Por Jorge Chávez Noriega

La obra de Mario Vargas Llosa ha dialogado siempre con la música, aunque muchas veces de manera sutil, entre líneas. Sus novelas y relatos están atravesados por ritmos, canciones y ambientes sonoros que ayudan a construir el clima emocional de sus historias. En “Los cachorros”, por ejemplo, aparece el eco festivo del mambo; mientras que en “La tía Julia y el escribidor” el bolero acompaña los enredos sentimentales que marcan la trama.

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