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Pixed y el joven de Piura cuya labor social está cambiando el Perú

Ricardo Rodríguez Torres fundó en 2015 Pixed, una empresa de tecnología inclusivas para personas con discapacidad de la que hoy habla todo el mundo. Hace unos días ganó el Premio Kunan 2018 como mejor emprendimiento social del Perú 

Un brazo es un abrazo. No hay diferencias.

Ricardo Rodríguez Torres lo sabe. Lo entendió de muy chico, mucho antes de ser el CEO de Pixed, la iniciativa con base en Piura que busca la inclusión de millones de personas con discapacidad en todo el país que sueñan, como niño frente al árbol de Navidad, conseguir una prótesis.

“Tenía un tío con discapacidad", recuerda ahora, por el teléfono. Han sido meses de montaña rusa para él y toda su familia: en octubre Pixed fue uno de los diez finalistas del programa de la UPC, Protagonistas del Cambio y este miércoles celebró -mientras su padre hacía un streaming en Facebook orgulloso- el Premio Kunan 2018, la notable plataforma que impulsa el emprendimiento social en el país. Detrás de esos lentes de carey negros, Ricardo Rodríguez recuerda siempre lo que pasó con ese tío. Como video favorito de YouTube.

-¿Por qué no pasa el taxi, tío?
-Paciencia, ya llegará uno que nos lleve.
-¡Pero ya vamos 40 minutos y nadie quiere!

"Es verdad -dice- nos demoramos 40 minutos en tomar el taxi. Entonces le anuncié: cuando sea grande, me voy a comprar una camioneta enorme para que no sufras”. La promesa quedó inconclusa pero a cambio, en 2015, fundó Pixed, una empresa de creación de tecnología inclusivas de la que hoy habla todo el mundo.

Según datos del INEI de hace cinco años, 1’575.000 personas presenta algún tipo de discapacidad. Los datos actualizados que maneja Pixed hablan de más de dos millones. Ricardo Rodríguez no necesita esas matemáticas: en estos tres años de trabajo en todo el país, de los 93 casos registrados a nivel nacional y de las 24 prótesis que ha conseguido, el joven detrás de Pixed sabe que esa cifra es real y que ese millón de personas se multiplica en sus familias. Y los padecimientos.

Hace poco cumplió el sueño de una prótesis para Valentina. “Ningún sueldo me va a pagar el rostro de alegría que le vi cuando se la entregamos”, dice. Estudió Ingeniería Mecánica Eléctrica en la UDEP, está casado con Stephany Saavedra Herrera. Vive en Piura y podría estar dedicado a su carrera y a ganar mucho dinero. En 2019, espera duplicar los casos felices. Y hay en su sonrisa durante la ceremonia de premiación, en sus cacheste, en el brillo de sus ojos, el envidiable gesto de quien está saliéndose con al suya.


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