Por Diana Gonzales Obando

Una formación natural y caprichosa, que se nutre de sus vientos y corrientes, transforman este destino marino en una especie de laguna junto al mar. Quienes viven en sus orillas llaman a este pedazo de paraíso natural Laguna Grande. Alejados de cualquier ruido urbano, supermercados o los accesos de una ciudad, en Laguna Grande se vive con lo más esencial. Todavía hay muchas carencias. El silencio acompaña a los pescadores, el techo es de estrellas.