DataLa fama de las olas peruanas llegaron a oídos de Michael Robinson Chávez en el año 1988. En ese momento era solo un joven del sur de California que tocaba la batería, vivía junto a su madre limeña y, como suele pasar en esta región costera de los Estados Unidos, estaba enamorado del surf. Aún no tenía claro su destino profesional ni mucha ambición por encontrarlo.
La fama de las olas peruanas llegaron a oídos de Michael Robinson Chávez en el año 1988. En ese momento era solo un joven del sur de California que tocaba la batería, vivía junto a su madre limeña y, como suele pasar en esta región costera de los Estados Unidos, estaba enamorado del surf. Aún no tenía claro su destino profesional ni mucha ambición por encontrarlo.

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“Un amigo de la empresa donde trabajaba me dio una cámara fotográfica y unos rollos. Me dijo que vaya a correr las famosas olas del Perú y tome fotos”, recuerda sobre su primer contacto con una cámara el hoy fotoperiodista Michael Robinson. Su trayectoria es impresionante. Ha sido ganador de dos premios Pulitzer por coberturas grupales para “The Washington Post”: en 2020, por 2°C: Beyond the Limit, y en 2021, por la cobertura del violento asalto al Capitolio (EE.UU.). Tiene más de 15 años de experiencia en “The Washington Post” y pasó antes por “Los Angeles Times”, “The Boston Globe” y “Associated Press”, recorriendo el mundo, las guerras, evidenciando la crisis climática y capturando historias sin perder su mirada humana.
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Robinson está pasando unos días en nuestro país, como hace con cierta frecuencia. Nos enteramos que publicará un nuevo libro, “Mestizo”, y con ese motivo lo buscamos antes de su viaje a Tarapoto, una de las pocas ciudades que aún le faltaba conocer del Perú.
Cuestión de identidad
Michael retrocede en el tiempo y, con un español bastante fluido, vuelve a recordar aquella primera cámara fotográfica con la que, décadas atrás y sin ninguna intención consciente, trazó su destino. Siguió el consejo de su amigo y así llegó a Lima, Cusco e Iquitos, donde su vida dio un vuelco: “Fue como abrir los ojos por primera vez”. En su casa no se hablaba español; Michael lo aprendió aquí, durante sus viajes, junto a su familia limeña y en las calles, mientras se maravillaba con la cultura peruana e iba descubriendo su profesión. “Crecí en un suburbio de Los Ángeles un poquito aburrido, bucólico, mientras que en el Perú de 1988 estaba Sendero Luminoso en la sierra, con la economía bajando con Alan García; tiraban bombas, toda la ciudad se ponía oscura. El caos, el ruido y la intensidad del Perú fueron increíbles para mí”.
Al año siguiente volvió. La familia de su madre, en Lima, lo recibió y lo llevó a conocer todos sus rostros. Viajó hasta Ecuador con su cámara fotográfica y sentía que, a través de cada imagen, el caos que lo rodeaba y las experiencias vividas podían ordenarse. “Le agradecía a mi mamá por ser peruana, era feliz con su cultura y la comida. Con los años fui tomando más interés en el mestizaje”.
Junto a su primo Quique recorrió Barrios Altos, La Victoria y Villa El Salvador, cuando aún era un arenal y empezaban a levantarse las primeras casas. Para entender al Perú fue también al Rímac, fascinado por su riquísima historia, y a San Juan de Lurigancho.
“Lima es una ciudad que fácilmente puede ponerte de rodillas, pero hay algo que me encanta: soy feliz cuando estoy aquí. El Perú ha cambiado mi vida y el libro es como un agradecimiento después de tantos años viajando por aquí”. Michael se refiere así a su nuevo libro de fotografías, “Mestizo”, una recopilación de casi tres décadas de vida retratando expresiones culturales, religiosas y tradiciones.
El libro recoge el alma de este país —el país de su madre— a través de imágenes tomadas entre 1993 y 2021. Para él, este trabajo no ha sido solo capturar, bajo su mirada, nuestra identidad, sino también la búsqueda de la propia. Cuenta Michael que, cuando su papá salió de sus vidas —él tenía alrededor de 13 años— y quedaron solo su mamá, su hermano y él, comenzó a integrar a su apellido el materno, Chávez. Por eso siente que el tiempo pasado en esta tierra ha sido también un proceso de descubrimiento de sus propias raíces.
Fácilmente se supo integrar. Michael Robinson Chávez ha acompañado la procesión del Señor de los Milagros en Comas; ha visitado el emporio de Gamarra; asistió a un partido de Alianza Lima contra Sport Boys en el Estadio Nacional, en 1997, junto a la barra del Comando Sur; se ha bañado en las lagunas de Huaringas, donde bebió San Pedro; y, por supuesto, ha corrido las olas peruanas que lo atrajeron desde su juventud: “Hay fotos en todos los puntos de surf: Chicama, Pacasmayo, Máncora, Lobitos… Las mañanas las pasaba corriendo tabla y por la tarde, cuando la luz mejoraba, hacía las fotos. Y de almuerzo, un cebiche. Era el paraíso”.
Dice que el peor lugar al que le ha tocado reportear en el Perú ha sido La Rinconada, en Puno: “Fui en 2011 para ‘Los Angeles Times’, cuando los precios del oro estaban subiendo. Pasé unos cinco días a más de 5 mil m.s.n.m., sin calefacción. Veía a personas poniendo mercurio directamente en la tierra; era un infierno”. A esa comisión acudió con otro fotógrafo que no aguantó y se fue. Le comentó que, al llegar a Juliaca, se sintió en el cielo.

Personas e historias
Después de haber realizado coberturas bastante duras —como la guerra civil en el Congo de 1997, la crisis venezolana, la revolución egipcia de 2011, la invasión rusa a Ucrania o la histórica sequía en California—, su vida actual como freelancer es más apacible. No le faltan ganas de ir a Irán a cubrir esta nueva revolución liderada por las mujeres, pero ahora no está buscando “la gran historia”, sino relatos que profundicen en los detalles: explorar las vidas de las personas con un ojo antropológico, como las fotos que hizo en España —donde vive hoy— en una zona con la densidad poblacional más baja de toda Europa. También ha vuelto a su archivo, a ese infinito banco de imágenes y emociones que tendremos la fortuna de explorar en “Mestizo”.
-En el libro “Mestizo” (Eyeshot), el fotógrafo Michael Robinson Chávez hace una selección de su archivo fotográfico de sus viajes en Lima y el interior del país desde los años 1993 hasta 2021. Desde marzo de 2026, este libro se podrá adquirir en la página web https://chavezphoto.com/.
-Puede seguir los viajes y la trayectoria del fotógrafo californiano de origen peruano en sus redes sociales IG: @mrobinsonchavez.
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