se despliegan como un álbum de recuerdos: Victoria Santa Cruz, Jesús Vásquez, Aurelio Collantes, Juan Gonzalo Rose, Pepe Torres y un centenar más de artistas, entre cantantes, músicos y poetas, que encumbraron a la música criolla como símbolo de identidad limeña.
Lalo Llanos es un reconocido cantante de música criolla.
Esta tarde, la cantante Mayra Guzmán y sus músicos son los responsables de encender a los presentes a ritmo de guitarra y cajón. Más de cien personas se han congregado frente a ella. No hay distancia entre el escenario y el púbico: la voz de Mayra se desgarra en un vals, y todos, a coro, responden los versos, haciendo retumbar la casona en la que estamos. “Hoy en día, hay muchos más jóvenes que hacen música criolla y que son súper disciplinados, en comparación a otros tiempos. Pero la esencia se mantiene: el sabor, la bohemia, el cariño y respeto por nuestros referentes”, afirma la intérprete nacida en Barrios Altos. “Lo que falta es mayor difusión para que la gente los pueda conocer”.
El club reúne aproximadamente cien personas todos los domingos.
Esa misión, precisamente, es uno de los pilares que sostiene a este centro cultural y musical. Cada mes, por ejemplo, invitan a un músico emergente a que se presente en su escenario. También organizan charlas, exposiciones y eventos acerca de compositores, discos y efemérides importantes, entre otras actividades. El pasado martes, por ejemplo, celebraron el Día de la Marinera, como antesala al Día de la Canción Criolla
El cau cau, plato estrella de las tardes de domingo del Centro Cultural Musical Breña.
Uno de sus proyectos más representativos es La Peñita Criolla, donde niños y niñas que ya llevan el criollismo en las venas cautivan con su voz a las personas que acuden a este templo de la música. “Quienes cantan son chicos entre seis y diez años que representan el futuro del criollismo. Es a esa edad donde debemos comenzar a inculcar nuestra música y cultura. Mientras sembremos un poquito de nuestra historia en el corazón de las generaciones más jóvenes, la música criolla seguirá sonando”, concluye Lucho Llanos, actual presidente del club.
LA FIESTA CONTINÚA
Las peñas criollas nacieron a mediados del siglo XX como herederas de las viejas jaranas limeñas que se armaban al son de polcas, marineras y festejos en barrios tradicionales como el Rímac, La Victoria o Breña. En los años 50 y 60, estos espacios alcanzaron su auge, siendo escenario de figuras como Chabuca Granda, Óscar Avilés o Arturo ‘Zambo’ Cavero. Con el tiempo, otros géneros desplazaron su popularidad, pero las peñas se mantuvieron como refugios donde hasta hoy resiste el espíritu del criollismo.
La Oficina, en Barranco, mantiene esa esencia de las peñas de antaño. Adentro, no hay papeles ni escritorios: hay un escenario, mesas juntas y copas de pisco que desfilan entre los comensales. El plato fuerte de la noche es la presentación de Lucy Avilés. Asistir a un concierto de la hija de Don Óscar es como ir a una clase intensiva de música criolla. “Como decía mi padre: entre col y col, ¡lechuga!”, brinda Lucy con el público, antes de comenzar su show. Cada vez que termina de entonar un tema, la cantante explica brevemente su origen, quién lo compuso, o en qué o quién se inspiró su autor. De esa conversación surgen nombres como Adrián Flores Albán, Federico Barreto o Rafael Otero López, y divertidas y entrañables anécdotas detrás de las canciones que compusieron.
La peña criolla La Oficina de Barranco mantiene la esencia de las peñas de antaño.
Para Lucy Avilés, la música criolla es más que un género: es una herencia que se transmite de voz en voz, de generación en generación. “Hubo sequía, sí, pero estamos otra vez en ascenso. Estoy convencida de que habrá una nueva época de oro, quizá no la vea yo, pero mis nietos la verán”, comenta. Ese renacer, asegura, se siente en el interés creciente de niños y jóvenes, no solo por cantar valses y marineras, sino también por investigar, componer e interpretar con conocimiento de causa. “La música criolla no es solo entonar una canción bonita; cada tema tiene su historia, su anécdota, y hay que transmitirla para encandilar al público”, explica.
Lucy Avilés en La Oficina de Barranco.
A pesar del ruido de las nuevas corrientes musicales y el vértigo de la modernidad, las peñas limeñas están lejos de apagarse gracias al empeño de los criollos de siempre: músicos, cantantes y aficionados que no permiten que la tradición se pierda. Mientras haya una voz que entone un vals y un cajón que marque el compás, la jarana seguirá viva, recordándonos que el alma de Lima vibra al ritmo de la música criolla. //
Una agenda cargada
Anticipándose al Día de la Canción Criolla, las peñas que visitamos para esta nota han preparado una programación especial. En el Centro Cultural Musical Breña se presentarán Lalo Llanos, Pepe Arcela, Sonia Valderrama, Ketty Villaverde y Carlos Ayala. En La Oficina de Barranco, en tanto, estarán Katherine Cuadros, Lucy Avilés, Rosa Guzmán y Carlos Castillo. En ambos casos, también alistan una fiesta especial para el 30 de octubre.