UN “ESPECTADOR HORRORIZADO”. Ampuero camina cuatro kilómetros, todos los días. Al inicio de la cuarentena, los malecones desolados le parecieron un trágico augurio, y los acantilados de Armendáriz se convirtieron en escenario de uno de sus cuentos. Tres años después de que una moto lo atropellara, todavía usa un bastón, aunque ahora “al estilo Johnnie Walker”. (Foto: Richard Hirano)
UN “ESPECTADOR HORRORIZADO”. Ampuero camina cuatro kilómetros, todos los días. Al inicio de la cuarentena, los malecones desolados le parecieron un trágico augurio, y los acantilados de Armendáriz se convirtieron en escenario de uno de sus cuentos. Tres años después de que una moto lo atropellara, todavía usa un bastón, aunque ahora “al estilo Johnnie Walker”. (Foto: Richard Hirano)
Rafaella León