ChileCon la distinción de ser la única banda de rock peruana de los años 80 que no se separó ni tomó una pausa voluntaria, los miembros de Río se preparan para celebrar su cuadragésimo aniversario, con la convicción de que será un día más de trabajo en su carrera. Solo el año pasado, estos auténticos obreros de la música ofrecieron más de 150 conciertos, en ocasiones hasta dos por día, consolidándose como una de las bandas de rock más solicitadas y “chamberas” del país.
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Esta ética de labor incansable ha sido su guía durante 40 años, desde que un sello discográfico les brindó la oportunidad de firmar un contrato. Aquel era su sueño de adolescentes, cuando Pocho Prieto (voz), Chachi Galarza (guitarra) y Cucho Galarza (bajo) se reunían en un pequeño cuarto en Pueblo Libre, los tres alrededor de una guitarra acústica, intentando descubrir cómo tocar un instrumento y cómo componer una canción.

“En esos tiempos, era muy difícil que un sello te fichara. No es como ahora, que puedes grabar una canción en un teléfono, subirla a Spotify o redes sociales, y ya te consideran un ‘artista’. En esa época, si no tenías un sello, no existías; nadie te conocía. Los sellos eran un filtro; tenías que demostrar que eras realmente bueno, tenías que enamorarlos; y para eso, tenías que trabajar e insistir”, comenta el vocalista Pocho. A Río le tomó un año convencer al sello El Virrey para que les diera una oportunidad, después de tocar su puerta muchas veces. El problema fue que la canción que eligió la discográfica no era su mejor apuesta.
“Les entregamos un casete con algunas canciones y escogieron ‘Son colegialas’, y, sin desmerecerla, nosotros pensábamos que ‘Televidente’ era una mejor canción, con más vuelo”, comenta Cucho Galarza, el bajista de la banda. Tal como el grupo sospechaba, “Son colegialas” no tuvo el éxito esperado, y se jugaban su última oportunidad. Con el riesgo de volver al anonimato, grabaron “Televidente” hasta dos veces para estar satisfechos con el sonido. Y la canción resultó ser un verdadero bombazo en las radios peruanas, un éxito que les permitió seguir viviendo su sueño de hacer música.

“Recuerdo que llevamos la canción a la radio 1160, que quedaba cerca de nuestra casa. Se la pusimos al programador y, en solo 30 segundos, se levantó y trajo a otra persona. La escucharon nuevamente y nos dijeron: ‘Déjennos la canción en exclusividad, la vamos a poner cada dos horas’”. La bola de nieve había comenzado a rodar. Algo similar sucedió con la casa realizadora top que, con mucho atrevimiento de su parte, escogieron para hacer el video de “Televidente”. “Imagínate, ellos cobraban 5 mil dólares por 30 segundos de un comercial, y nuestra canción duraba más de tres minutos. En esa época, no teníamos ni para comprar instrumentos. Pero fue un milagro, porque escucharon la canción y les gustó tanto que nos cobraron una cifra simbólica”, añade Pocho.
Río, como casi todas las bandas peruanas surgidas durante la dictadura militar, tuvo que luchar contra la precariedad económica y las dificultades de una economía cerrada a la importación. La primera guitarra eléctrica que vieron en su vida la tenía un vecino de Pueblo Libre, un chico de familia acomodada, y a veces se la pedían prestada, fascinados solo con mirarla, llena de botoncitos. Su presupuesto en los años setenta solo les permitía encargar guitarras eléctricas ‘hechizas’ o caseras y usar un micrófono de teléfono conectado al estéreo para cantar, como hacen los vendedores ambulantes de papaya o fresa. Calculan que fue en 1978 cuando decidieron que querían ser una banda. “Lo recuerdo bien porque tuvimos que hacer una pausa en el ensayo para ver el partido Perú vs. Escocia del Mundial de Argentina 78. Ese fue el año en que nos juntamos”, señala Chachi Galarza, guitarrista del grupo.

Al éxito de “Televidente” le siguieron dos hits más: “Universidad (Cosa de locos)” y “Lo peor de todo”, que, gracias a sus potentes videos, escalaron rápidamente en los charts locales. “No me voy a olvidar de que, dos días después de la conferencia de nuestro primer LP, “Lo peor de todo”, ya estábamos yendo a tocar a Bolivia. Y dos semanas después, nos dieron un disco de oro por las ventas”, rememora Pocho. En años siguientes, la carrera de Río continuó en ascenso. En 1987 publicaron “Dónde vamos a parar”, que contenía éxitos como “Contéstame” y “Todo estaba bien”.
Eran años terribles para el país, entre la crisis económica y la violencia terrorista. En 1989, su tercer álbum, “Revolución”, incluyó una feroz diatriba contra la insania de Sendero Luminoso, una realidad que, como a cualquier joven de la época, les tocó vivir. Más de una vez, tuvieron que dormir en un auto cuando llegaban los toques de queda. En una ocasión, viajaron a Ayacucho y les pareció que llegaban a un sitio en guerra. Programaron su show para las 5 de la tarde, y la policía los invitó a dormir en su cuartel por temor a un atentado. “Nosotros hemos ido a Juanjuí, hemos cruzado ríos con el agua al pecho y nuestros instrumentos bien arriba de los brazos. Era complicado, pero era lo que teníamos que hacer”, rememora Cucho.
La charla con Río tiene que terminar porque es hora de ensayar. Este 19 de octubre, en el anfiteatro del Parque de la Exposición, celebrarán su show “40 años es una cosa de locos”, con un formato especial que incluirá secciones de cuerdas, vientos, percusión, y artistas invitados. Será la oportunidad de celebrarse a sí mismos y, luego, guardar los recuerdos y seguir trabajando como siempre. O, como dice su bajista, Cucho Galarza: “Siento que estos 40 años se pasaron rapidito. Te soy sincero, la mitad de esa época no la recuerdo, así que debe haber sido muy divertida”.
El 19 de octubre Río celebrará sus 40 años de trayectoria con un concierto en el Anfiteatro del Parque de la Exposición.
Por su aniversario 40, la banda Río ha vuelto a sacar al mercado sus dos primeros álbumes en el cotizado formato de disco de vinilo. Estos son “Lo peor de todo” (1986) y “Dónde vamos a parar” (1987). Sus mejores éxitos de los años 80, como “Televidente”, “Universidad (Cosa de locos)”, “Contéstame” y “Todo estaba bien”, se encuentran acá. El material está disponible desde este mes en Cal Comunicaciones y en la tienda de vinilos Discos Eternos.

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