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Lima 2019: ¿por qué ahora nuestros niños quieren ser boxeadores, taekwondistas o gimnastas?

Los Juegos Panamericanos contagian un ánimo parecido a la gloria colectiva. Tenemos más modelos a seguir de los que creíamos. Piccolo Clemente, candidato a llevarse el oro en surf (longboard), es uno de ellos.

Bajar a la Costa Verde desde San Miguel nunca fue tan interesante como ahora. Bonito siempre ha sido: la mejor forma de combatir el caos que ronda encima del acantilado es contemplando el mar. Pero desde que se iniciaron los Juegos Lima 2019, el Circuito de Playas es mucho más de lo que su propio nombre dice: canchas de vóley playa con tribunas altas y modernas, una pista de patinaje más nueva que la última carretera que se haya asfaltado en el Perú y un circuito de BMX cuyas rampas parecen moldeadas con las manos. Desde arriba se aprecia mejor. Los colores no pudieron estar mejor elegidos. Los tonos verdes, morados y celestes nos hacen olvidar por completo que, por esta época, Lima es una ciudad fría, gris y que está cubierta por una inmensa capa de neblina.

Una vez abajo, el ambiente se pone mucho mejor. No hay necesidad de ingresar al complejo polideportivo para saber que Perú está en pleno partido. El aliento se escucha desde afuera. Los “vamos, Perú” son una constante. Los cánticos, también. El “sí se puede” es el más repetido. Le sigue el “vamos peruanos que tenemos que ganar”. Auto que pasa, auto que toca claxon con la tonadita de barra. De todo este clima festivo no son indiferentes los ambulantes peruanos y venezolanos. En las veredas hay variedad. Se venden camisetas, casacas, pines, llaveros, imanes y hasta pequeños peluches de Milco, la mascota de los Juegos. Los peruanos hemos respondido como se debe a los Panamericanos.

NOS LA CREÍMOS
La experiencia contada líneas arriba es replicable en todas las sedes de los Juegos. Será porque la ciudad tiene el look de los Panamericanos (en diferentes avenidas, calles principales e incluso en el aeropuerto se observan paneles, logos e ilustraciones relacionadas a Lima 2019), que en el supermercado de la esquina te puedes encontrar con una delegación de 20 o 30 personas vestidas con el mismo buzo y con pinta de deportistas; que ahora funciona el ‘pico y placa’; que existen carriles especiales para que solo transiten buses con los colores de los Juegos; o que fuimos testigos de una ceremonia de inauguración impresionante. Lo cierto es que los peruanos tomamos conciencia de lo que sucede en la capital. El tercer evento deportivo más grande del mundo –solo el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos están por encima– se celebra aquí.

“A mí me dio la sensación de que al principio la gente no asimilaba del todo los Juegos. Pero después del segundo día de competencia, siento que el pueblo peruano se ha involucrado bastante”, dice Margarita Rivera, la periodista que más sabe sobre deportes –fuera del fútbol– en el Perú. La fundadora del portal elpoli.pe ha asistido a más de una competencia y comentado otras en televisión (Latina). “Yo veo un ambiente de fiesta deportiva. Veo muchas personas que tienen ganas de observar disciplinas que no habían conocido antes y preguntan cómo hacer para conseguir entradas”, agrega.

NUEVOS ÍDOLOS, MUCHA EXPECTATIVA
En el coliseo Miguel Grau del Callao, un grupo de niños y niñas espera ansiosamente el paso de los boxeadores peruanos. No saben cómo se llaman, tampoco entienden mucho las reglas que rigen este deporte, pero los acaban de ver en el ring. Acaban de ver lo que significa dejar todo en una competencia tan dura, con la bandera peruana en el pecho y con el único objetivo de colgarse una medalla. Están ahí, emocionados, con una libreta y un lapicero, esperando sus autógrafos. Si por un lado los Juegos recibieron el foco de atención que merecían, por otro se han convertido en una nueva fuente de héroes, íconos, figuras. Como quieran llamarlos. Eso trae dos consecuencias: 1) que los más pequeños sepan que pueden practicar otros deportes, no solo fútbol; y 2) que somos capaces de formar deportistas de primer nivel en disciplinas impensadas.

“Más de una mamá me ha preguntado dónde puede llevar a su hijo a practicar deportes como hockey, bádminton, béisbol, boxeo, etc. Esto es parte del legado que nos dejan los Panamericanos”, cuenta Rivera. Para una persona como ella, es una felicidad enorme que hoy cientos de chicos –cuyas historias conoce– reciban mayor atención de la prensa y el público. “Me gusta que la gente empiece a conocer a sus deportistas. Tenemos atletas exitosos en otros lados y a los que les cuesta mucho llegar a donde están. Eso demuestra que el deporte es accesible a todos”, explica.

Piccolo Clemente es un ejemplo. Nació en Cajamarca hace 37 años pero parece natal de Punta Rocas. En esa playa ha deslumbrado a todos en los Panamericanos y es candidato a ganar el quinto oro de la delegación peruana. Hoy compite en semifinales contra el estadounidense Cole Robbins. ¿Por qué creer en él? Fácil. El peruano es bicampeón mundial de longboard (tabla larga), tras sus títulos en el 2013 y el 2015. Su nombre ya está a la altura de otros campeones como Felipe Pomar y Sofía Mulánovich.

Portada de Somos este sábado.

Portada de Somos este sábado.

MEJOR HINCHADA DEL MUNDO
Todo empezó con el Mundial Rusia 2018. 60 mil peruanos se trasladaron hasta el país europeo para alentar a la selección peruana que clasificó al torneo después de 36 años. Tres hinchadas con nombre propio, La Blanquirroja, La Franja y Sentimiento Blanquirrojo se encargaron de hacer del Perú una sola fuerza. Ellos, con sus líderes, convocatorias y una energía admirable, nos llevaron a ganar el premio a la mejor hinchada del mundo que otorga la FIFA. Lo confirmamos en la Copa América de Brasil y en Lima 2019 dimos un salto más allá: el apoyo a los casi 800 deportistas peruanos necesitaba a más personas de las que entran en un estadio. Se sumaron todos esos padres, madres, abuelas, abuelos, niños y niñas que veían el fútbol por televisión. En los Juegos se han vendido más de medio millón de entradas y en deportes que muy pocos conocen. “Nunca me sentí tan apoyado en una pelea y eso me llenó de valentía”, confesó el boxeador Miguel Germán.

El espíritu de los Panamericanos impactó tanto en los limeños como el último anuncio del presidente Vizcarra. Que esta última semana de los Juegos nos sirva para seguir creyendo en nosotros mismos. //


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