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Lolo Fernández: diez imágenes que nunca viste sobre el ídolo de Universitario | FOTOS

El 30 de agosto de 1953 Lolo Fernández, el histórico Cañonero de la 'U', volvió del retiro inminente para jugar un clásico y anotar 3 goles. Estas imágenes exclusivas pertenecen a la colección de Miguel Reyes Gavilano

Digamos algo de arranque, no como ley sino para discusión: el fútbol produce cracks –por natura–, los jugadores construyen líderes –en el mejor caso, capitanes– pero es el hincha, el romántico y su locura, el que determina quién llega a ser un ídolo y quién no.

Aunque las dos primeras podrían funcionar como requisito, el ídolo sube de la cancha y se mete al corazón de la tribuna por razones que solo le pertenecen a él y a ellos. Aquí aparecen las primeras sutilezas. Invisibles sus diferencias como las fronteras entre países –pero delicadas al punto que cruzarlas estallan guerras-, el crack y el líder tienen la cancha como hábitat, es su sitio natural, el living de la casa, pero solo aquellos que coinciden en los años perfectos, las vitrinas llenas y los gestos que exceden los límites del campo terminan por convertirse en estampita.

Por esto, por ejemplo, Teófilo Cubillas es un ídolo absoluto del fútbol peruano y de Alianza Lima: primero fue el Nene que ganó todo lo que quiso de la mano de Pitín, Baylón y Perico, el goleador mundialistas, el sucesor de Pelé. Luego de su fama, regresó a Alianza para salir bicampeón el 77 y 78 y diez años después, cuando ya estaba en el retiro y la jubilación en Fort Lauderdale asomaba increíble, se puso los chimpunes de vuelta y jugó para el Alianza post Fókker. Es decir, resucitó para resucitar.

Ni todos pueden ser cracks –por inspiración, por técnica– ni todos pueden ser ídolos –porque no todos pueden reunir a los padres con sus hijos, y éstos a los abuelos-.

Dicho esto, el caso Lolo Fernández en el Perú es único e irrepetible. Por pertenecer a una época que nunca más volverá –el amateurismo-, porque fue el primer futbolista que rompió las reglas tácitas entre hinchas –aliancistas o chalacos se llamaban, entre sí, “Lolistas”, es decir, hinchas de Lolo- y por este recuerdo nacional sobre su estampa, sus goles y su mensaje, que aunque sepia, cada vez se ve más y mejor.

Miguel Reyes Gavilano es un coleccionista de objetos, camisetas, recuerdos, fotos, diarios, revistas; todo lo que se refiera a Universitario de Deportes. A propósito del 30 de agosto último, nuevo aniversario del retiro del Cañonero de la ‘U’, Somos le pidió abrir su museo personal para descubrir nuevas imágenes sobre Lolo Fernández. Nunca vistas por las nuevas generaciones.

El que quiera ver, vea. Tantas formas hay de ser felices.

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