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Belén, la Venecia amazónica: cómo este paraíso en la selva se convirtió en el refugio del cine regional
El Muyuna Fest surcó los ríos que rodean a Iquitos con películas e historias que hablan de la riqueza de la Amazonía, y también de las amenazas contra su tierra y su gente. Un precioso festival que reivindica a una cultura llena de magia y diversidad. Estuvimos ahí para vivirlo.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
El barrio de Belén, en Iquitos, puede ser dos barrios a la vez. Durante seis meses luce seco, y durante seis meses se inunda por completo, hasta dejar a la vista apenas los segundos pisos de sus casas y las copas de sus árboles. Es en este medio año invernal, cuando la crecida del río se eleva hasta los casi tres metros, que su gente se moviliza de un lado a otro remando sus pequeñas canoas o desplazándose en botes a motor, los famosos peque-peques. De allí que a Belén también se la conozca como la Venecia amazónica.
Y si Venecia tiene el festival de cine más antiguo del mundo, Belén ya lleva dos ediciones celebrando el Muyuna Fest, un festival selvático y flotante que desplegó proyecciones, encuentros y diversas actividades, y que en sus dos días finales convirtió a la zona conocida como Pueblo Libre en el centro más cinéfilo de Iquitos: donde suele haber una canchita de fútbol en temporada seca, gracias a la lluvia y al ‘acqua alta’ se pudo levantar un magnífico escenario de madera sin butacas. Bastó con que unas 70 canoas llevaran a unas 300 personas para una función que empezó en el atardecer, se pintó con un arcoíris, y se extendió hasta la fresca noche amazónica.
El público local de Belén recibió con los brazos abiertos a espectadores que se sumaron dedde otras regiones del Perú y del extranjero. (Foto: Alfonso Silva Santisteban)
/ Alfonso Silva Santisteban
-REMOLINO DE IMÁGENES-
El encanto del Muyuna Fest no solo está en su vistoso recinto principal —instagrameable y perfecto para videos de TikTok—, sino en algo más profundo, en su idea misma como festival: es una organización viva, genuina, comunitaria, sumamente coherente con lo que propone e impulsa, como es el desarrollo y la defensa de la selva peruana, y también de otras selvas del mundo. Porque, vale decirlo, su programación incluye películas de Brasil, Colombia, Guatemala, Indonesia, Gabón y muchos otros países unidos por la mística del bosque, el agua, la fauna y sus respectivas cosmovisiones, tan distintas y complementarias entre sí.
"Yo también provengo de Belén y encontré en el cine una herramienta con la que puedo alzar mi voz a través de las imágenes".
Livia Silvano , codirectora del Muyuna Fest
La concepción del Muyuna se remonta al año 2022, cuando un grupo de jóvenes de la zona, aún restringidos por los efectos pandémicos, comenzaron a discutir ideas que primero tomaron la forma de una pequeña muestra de cine. Los resultados fueron tan buenos que el año pasado el Muyuna pasó de ser una muestra a ser un festival, y de a poco ha ido creciendo sostenidamente y ampliando su espíritu comunitario. Hoy lo dirigen el español Daniel Martínez-Quintanilla y la peruana Livia Silvano Pacaya, natural de Belén. Ella misma es un ejemplo de cómo el llamado séptimo arte puede cambiar la vida de muchos jóvenes.
“Yo encontré en el cine una herramienta con la que puedo alzar mi voz a través de las imágenes”, nos dice Silvano Pacaya, cuyos dos apellidos son de herencia kukama, una importante comunidad indígena de la Amazonía. De hecho, este año los kukama fueron los homenajeados del festival, y la palabra muyuna —que le da el nombre al evento— hace referencia al remolino de agua fluvial que para ellos es también una puerta hacia otros mundos. Algo así como los universos que el cine capta mediante el ojo de la cámara.
-EN COMUNIDAD-
El esfuerzo conjunto para sacar adelante el Muyuna Fest se observa y se siente por todas partes de Iquitos: allí está, por ejemplo, el carismático Rafael Silvano, padre de Livia y maestro carpintero que se encargó de construir el magnífico escenario hecho de topa, una madera flotante ideal para sus propósitos. “Yo ya llevo 52 años en Belén. Aquí me hice, aquí murieron mis padres, pero es la primera vez que puedo construir algo como esto. Es muy emocionante”, asegura.
El programa del Muyuna Fest incluyó también los cortometrajes producidos en los talleres de cine en diferentes comunidades amazónicas. (Foto: Dito Ruiz)
Loable también la colaboración de Ángela Chumbe, directora del colegio inicial Estrellita de Jesús, en cuyo frontis se instaló la pantalla de cine del Muyuna. Ella resalta el trabajo articulado y siempre dialogante entre la organización del festival y los vecinos de Belén. Prueba de ello es que en las aulas de su escuela se dictaron talleres para niños, y se pintaron los dos bellos murales que decoraron el escenario.
Y así podríamos seguir describiendo los momentos estelares de un festival apasionante: desde los talleres para realizar cortometrajes dirigidos por jóvenes de la localidad hasta una proyección especial sobre el puente Nanay, como una suerte de protesta contra una construcción colosal pero que desemboca en la nada; desde jornadas de limpieza del río y un frenético concierto de clausura con Los Wembler’s, hasta el dinamismo económico que generó en la ciudad, dándoles empleo a carpinteros, vendedores de comida, boteros, conductores y más personas que se sumaron a esta fiesta cinéfila y solidaria.
Históricamente, muy ligada al cine mediante las películas de Werner Herzog, de Armando Robles Godoy, de Nora de Izcue o de Gianfranco Annichini, la fascinante selva peruana ahora encuentra quién la retrate entre su propia gente, con una mirada más cercana y directa. Porque el Muyuna no es solo un festival atractivo y fotogénico, sino uno que se ocupa también de enfrentar los problemas de Belén, como la contaminación, la delincuencia o la drogadicción. Aquí no se disimulan ni romantizan las carencias, sino que se intenta encararlas bajo el significativo lema utilizado por el festival: “En un mundo que se hunde, aprendemos a flotar”. Que las aguas del río les sean favorables. //
-CINEFILIA AMAZÓNICA-
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El Muyuna Fest se desarrolló del 12 al 25 de mayo en diferentes espacios públicos y privados. La pantalla flotante en Belén fue el principal atractivo del festival.
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Además de las proyecciones de películas, se impartieron talleres de defensa de la Amazonía, hubo campañas de reciclaje, clases de teatro, talleres de podcast y pintura, y más.
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También se realizó un tour cinematográfico que recorrió puntos referenciales de películas filmadas o ambientadas en Iquitos: desde la monumental “Fitzcarraldo” o el cortometraje “Radio Belén” hasta éxitos nacionales de taquilla como “Cementerio general” o “Isla bonita”.