Jorge Luis Salinas (izq.) se inspiró en sus padres, Claudia (83) y Leonardo (85), para hacer los mamelucos de tela de algodón con tecnología antibacterial. (Foto: Elías Alfageme / Somos)
Jorge Luis Salinas (izq.) se inspiró en sus padres, Claudia (83) y Leonardo (85), para hacer los mamelucos de tela de algodón con tecnología antibacterial. (Foto: Elías Alfageme / Somos)
Vanessa Cruzado Alvarez

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Hay emoción y orgullo en la voz de Jorge Luis Salinas. El diseñador de 48 años es hechura del esfuerzo de Leonardo, trujillano, y Claudia, andahuaylina, quienes se conocieron –y enamoraron– allá por sus veintipocos en el mercado de Caquetá, en el Rímac. Ella diseñaba y confeccionaba ropa; él las distribuía a nivel nacional en su van. La dupla fue una de las primeras en asentarse en la boyante Gamarra, donde nacieron sus tres hijos. Las máquinas de coser, las telas, las agujas e hilos formaban parte del día a día. “Mi papá nos hacía revisar la mercadería, nos inculcó el trabajo y quería que viéramos cómo es el manejo de un negocio”, cuenta Jorge Luis, quien se la pasaba imaginando diseños y jugando con los colores.

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Para sorpresa de sus padres, el entonces muchacho de 17 años optó por estudiar Arquitectura en Florida, hasta que un profesor de arte le hizo una prueba vocacional y salió la carrera de modas. “Él me recomendó estudiar en Philadelphia University, donde todo tenía que ver con moda: desde el diseño hasta el negocio. Me encantó”. Quiso quedarse a probar suerte en Nueva York pero, por pedido de sus papás, regresó.

Foto: Archivo familiar Jorge Luis Salinas
Foto: Archivo familiar Jorge Luis Salinas

En 1995 funda en Gamarra su marca: Emporium. “Mi vieja interviene y me ayuda. Retoma la confección luego de 10 años –se alejó por el descalabro económico que sufrió el país en el primer gobierno de Alan García– y compartió su experiencia. Fue un aprendizaje chévere”.

Empezó a hacerse un nombre en la industria local. Reconocidas tiendas por departamento lo llamaron para lanzar colecciones. Participó en las mejores pasarelas en Chile, Colombia, Ecuador y Panamá, e incluso llegó hasta el Miami Fashion Week. Al año elaboraba más de 500 diseños. En su taller empleaba a alrededor de 100 trabajadores, con los que trabajaba de 9 a.m. a 10 p.m. La vida de Jorge Luis era moda. Eso hasta que, en 2016, a su papá le diagnostican cáncer. Dejó todo para cuidar a don Leonardo.

“Los adultos mayores son como niños: no se dan cuenta de qué tocan o si está cayendo algún líquido en su prenda. Son más proclives a contagiarse”, dice el reconocido diseñador que se inspiró en sus papás para hacer los mamelucos. (Foto: Elías Alfageme / Somos)
“Los adultos mayores son como niños: no se dan cuenta de qué tocan o si está cayendo algún líquido en su prenda. Son más proclives a contagiarse”, dice el reconocido diseñador que se inspiró en sus papás para hacer los mamelucos. (Foto: Elías Alfageme / Somos)

UN REGRESO INESPERADO

Con un mejor panorama en casa, Jorge Luis imaginaba su regreso: las pasarelas del Lima Fashion Week en el Bicentenario. La preparación iba a arrancar este año, pero la pandemia truncó los planes, incluida la reapertura de Emporium. Por si fuera poco, su madre tuvo una infección severa en mayo pasado. Compró mamelucos de nótex (material con el que se fabrican mascarillas) para llevar a doña Claudia a la clínica. “Parece que me vas a llevar a la morgue”, le dijo su madre, bastante apenada. Así como ella, pensó, cuántas personas se bajonean por las prendas de colores fríos que deben usar.

Investigando sobre alternativas de materiales se topó con Problock, de la empresa Camones: una tela de algodón 100% peruano con tecnología que reduce la transmisión de virus (no del C OVI D-19), evita la proliferación de bacterias y repele líquidos y fluidos de la superficie textil. Es usada en la confección de mascarillas e indumentaria de protección personal con los parámetros técnicos del Ministerio de Salud. “Se me ocurrió hacer mamelucos de este material con estampados de flores y más. Llamé al dueño, le conté mi idea y me dijo que le parecía genial hacerlos moda”.

Por el tipo de tela, se requiere de 60 pedazos para armar el mameluco. “Tienes que pensar como un arquitecto a la hora de confeccionar”, dice Jorge Luis. (Foto: Archivo Jorge Luis Salinas)
Por el tipo de tela, se requiere de 60 pedazos para armar el mameluco. “Tienes que pensar como un arquitecto a la hora de confeccionar”, dice Jorge Luis. (Foto: Archivo Jorge Luis Salinas)
Jorge Luis no se considera buen dibujante. Admite que la arquitectura le ayuda en cada diseño. (Foto: Archivo Jorge Luis Salinas)
Jorge Luis no se considera buen dibujante. Admite que la arquitectura le ayuda en cada diseño. (Foto: Archivo Jorge Luis Salinas)

Los diseños pasaron el visto bueno de los papás de Jorge Luis. “El proyecto se retrasó porque personas del equipo se contagiaron de coronavirus. Gracias a Dios ya están bien. Dos trabajadores míos, que creen en esta idea, ayudaron a que esto pueda seguir”. Las prendas están siendo confeccionadas por 40 personas. Hay cinco modelos para mujer y uno para varón. Algunos con estampados de flores, otros a rayas. Hay modelos con capucha, con lazos en el cuello o el brazo, con mangas acampanadas. Van desde la talla S hasta la XL.

“La moda no tiene que ser frívola. Mi madre, sin querer queriendo, influye en una idea que puede ayudar a más personas, sobre todo a las vulnerables, como mis padres. Ella, por ejemplo, siente que se pone un vestido cada vez que usa el mameluco y ya no se deprime. Me gustaría que eso pase con más gente”, concluye Jorge Luis. //

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DATO

El mameluco resiste solo 12 lavados, que debe hacerse con jabón en una batea. También puede desinfectarse con alcohol si no se ha ensuciado mucho.

Los interesados en esta propuesta pueden escribirle por Facebook (@EmporiumJLS), visitar o llamar al 923813172.

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