Por Diana Gonzales Obando, Jorge Chávez Noriega

Desde el jueves 8 de mayo, el Perú tiene un cable directo con Dios. Es lo que sienten miles de fieles tras la elección de Robert Prevost como jefe supremo de la Iglesia católica, un papa de corazón chiclayano, alma agustina y DNI peruano. Quienes lo conocieron celebraron la noticia con un estallido de felicidad. Y quienes no, pues ya lo hacen con la cobertura de medios locales e internacionales, y la información que ha circulado estos días en redes sociales (incluyendo memes y videos generados por la IA). Hoy se siente un aire renovado y esperanzador, especialmente en un país donde las dificultades y las noticias que vemos diariamente suelen poner a prueba la fe de todos.

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