Por Jorge Chávez Noriega

En la casa de los Solís, ubicada en la urbanización 3 de octubre, a las afueras de Chiclayo, la cocina era el centro de todo. Héctor Solís creció ahí: entre el aroma del espesado los lunes, las visitas al mercado con su madre y los secretos para hacer “el mejor arroz con pato del mundo”. Hoy, cuarenta años después de la apertura de Fiesta, el restaurante familiar convertido en emblema de la gastronomía chiclayana, el cocinero presenta ‘El Fiesta de los Solís’, un libro ilustrado que es recetario, memoria y testimonio de amor.

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