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Feliz Copa, Papá: historias de cómo el fútbol fortalece el lazo entre padres e hijos

Viajar, asistir juntos al estadio, compartir experiencias, emociones y la fe en el equipo son algunas de las razones que los mantienen unidos, en el triunfo y en la derrota.

Un correo de Hotmail cambió su vida. Una cadena, en realidad. Esas que llegaban allá por el año 2007. Se trataba de una convocatoria interesante: “Crear la primera barra oficial de la selección peruana”. Edwar Apaza (32), cusqueño amante del fútbol, no la pensó mucho y asistió a la reunión. Pensó encontrar un grupo decente de personas –somos un país futbolero, ¿no?– y no a los tres impulsadores de la idea. Al final fueron cinco hinchas los que esa noche dieron inicio a la hoy conocida barra La Blanquirroja. Edwar no se considera fundador, eso se lo deja al tridente que envío ese correo electrónico. “Yo siempre digo que soy el primer seguidor de esta hinchada”, nos dice, mientras Joaquín, su hijo de siete años, se pone la camiseta de la selección para la sesión de fotos.

El pequeño es tan hincha como su papá. “De a pocos le fui inculcando el cariño por la selección, hemos viajado juntos a Bolivia y Paraguay, y vamos seguido al estadio para ver a Alianza y a Perú. Pero es después del Mundial que le despierta realmente la pasión. Yo hablaba con él todos los días por videollamada y le contaba todo lo que se vivía en Rusia. Sumado a todo lo que veía por televisión, terminó encantado”. Con padres así, tenemos hinchada para rato. Edwar ha llevado su pasión por el equipo peruano a un nivel más alto. Actualmente, es director en La Blanquirroja, una hinchada que, asegura, funciona como una empresa. “Yo me encargo de la parte de recursos humanos y mi trabajo consiste en atraer más hinchas, buenos hinchas, y vigilar que las normas se cumplan y el clima organizacional sea el adecuado”, comenta. A la par, trabaja en una empresa como ingeniero industrial.

Seguir la selección a donde vaya implica sacrificios. Este será el segundo año seguido que no pasará el Día del Padre con su hijo y su papá. El año pasado fue el Mundial; esta vez, la Copa América. “Ya tenemos un acuerdo para hacer algo mucho más especial cuando vuelva. El domingo voy a sentir nostalgia, no lo puedo negar, pero ellos entienden que es una coyuntura especial y que tenemos todo el año para compartir grandes momentos”, explica. En un futuro le tocará a él ser quien se quede en casa.

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