Perros sin pelo: la increíble historia de los esforzados guardianes de las huacas del Perú
Desde el año 2001, los perros sin pelo del Perú son los designados por ley para cuidar los sitios arqueológicos de la costa peruana. Ellos hacen un trabajo diligente de conservación del patrimonio y la única recompensa que exigen son galletas, una rascada de panza y el afecto de los niños. Estos son algunos de los canes que cuidan hoy día nuestro patrimonio monumental.
La jornada de Illayuq y Súmac comienza temprano, cuando el sol se levanta y salen veloces, después de los bostezos de rigor, para hacer su primer patrullaje por la zona. Solo luego de su primera inspección, los dos perros sin pelo peruanos que cuidan la Huaca Pucllana en Miraflores se relajan un ratito y recuperan su condición de mascotas. Corren y juegan a morderse mientras levantan nubes de polvo pre- hispánico que se extienden varios metros. Dejan de hacerlo únicamente cuando ven a un grupo de turistas llegar, momento en que se convierten en estrellas de cine. Como si se prepararan para la cámara, se sacuden toda la tierra y se entregan felices a la admiración ajena. Un grupo de visitantes de Brasil les saca retratos con sus teléfonos. A los canes solo les falta sonreír. Pasado el bullicio humano, regresan a lo suyo, a corretear. Cosas de perros.
Así es la vida del perro guardián de una zona arqueológica, bastante más privilegiada que la de un can de taller o el que vigila una playa de estacionamiento. Para algunos, especialmente aquellos con un pasado en la calle, es como ganarse la lote- ría. Esto fue lo que le sucedió a Illayuq, que llegó a la Huaca Pucllana el año pasado. El animalito fue rescatado en 2021 por una persona cuando aún era un cachorro y corría perdido entre los autos de la Panamericana Sur. Su primer hogar adoptivo lo devolvió porque era muy teme- roso y no le gustaba salir a la calle. Afortunadamente, en la Huaca Pucllana encontró una segunda oportunidad cuando la institución lo acogió, siguiendo la antigua norma de 2001 que recomienda que los museos y sitios arqueológicos cuenten con un perro sin pelo del Perú.
Illayuq fue encontrado por una activista en la Panamericana. En un inicio era un perro asustadizo pero desde que llegó a la huaca ganó mucha confianza.
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Si existe algo como así la realización perruna, Illalluq la ha experimentado a plenitud. De ser un sinhogar, ahora es el orgulloso señor de una huaca, que vigila y protege cuando no está esperando a que su cuidadora, la señora Delia, le dé sus croquetas. Su voz es la autoridad que él y Súmac respetan y atienden, como cuando esta les pide, con amabilidad, que posen para el lente de Somos. Es como si los canes se dijeran para sí que salir en revistas no es algo que esté en su contrato.
Otro caso de un perro sin pelo peruano rescatado de una mala vida lo encontramos a 33 kilómetros al norte de Chiclayo, en el museo de sitio de Túcume. Aquí, la engreída es una perrita cruzada, con características de perro sin pelo peruano, a la que llaman Celeste, debido a sus impresionantes ojos azules y blancos, similares a los de un perro siberiano. “Encontramos a Celeste en un taller de mecánica. La tenían atada, así que fuimos después de recibir una denuncia y desde entonces vive con nosotros”, comenta el arqueólogo Manuel Escudero, del museo de Túcume.
Celeste es la engreída del Museo de Sitio de Túcume.
“Una característica de estos animales es que no tienen una dentadura completa, poseen un oído muy fino y son excelentes con los niños y los turistas”, añade. En Túcume se esfuerzan por preservar su legado a través de talleres educativos. También cuentan con un pequeño cementerio donde descansan los nueve perros guardianes que han tenido. Este lugar es muy comentado por los turistas debido a sus pequeñas lápidas y capillas que descubren si salen del recinto y se dirigen hacia las pirámides de la zona.
Aunque la norma establece que todas las huacas costeras deben tener un perro sin pelo peruano, esto se cumple de manera más rigurosa en el norte del país. En los sitios arqueológicos de Chan Chan, Huaca Chotuna y el Museo Nacional de Sicán se pueden encontrar a estos animales, mientras que en Lima se los ve en las huacas Pucllana y en Pachacámac. En este último lugar, aún recuerdan a Túpac, un perrito que fue su símbolo por años. Hoy en día, tienen tres perros de raza peruana, pero cruzados; todos ellos resultado de donaciones.
Sicán es el guardián del museo nacional de Sicán, en Ferrañafe. Su parecido con el perro mexicano que sale en la película "Cocó" lo convirtió en una estrella en las redes.
En el Museo Nacional de Sicán, en Ferreñafe, conocimos a un perrito que ha trascendido fronteras y al que los trabaja- dores del lugar llaman ‘el rey del TikTok’. Se trata de Sicán, un chucho de lengua larga y aspecto excéntrico que recuerda al xoloitzcuintli, el que aparece en la película “Coco”. “Los niños lo ven pasar y le gritan ‘¡Coco, Coco!’”, comenta el director del museo,
el arqueólogo Carlos Elera. “Los turistas a veces piensan que es un animal enfermo debido a su piel, algo que solía ocurrir con esta raza en general durante siglos. La gente no los quería porque los encontraba feos. Estuvo al borde de la desaparición”, agrega Elera.
Para promocionar el lugar, el museo realizó un video con Sicán que se volvió un éxito en TikTok. Ha sido un viaje notable para estos pequeños animales, pasar del desprecio y la incomprensión a convertirse hoy en patrimonios de la nación. Nada mal.