CienciasUna formación natural y caprichosa, que se nutre de sus vientos y corrientes, transforman este destino marino en una especie de laguna junto al mar. Quienes viven en sus orillas llaman a este pedazo de paraíso natural Laguna Grande. Alejados de cualquier ruido urbano, supermercados o los accesos de una ciudad, en Laguna Grande se vive con lo más esencial. Todavía hay muchas carencias. El silencio acompaña a los pescadores, el techo es de estrellas.
Una formación natural y caprichosa, que se nutre de sus vientos y corrientes, transforman este destino marino en una especie de laguna junto al mar. Quienes viven en sus orillas llaman a este pedazo de paraíso natural Laguna Grande. Alejados de cualquier ruido urbano, supermercados o los accesos de una ciudad, en Laguna Grande se vive con lo más esencial. Todavía hay muchas carencias. El silencio acompaña a los pescadores, el techo es de estrellas.
LEE TAMBIÉN | El detrás de escena del Hay Festival Arequipa y por qué es uno de los encuentros culturales más importantes de habla hispana
Por muchos años, familias enteras han ocupado los ranchos (casas de esteras, triplay y madera) de Laguna Grande, zona rural de Ica situada a unos 30 minutos en auto de la entrada a la Reserva Nacional de Paracas, pasando los paradisíacos destinos playeros y de pesca deportiva. Aquí no hay agua ni desagüe. Pero desde el año 2016 pueden afirmar que Laguna Grande se iluminó.
“Ese año comenzamos a prender lucecitas. Al principio, había mucha desconfianza, pero la señora Esther Saravia y otras más estaban animadas con el proyecto. Comenzamos instalando un primer grupo de paneles solares, baterías y electrificamos solamente la caseta. Cuando la vieron prendida, todos querían ser parte”, recuerda Franco Canziani, fundador de Waira Energía y coordinador general del proyecto.
Franco tiene una conexión especial con este rincón de la reserva que se remonta a muchos años atrás. Toda su vida ha veraneado en Paracas y, ya como profesional, llegó en 1992 a Laguna Grande con un sistema eólico (porque los paneles solares eran muy caros) que iluminaban el muelle para la faena nocturna. Sin embargo, este proyecto fracasó. Fue en 2015, gracias al financiamiento del BID-Ideas, cuando pudo regresar y retomar el objetivo de llevar a este territorio alejado de todo, electricidad permanente sin necesidad de postes eléctricos o mayores inversiones. Ahora, con ProInnóvate y el soporte técnico de Waira Energía, Canziani está repotenciando su proyecto con la microrred eléctrica autónoma y un innovador sistema de gestión remota en pleno desierto (posibilita monitorear el comportamiento del sistema vía satelital, los consumos, anomalías, y gestionarlos a través de una consulta rápida).

Con esta tecnología, la gente de Laguna Grande obtiene servicio eléctrico y una conexión de Internet continuos. Así se abren posibilidades de negocio y pueden refrigerar sus alimentos, usar Yape, cargar sus celulares, acceder a clases virtuales y estudiar, por fin, con luz eléctrica durante las noches. Además, es hora de olvidarse de las velas y los peligrosos incendios que ya los han afectado.
OTRA FORMA DE VER LA VIDA
Por los años 80, durante el ‘boom’ de las conchas de abanico, Esther Saravia llegó de Chincha a Laguna Grande con sus hijos en busca de trabajo. “Era una caletita con muchas viviendas”, comenta Esther, quien además de ser guardaparque voluntaria del Sernanp y maricultora, tiene una pequeña bodega junto a su resturante. Ella es un punto clave del proyecto. Con un programa instalado en su tablet, Esther puede monitorear permanentemente el estado de la luz de cada medidor en Laguna Grande. Son alrededor de 30 medidores. Con un sistema de prepago, ella tiene acceso al saldo de cada persona para brindar un estatus.
“Si te acabas el saldo, te quedas sin luz. Para pagar, yapeamos a una cuenta, la señora tesorera revisa y se recarga. A mis 64 años, estoy aprendiendo mucho”, cuenta. Esther está muy comprometida con este proyecto de electrificación porque su vida ha cambiado rotundamente: “Una vela cuesta S/1,50 y se necesitan varias, además de ser peligrosas porque han ocasionado incendios. Ahora, por S/2, tengo luz todo el día, puedo ver televisión, refrigerar el pescado, hacerme un jugo en la licuadora o tomar una gaseosa helada. Yo amo este lugar, me quedé sola y pude educar a mis hijos, por eso amo la mar. Mi sueño es que todo mejore para todos”. Esther recalca que con 10 soles mensuales ahora todos tienen Internet y pueden comunicarse, los compañeros de mar también. Con lo que queda de los pagos, hacen un fondo para el mantenimiento de los paneles solares, las baterías (cuando toque cambiarlas) y antenas.
El beneficio es de amplio alcance. Después de días o semanas, los pescadores llegan a la orilla y ya pueden irse conectando al wifi, ver sus mensajes de WhatsApp y comenzar a comerciar sus productos.
Otro pilar del proyecto es Verónica Canelo, tesorera y guardaparque voluntaria del Sernanp. Llegó a Laguna Grande hace 22 años. Tiene dos hijos, y estudiar con vela la primaria afectó la visión de la mayor. Ya en su rancho, nos cuenta cómo comenzó todo: “Cuando llegó el ingeniero Canziani, puso los medidores y la luz. Todo era lindo. Después, se fue necesitando más electricidad para los electrodomésticos. Internet mejoró mucho con Starlink (Internet satelital de alta velocidad), mi hijo puede estudiar mejor y se comunica con la profesora por WhatsApp”, nos dice Verónica muy comprometida con la iniciativa que hoy beneficia a unas 30 familias.
Este modelo sostenible que ilumina Laguna Grande y los mantiene conectados, bien podría repetirse en otras regiones del Perú. Sea por iniciativas privadas o públicas, es una posibilidad de mejorar las condiciones de vida de miles de peruanos. //
♦◊ La microrred combina energía solar y eólica con baterías de ion litio y medidores inteligentes, garantizando energía continua, limpia y de bajo costo. “Este sistema de microrred autónoma, aislada, demuestra que es la mejor alternativa para la electrificación. Ofrece un servicio 24/7 frente a un grupo electrógeno que es mucho más costoso de operar por el consumo de combustible y los servicios que hay que darle a la máquina”, sostiene Franco Canziani, fundador de Waira y coordinador general del proyecto.
♦◊ El martes 18 de noviembre se presentó el Sistema de Electrificación y Conectividad de Laguna Grande en la sala multiuso 6AB del NOS PUCP, en San Isidro.

TE PUEDE INTERESAR
- República Dominicana presenta su nueva joya turística, opciones paradisíacas y destinos para conectar con lo natural
- Pizzas, panes y vinos: los tres pilares de Triciclo Obrador, el nuevo santuario de la cocina natural en Punta Hermosa
- ¿Quieres ser padre? Cómo preparar tu cuerpo y reducir el riesgo de preeclampsia de tu pareja
- 60 años del Coro Nacional: un viaje por los recuerdos, desafíos y celebraciones de la familia coral más antigua del país











