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Presidente: el juego de mesa que retrata la crítica política actual | FOTOS

Un inventor peruano ha convertido la vida política del Perú en un juego de mesa. Se llama Presidente, premia al ‘político’ más audaz y se juega con buena dosis de indignación, aunque en clave de sátira. ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para ganarlo?

“Se difunden tus audios”; “Se publica tu foto con un funcionario corrupto”; “Yo presido la comisión investigadora”; “Participo en una repartija”; “Me involucran en negocios turbios”; “Robo, pero hago obra”; “Nos hicimos un faenón”; “Se divulga un video comprometedor”; “Soy amigo de un juez corrupto”; “No me acuerdo”; “No he hecho nada malo”. Este podría ser el resumen de la historia política del Perú del siglo XXI, frases captadas en las interceptaciones telefónicas realizadas a un político o autoridad cualquiera o indignantes titulares en los noticieros cotidianos. Podrían serlo, pero no lo son. Aunque muchas de estas expresiones se han vuelto parte de la cultura popular, el responsable de recopilarlas ha sido Javier Zapata Innocenzi, un peruano de 44 años tan indignado como tú o como yo por la corrupción, que decidió darle un inesperado giro a un tema que despierta encendidas reacciones y convertir la vida política del Perú en un juego de mesa. Uno en el que puedes crear comisiones investigadoras para intimidar a tus adversarios, comprar votos de la población con inútiles dádivas, soltar cortinas de humo más eficaces que vírgenes que lloran, controlar los medios para silenciar o desprestigiar a tus oponentes, hacer promesas que pronto olvidarás o chuponear decisivas llamadas. ¿Te suena conocido?  

Una oferta que no podrás rechazar

Estamos a fines de los 70 en un hogar limeño lleno de niños. Esos niños aprendieron pronto a tocar varios instrumentos musicales y a ver a su papá armar piezas, desarrollar ideas y envolver cajitas. En el comedor de su casa, Francisco Zapata, inventor de juegos de mesa, era ayudado por sus hijos, el pequeño Javier entre ellos. La creatividad, el azar y lo lúdico eran color cotidiano en su infancia. Los años pasaron y los juegos de mesa fueron cediendo su lugar a los de video. Así llegamos al final del siglo XX con Javier convertido en un joven escéptico. “Yo siempre había sido ajeno y distante al tema político. Pero entonces salieron los ‘vladivideos’ y todas las denuncias contra el gobierno de ese entonces. A partir del 2001 me comenzó a interesar definitivamente el tema. Entendí que era el colmo dejar que otros hagan lo que quieran con el país, mientras unos ni se preocupaban por lo que estaba pasando”, nos cuenta Zapata. ¿Les parece familiar la situación? 

Como en ese momento Javier trabajaba en el Centro de Emprendedores de la Universidad Católica, le dio vueltas a muchas ideas hasta que concretó lo que sería Presidente, que convierte a los jugadores en candidatos capaces de hacer cualquier cosa por obtener la mayor cantidad de votos. “Siento que es como una caricatura, una especie de reclamo. Como decir: ‘Mira, yo no puedo cambiar esto aún, pero lo puedo señalar, decir qué es lo que está ocurriendo’ y hacerlo de una manera satírica, tratando de reírnos un poco de un tema que en realidad nos indigna mucho”, asegura Javier. Si bien la primera edición –que entonces incluía un tablero– apareció en el 2001 y se vendió muy bien gracias a la coyuntura política, Malabares, la editorial responsable –creada por el propio Javier–, ha ido mejorando el juego con una segunda edición en el 2015, una tercera en el 2016 y la que está por lanzarse en la Feria Internacional del Libro de este año, la cuarta edición actualizada y mejorada. Todo esto, impulsado por lo que Javier asegura es un renacer del entusiasmo de cierto público que ha convertido los juegos de mesa en preciados objetos de culto. Como la honestidad dentro de la política, más o menos.  

Banda presidencial 
“Lo curioso de la corrupción es comprobar que es cíclica. Antes teníamos un naipe que decía: ‘Tengo un paraíso fiscal en Costa Rica’, luego esto se pasó a Bahamas, era Gran Caimán en los 80 y después fue Mónaco o Suiza. Entonces, en la tarjeta he tenido que poner solo ‘Paraíso fiscal’, porque me lo paran cambiando”, dice Zapata entre risas. Según explica, en la mecánica del juego está reflejada la cruda realidad de los protagonistas más cuestionados de nuestra escena política, esa de la que antes solo sospechábamos, pero que pudimos comprobar gracias a unos audios: necesitan usar dinero y poder para ganar votos. El juego Presidente tiene 80 cartas, muchas de las cuales exigen requisitos previos para usarlas. Por ejemplo, ‘Controla el organismo electoral’ requiere dinero y poder. Aquí no se vienen con almuercitos.

Además de estar presentes en la FIL, la Editorial Malabares y el juego Presidente se han propuesto ser parte del Plan Lector de los colegios en el 2019, pues Zapata considera que el juego puede ser una herramienta complementaria para el aprendizaje de la historia política del Perú de los últimos años. “La experiencia del juego te lleva, primero, a divertirte y, segundo, debería hincarte, fastidiarte y hacer que desarrolles tu sentido crítico”, asegura.  

Mientras tanto Zapata prepara Fangoso, el Latoso Monstruo de la Corrupción, un juego colaborativo que une a los participantes en la lucha contra el mal. Será un éxito. Total, la plata llega sola. 

¿CÓMO SE JUEGA?

  • Se comienza con una gran repartija: seis cartas por jugador. La mesa es la campaña. Las cartas tienen símbolos de dinero, poder o votos. También hay cartas de ataque (‘No te comiste el chicharrón’).

  • Es un juego de traiciones, lobbies y polémicas. Se lleva la victoria el que consiga más votos. 

  • El ‘faenón’ es inminente. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.

  • Habrá exhibición del juego en el stand 56 de la FIL (Parque de los Próceres de Jesús María).

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