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Lucho Cáceres: "Encuentro placer en la provocación"

"Amigos en apuros" es la primera película que el reconocido actor escribe y dirige junto a Joel Calero. Somos habló con él sobre esta, lo que salvó -literalmente- su vida y lo catártico que es para él decir, casi sin filtro, todo lo que piensa.

Lucho Cáceres (Lima, 1969) es un tipo de registros intensos. Puede ser considerado por la crítica uno de los mejores actores de su generación (fue el primer peruano en ganar la categoría de mejor actor del Festival de Cine de Lima en 20 años y ostenta nominaciones en certámenes internacionales); como también polémico por quienes ven combativa y extremadamente frontal la manera en que expresa sus opiniones. Arriba o abajo. Caliente o frío. En cualquier caso, nada a media caña. Una tarde de octubre ha dejado pasar a Somos al departamento en el que vive con su novia y sus tres perros salchicha: Jack, Fania y Carmela. El espacio, pequeño y cálido, está impregnado de cine. Hay pósters, libros, DVD, memorabilia. Hasta lámparas que parecen reflectores. Va a hablarnos de "Amigos en apuros", la primera película que ha escrito y dirigido junto a su socio, el laureado Joel Calero. La comedia, a estrenarse el 18 de octubre, es protagonizada por él y Christian Thorsen, y gira en torno a un pícaro trotamundos que, escapando de la mafia, finge estar enfermo para refugiarse en la casa acomodada de un ex compañero del colegio.
En ese espacio, pequeño y cálido impregnado de cine, Cáceres habla de mucho más: de cómo se mueve con un pie en el cine comercial y otro en el de autor; de su inclinación por la comedia; de cómo la actuación y los amigos han salvado su vida; la causa animalista que defiende; el placer que encuentra hoy en la provocación y, claro, de política.

Amigos en apuros es un proyecto que se ha gestado por 13 años.
Así es. Empecé a escribirla en el 2005. Yo salía de Así es la vida, sabía que se me venía un hueco de trabajo y arranqué. Mientras vivía con Christian Thorsen escribí una sitcom para TV que titulé "Solteros Inmaduros". Joel (Calero) creyó que el primer capítulo podía ser un guión cinematográfico.

¿Habías escrito antes?
En el colegio, yo estudié en el Champagnat. Allí gané un par de concursos de poesía y otros dos de cuento. Tenía 10 o 12 años, un profesor me encaminó a eso, pero lo dejé, me fui para la actuación. En la universidad, cuando seguía Derecho, no lo retomé. Mi papá me presionó para que no me fuera para Comunicaciones porque en los ochentas no se estilaba. Pronto la gente de esa carrera me comenzó a llamar para que actuara en sus cortos y ahí hice mis pininos. La escritura quedó dormida.

Has escrito y dirigido el filme con Calero. ¿Cómo se conocen?
En "Cielo Oscuro" (2012), su primera película. Alguien le sugirió mi nombre para protagonizarla y congeniamos. Con el tiempo él descubrió en mí a alguien que tenía ciertas aptitudes para hacer guiones. Yo reconozco que no tengo el oficio de sentarme a escribir. Soy muy activo en Facebook, incluso me han ofrecido escribir en periódicos, pero me si me piden algo me tomo dos meses en hacerlo. Sin embargo, si pasa algo que me llama mucho la atención, no sé, muere un Augusto Polo Campos, salto de la cama a la computadora. Todo fluye rápido y naturalmente.

Si entrenas, ¿podrías dominar el oficio?
Voy a tener que hacerlo porque escribir me dará cierto estándar de vida que quiero a futuro. Yo quisiera vivir mis últimos años fuera de Lima. Escribir me podría ayudar.

¿Cómo concretan la película?
El amigo Thorsen estaba jugando golf con un grupo de inversionistas, conocidos como 'los acholados', le contó del proyecto y se interesaron. Fue muy hollywoodense el asunto.

Dijiste en una entrevista en enero que no te sentías director ni guionista con todas sus letras. Que tal vez si escribieras o produjeras para otros... ¿sigues pensando igual?
Siento que no hay personajes particulares que me gustaría interpretar, pero sí historias de las que me gustaría ser parte. Y como no me llegan, entonces decido probar y crearlas. Eso me motiva. No sé si me provoque escribir para un tercero. Ahora, si viene Netflix y me dice escribe, pero no actúes, capaz que sí. De todo el proceso, la escritura es de lo que más disfrutamos Joel y yo. Y debo decir que siempre que he intervenido en un proceso creativo nunca he estado solo. En "Locos en el tiempo", el programa que tenemos en Plus TV, trabajo con Christian Ysla. Siempre en equipo, me siento cómodo así. Con Eduardo Mendoza también jugamos a escribir historias ...

¿Podría ser inseguridad el que no lo hagas solo?
Capaz. Sí. Todos tenemos inseguridades.

¿Sientes  también inseguridad cuando actúas?
No. Hay cosas que tengo que aprender, pero como actor no me pasa.

Waco Films es la productora que tienes con Joel. ¿Qué planes tiene con ella?
Joel tiene claro seguir haciendo proyectos personales. Y sospecho que las veces que nos sigamos juntando será para hacer comedias como Amigos en apuros. Sí, cine comercial.

No te espanta decir que quieres hacer cine comercial.
No. El que el cine comercial vaya de la mano del cine de autor hará que tengamos una industria. El cine comercial debe aprender del cine de autor la disciplina, el hacerse bien. Y el cine de autor debe aprender del comercial a venderse.

¿Qué ha sido lo más difícil de esta primera detrás de cámaras?
Lo que sigue después de la grabación. No me refiero a la edición, necesariamente, sino a la venta, la distribución... la parte comercial. Un solo de reuniones donde te hablan en términos marketeros, algunos en inglés... no es lo mío. La verdad es que si no eres Tondero, como cabeza uno tiene que hacer todo. Mil decisiones... Se toman, claro, pero no sé si a todos nos guste estar pendiente de absolutamente todo.

LA COMEDIA DE LA VIDA
Has recibido reconocimientos de la crítica y premios por tu performance dramático, pero prefieres la comedia. ¿Por qué?
Sí, siempre me voy por la comedia, en mi carrera la he explorado mucho... Disculparán la frase hecha, pero creo que es necesaria. Vital. Y no es fácil de hacer.

¿Qué humor consumes?
Ufff, consumo humor desde que tengo uso de razón. Si me voy muy atrás, "Hechizada", "Mi bella genio", "Los Monster", "Tom y Jerry". En cómics: "La pequeña Lulú", "Lorenzo y Pepita". Era lo máximo cuando mi papá me regalaba un chiste de editorial Navarrete. "Archie", "Daniel, el travieso". Hace poco, nomás, me he comprado cuatro películas de "El gordo y el flaco". Sí, soy bastante gringo en mi consumo. Me encanta Jack Lemmon, Walter Mattau, Mel Brooks. Clásicos. Aunque también soy fan de los latinoamericanos. A veces veo un video de Leopoldo Fernández ‘Tres patines’ y el Tremendo Juez cantando Ahorita va a llover y me puedo poner a llorar de la risa. Veo bailar a Tin Tán Así es la vida y para mí es lo máximo.

La comedia también es una herramienta para poner el dedo en la yaga.
Por supuesto. En "Locos en el tiempo", con Christian Ysla, puedo criticar la televisión, ciertos productores, incluso la historia misma. Me gusta el sarcasmo, el doble sentido, la ironía, la comedia física. Y en "Amigos en apuros" están todos mis referentes.

Te trolearon mucho por incluir en el elenco a Millet Figueroa.
Bastante. Yo puedo dar referentes del trabajo que hizo conmigo. Y ella cumplió muy bien en la cancha. Joel y yo estamos contentos.

Dirigiste también a Thorsen, tu gran amigo.
Él tiene una virtud muy grande: es muy dúctil. Puede ir del “me mueeero...” a un registro totalmente opuesto si bajas toditito. Y lo hace demasiado bien. Además es más que un amigo. Yo me fui a vivir con él hace muchos años y las circunstancias en que eso ocurre no distan mucho de lo que pasa en la trama de la película...

¿También te perseguía algún tipo de mafia?
Me perseguían mis demonios. Fue hace mucho... Joel me hizo darme cuenta de que esta es una comedia que tiene bastante de mi vida. Está el poker, los amigos como ancla. La mentira. Vivir al límite. El ser ese pilluelo que no llega a delinquir, que no se va a ganar la cárcel, pero sí el reproche. Y que al final perdonan. No es un don Juan, pero le salen las cosas. Es el último que se queda en la fiesta, pero al final termina con alguien. Todo eso está en la película.

La actuación te ha salvado la vida.
Sí, literalmente. En momentos de juventud, de correrías, de trapacería, no me hubiese importado perder el trabajo en un estudio de abogados. Pero dejar de actuar me hubiese quitado todo. El querer hacer personajes, contar historias, eso me ha sostenido.

¿Con que sensación quieres que salga el espectador del cine?
Espero que salgan divertidos. Creo que van a ‘linkear’ con ella porque habla mucho de la amistad. Es un homenaje a la amistad.

Los amigos también te han salvado la vida.
De cierta manera, sí. Yo soy hijo único. Mi madre me lleva 15 o 16 años, me tuvo muy joven y se separó pronto de mi padre. Tuve la esperanza de que alguno me diera un hermano, pero no pasó y eso me ha marcado. Los amigos para mí han sido vitales para superar esa especie de orfandad de hermanos. Es terrible no tenerlos. Por eso soy mucho de generar lazos fuertes y duraderos. Han pasado 35 años y sigo viéndome con mis patas del colegio. Tengo un grupo grande de la universidad, tengo mi barrio. Mi padre murió de un cáncer al cerebro terrible en Neoplásicas, se fue en tres meses, los peores de mi vida. No tenía en quién apoyarme emocionalmente, financieramente. Pero ellos estuvieron allí.

YO SOY TU AMUGO FIEL
Ahora te abocas tú en estar ahí para otros: los animales. ¿Cómo nace en ti trabajar por esta causa?

Por ser hijo único siempre me compraban una mascota. Si no era el hámster, era el pollito de la tómbola. Toda la vida he tenido animales a mi lado. Hoy tengo a Jack, que fue mi primera salchicha. Luego llegó Fania. Ellos tuvieron hijos y me quedé con Carmela. Parecía una locura tener en este departamento pequeño tres perros, y falderos como nadie, pero los amo.

¿Y desde cuándo corres por todo Pachacámac recogiendo a aquellos que están abandonados en  la calle?
Desde que trabajo ahí. Es una barbaridad la cantidad de perros abandonados que existen. En el camino veo todos los días, al menos, cinco perros atropellados. Un día me bajé, recogí uno. Y así continué. Al principio me sacaban la miércoles porque los llevaba al veterinario, les pagaba el tratamiento, era mucho dinero. No sabía dónde dejarlos, una vaina... Pero luego me alié con un albergue en Chilca, El Hogar de Tiwi, de Yair Chehade, y con ellos hemos creado un sistema. Yo los ayudo mensualmente. Si hallo un perro lo llevo a una veterinaria en la avenida Aviación, Yamil lo recoge, lo reencaucha y yo pago. Ya voy ayudando a quince perros. Me he vuelto un experto en agarrarlos, que es lo más difícil. Si estoy yendo a grabar, tengo una veterinaria allá que me los aguanta hasta que termino. Se ha hecho fácil. Hasta ahora casi todos me los han adoptado antes de las 48 horas. Mi Facebook ayuda mucho. En "De vuelta al barrio" me vacilan porque siempre me ven corriendo por la carretera detrás de alguno...

ALBOROTANDO EL GALLINERO
Mencionaste tu Facebook. Allí opinas sobre diversos temas y en algunos casos eres crítico y muy duro. Hay quienes sienten que hasta agresivo.
Yo he sido algunas de las bestias que critico. No era el que soy ahora. Yo tocaba el claxon para todo, botaba una caja de chicle por la ventana. No es algo de lo que me enorgullezca, pero he sido así. Pero también he tratado y trato de mejorar. Me ayuda leer, viajar, el cine...

Pero también provocas.
Te soy honesto, le he encontrado una satisfacción, un placer a la provocación. Me encanta. Creo que hoy yo soy quien soy, sin ser nadie en especial, porque me han provocado. Eso me ha enseñado a aguantar, a contener. Creo que en muchos casos es saludable. Te enseña a no pisar palitos. A respirar. A contar hasta diez. A que las balas pasen de largo. Mis amigos me preguntan si no me molesta que me escriban después de publicar un post, disculpa el lenguaje, “concha tu mare, coquero...”. Y no. Ya no. Si un taxista me gritaba eso hace 10 años reaccionaba terriblemente. Ahora no siento nada ante el insulto. Tal vez reaccione ante otras cosas, pero no por la verbalización de algo.

Es decir que para ti provocar es un acto liberador.
Totalmente. Además es necesario porque en nuestra cultura estamos acostumbrados a que nadie diga las cosas. Nadie. Y yo gano plata por hacerlo, estoy sentado en el programa de Gisela (Valcárcel) diciendo lo que pienso. Es genial. Y eso te convierte en un personaje. Decir lo que piensas te convierte en un personaje, porque nadie aquí dice lo que piensa. De hecho, tiene que haber cierto filtro... Pero me rebelo a una sociedad donde nadie dice nada, acá todos somos ‘modocitos’. Simplemente soy frontal.

¿Los fujimoristas siguen amenazándote de muerte en Internet?
Claaaro. Hay quienes me puede decir, disculpa el lenguaje: “Oye, eres cagoncito...”. Pero hay otros nefastos: “Vamos a violar a tu hija, a tu mujer, huevón... ya sabemos dónde vives...”. Eso es a cada rato. Yo los borro, no les hago caso, parecen ‘mandaditos’ por alguien...

¿Y qué piensas del presidente Vizcarra?
Quiero creer que tiene los pantalones como para hacerle el pare al fujimorismo. Y, bueno, pienso como César Hildebrandt cuando dice que pronto pasarán a ser una mala anécdota en la historia. No son un partido político, no tienen ideología. Son una bandita. Las cosas han cambiado. Ahora los fujimoristas sienten vergüenza de decir que lo son y los simpatizantes ya ni lo dicen. Habrá que esperar. /

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