En agosto de 1998, el sacerdote diocesano Miguel Ángel Vassallo tuvo la iniciativa personal de crear un correo electrónico (santarosa.correo@gmail.com) para que aquellos que vivían en el extranjero, en provincia o que, por motivos de salud, no podían acercarse al santuario, enviasen sus peticiones. Luego él las dejaría en el pozo. Desde entonces, junto al grupo pastoral Voluntarios de Santa Rosa, realiza un trabajo que, en estos tiempos de egos e individualismo digital, parece una rareza: escuchar –y responder– al prójimo

Como querían una comunicación más directa, en 2017 abrieron el WhatsApp de Santa Rosa. “Nos escriben desde Japón, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Hay gran cantidad de devotos en Argentina y México”, señala Julio Santos (45), encargado de recibir los mensajes, quien trabaja hace más de dos décadas con Vassallo.

“Algunos incluso nos mandan audios y los voluntarios los transcriben”, agrega el ingeniero informático de profesión. El mes que más demanda tienen, cómo no, es agosto. Cada hora reciben, por lo menos, un mensaje. Estos son impresos a medianoche y la mañana del 30 los lanzan al pozo. Tardan en responder, pero nunca dejan en ‘visto’ los mensajes.

Para mandar su petición por WhatsApp, puede escribir al 934 720 733. No contestan llamadas. Más información en su o en la app para Android Rosa de Lima.

NOTA
Las peticiones que ve en la fotogalería de arriba han sido editadas para mantener la privacidad de los devotos que han enviado sus peticiones.