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Parrilla japonesa: la irresistible experiencia que puedes vivir en San Isidro (y en pareja)

Probamos la experiencia con la robata: carnes, vegetales y pescados se cocinan al carbón y al gusto de cada comensal

La robata es una tradición japonesa casi imposible de resistir: una técnica de cocción al calor de la brasa creada por pescadores japoneses hace más de dos mil años. La experiencia ha ido adaptándose a nuevos públicos y hace algún tiempo aterrizó en el Perú. Aquí le hemos puesto nuestro toque particular.

En medio de la mesa se coloca una pequeña parrilla circular donde el carbón va avivándose de a pocos. Al lado, tablas con cortes de res (wagyu o angus), panceta de cerdo, calamares, langostinos, salmón, brochetas de muslos de pollo y brochetas de corazones. Es un festín carnívoro apto solo para los más aventureros. ¿Cuál es la diferencia? Absolutamente todo llega crudo a la mesa.

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Video: Nora Sugobono

Fuego en la piel
Sal de maras, sal trufada, salsas nikkei de la casa: en Baco y Vaca la experiencia de la robata se toma bien en serio. Para acompañar las proteínas, un bowl de arroz y vegetales (espárragos, pimientos, champiñones y cebolla blanca) son suficiente. Añada un poco de imaginación y hasta se puede armar un improvisado chaufita.

Cada comensal debe ir colocando lo que va a comer en la parrilla: se pueden usar palitos de madera o pinzas de metal, lo que cada uno prefiera. Algunos cortes se cocinan en minutos (la res, por ejemplo, está cortada finamente); otros tardan un poco más, como los vegetales. La idea de la robata es que todos participen. No hay un orden determinado ni reglas: aquí cada uno va colocando lo que más se le antoje. ¿Un trozo de salmón, dos brochetas de pollo y tres cortes de wagyu? Adelante. La grasa inflitrada de esta variedad hace que la carne tenga un sabor especialmente tentador cocinada en el ahumado del carbón.

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Video: Nora Sugobono

No tema por el humo: cada mesa tiene unos extractores especiales que van absorbiendo todo sin incomodar a los comensales. El olor también es parte de la experiencia así que déjese llevar.

El precio varía según lo que pida: puede ser solo de res, solo marina, o ambos. Lo mínimo que se necesitan son dos personas. Si no tiene plan para San Valentín, aún está a tiempo.

Recuerde también que Baco y Vaca tiene 30% de descuento en su carta para suscriptores de El Comercio. Buen provecho.

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