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Tiene 12 años y ya dirige y compone sus propias obras sinfónicas: el niño prodigio peruano que busca apoyo para impulsar su carrera
A su corta edad, Mauro Lionel Malca debutó como artista principal en la sala mayor del Gran Teatro Nacional dirigiendo obras propias. Entre ensayos disciplinados, ciencia, programación y proyectos benéficos, el joven compositor avanza una carrera precoz marcada por nuevos hitos.
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Entre los próximos retos de Mauro están encontrar apoyos, mecenas o espacios adecuados que hagan posible nuevos conciertos, varios de ellos planteados con fines benéficos. (Foto: Elías Alfageme)
Hace dos domingos, un niño de 12 años, Mauro Lionel Malca, comandó a una orquesta en el Gran Teatro Nacional. Lo hizo con un brío contagioso que se transmitía desde el podio hasta la última fila. Más allá de lo anecdótico de su edad, lo verdaderamente inusual era que estaba dirigiendo sus propias composiciones. Mauro es autor de un catálogo que, según el conteo de su familia, ya supera las doscientas obras. Esa noche estableció al menos tres nuevas marcas personales, entre ellas convertirse en el artista más joven en presentar un espectáculo propio en el GTN, hitos que alimentan una carrera prometedora.
Hace dos domingos, un niño de 12 años, Mauro Lionel Malca, comandó a una orquesta en el Gran Teatro Nacional. Lo hizo con un brío contagioso que se transmitía desde el podio hasta la última fila. Más allá de lo anecdótico de su edad, lo verdaderamente inusual era que estaba dirigiendo sus propias composiciones. Mauro es autor de un catálogo que, según el conteo de su familia, ya supera las doscientas obras. Esa noche estableció al menos tres nuevas marcas personales, entre ellas convertirse en el artista más joven en presentar un espectáculo propio en el GTN, hitos que alimentan una carrera prometedora.
El concierto —el octavo de su carrera— incluyó el estreno mundial de 17 nuevas piezas, lo que eleva a 44 el número total de composiciones propias que Mauro ha presentado ya en escenarios públicos. Durante cerca de cuarenta minutos, Malca dirigió parte del repertorio de memoria, incluida su primera sinfonía, “Sinfoslow”, una obra en tres movimientos donde conviven estructuras clásicas con influencias contemporáneas y ritmos peruanos.
“En el concierto sentí un poco de nervios, un poquito”, le dice Mauro a Somos, unos días después de su presentación. “Pero cuando comencé a dirigir de verdad la sinfonía, me quedé emocionado, con mucha energía. Ahí me concentré más en la música y me gustó bastante”. La escena de un niño precoz musicalmente, tan poco frecuente en el circuito sinfónico, es el resultado de una disciplina cotidiana. El niño ensaya en casa los movimientos de cada obra, practica dirección frente a la partitura y se reúne los domingos con los músicos. A esa rutina suma ejercicios de respiración, entrenamiento físico y hasta partidos de básquet.
Malca dirigiendo a un ensamble de músicos desde el Gran Teatro Nacional. (Foto: Facebook del Gran Teatro Nacional)
El vínculo con la música empezó temprano. Su padre, Guillermo Malca, recuerda que todo se hizo evidente cuando la abuela le regaló un piano a pilas. “Nos dimos cuenta de que todos los días, apenas despertaba, lo primero que quería hacer era ir a producir sonidos en ese pianito. Ahí empezamos a notar su pasión”, cuenta. A los cuatro años lo inscribieron en clases de prepiano y, en la segunda sesión, un profesor detectó que tenía oído absoluto: la capacidad de identificar cualquier nota musical sin referencia previa.
Aunque la música se convirtió pronto en su principal lenguaje creativo, Mauro es un entusiasta de las matemáticas y la ciencia. Siente fascinación también por la biología y el avistamiento de aves. Esa sensibilidad ambiental atraviesa uno de sus proyectos discográficos en preparación, el álbum “Salvemos la Tierra”, mientras otro ampliará su exploración de ritmos locales bajo el título “Peruanísimos & americanísimos”.
“Lo que más me gusta es componer”, afirma. Muchas piezas nacen primero en su mente y luego toman forma en programas de notación musical. Pero el proceso no termina ahí. Según su padre, Mauro participa activamente en las decisiones artísticas: define cuántos conciertos dará al año, qué obras integrarán cada disco y aprueba los arreglos orquestales necesarios para llevar sus creaciones al escenario. “Nosotros le damos opciones, pero él toma las decisiones finales”, explica.
Mientras su familia explora posibles reconocimientos internacionales y busca aliados para financiar proyectos mayores —incluidos conciertos de carácter benéfico—, Mauro ya piensa en el siguiente reto. “Me gustaría dirigir una orquesta sinfónica grande, de unos 90 músicos”, dice. Y, fiel a su estilo, añade la condición esencial: “pero siempre seguir dirigiendo mi propia música”. //
Además…
Logros
Mauro Lionel Malca obtuvo el año pasado el premio internacional Global Child Prodigy Award 2025. Con su concierto en el GTN logró tres marcas o récords personales: dirigir cerca de 40 minutos continuos de obras propias en concierto; acumular 44 composiciones originales estrenadas en escenarios públicos siendo menor de edad; y convertirse en el artista principal más joven en presentar un espectáculo propio en el Gran Teatro Nacional.