EleccionesDesde que ponemos un pie en São Paulo, hay algo en el aire —una electricidad leve, casi imperceptible— que nos recorre de pies a cabeza. Es el efecto de sentirnos observados, mientras caminamos por la avenida Paulista con la camiseta de Alianza Lima, rival del São Paulo FC en la Copa Libertadores. No lo hacemos como un acto de provocación, sino como un simple gesto de orgullo. Algunos lo entienden así, otros no tanto. “¡Arriba, Alianza!”, nos grita el mesero de un restaurante, probablemente un peruano. Es la única señal de simpatía que recibimos en nuestra primera aventura por el centro financiero y cultural de esta ciudad enorme, llena de rascacielos y autopistas infinitas.
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Con esto no queremos decir que los brasileños no sean amables con los turistas, todo lo contrario. Lo que sucede es que se toman el fútbol muy en serio. Te hacen sentir visitante porque así lo dicen las leyes no escritas de su decálogo del hincha. Aquí, el deporte rey es una forma de respirar, de caminar, de hablar. Es una ciudad donde el balompié explica muchas cosas: la identidad, las luchas sociales, el sentido de pertenencia. Es un lugar donde se vive como se juega: con pasión, con ritmo, con alegría.

Se podría decir que el corazón futbolístico de São Paulo está dividido en cuatro: Corinthians, Palmeiras, São Paulo FC y Santos. Cuatro historias que rivalizan entre sí, pero que han escrito algunas de las páginas más gloriosas del fútbol brasileño: son los clubes más grandes del estado paulista gracias a sus títulos obtenidos tanto en el ámbito local como internacional, y por haber sido cantera de algunas de las estrellas más luminosas que vio nacer este deporte.
EN LA CANCHA
Visitamos el mítico estadio Morumbi para ver el partido entre São Paulo FC vs. Alianza Lima, que terminó empatado a dos goles, un resultado histórico para el equipo de La Victoria. Luego del encuentro, nos animamos a hacer el ‘Morumbis tour’ por 70 reales, un recorrido por las instalaciones de este templo del fútbol mundial, que posee un moderno museo donde se destacan los logros alcanzados por el equipo tricolor, entre ellos las tres veces que se consagraron campeones del mundo. La infraestructura de este estadio es impresionante: cuenta con palcos con accesos a bares y restaurantes, lo que ofrece una experiencia memorable.
Para conocer la historia que vincula a esta ciudad con el deporte más popular del planeta, nos recomiendan ir al Museo del Fútbol, en el estadio del barrio de Pacaembu. La entrada nos cuesta 50 reales. A través de salas temáticas, este lugar narra la evolución del fútbol desde sus orígenes en Brasil hasta convertirse en una pasión nacional. Fotografías, videos, objetos históricos y diversos testimonios dan vida a una serie de momentos icónicos. Varias de las instalaciones permiten que los visitantes midan las fuerzas de sus tiros con la pelota, escuchen cantos de hinchadas o participen en juegos interactivos. Al finalizar el recorrido, es indispensable visitar su tienda deportiva, donde encontraremos camisetas de edición limitada, joyas de colección y suvenires para llevar a casa.

Aprovechamos nuestros días en São Paulo para ver el calendario de partidos del Brasileirao, el torneo de primera división del fútbol brasileño. Hoy en día, la serie A de este país cuenta con futbolistas que bien podrían estar jugando en la élite del fútbol europeo, como Neymar, Memphis Depay o Lucas Moura, quienes militan en los equipos más importantes de esta ciudad. Para nadie es un secreto el poder económico detrás de estos clubes, fruto de los millonarios premios que obtienen y de la venta de jóvenes figuras a los mercados del exterior. Nosotros tenemos la suerte de que el fin de semana hay clásico: juegan Palmeiras vs. Corinthians. Un amigo brasileño nos ayuda a conseguir entradas a un precio razonable: 150 reales.

Palmeiras es local y por ese motivo nos compramos su camiseta. Afuera del estadio Allianz Parque, los hinchas del ‘Verdão’ hacen la previa cantando barras, tomando cerveza y comiendo espetos brasileños, una especie de anticucho de carne o pollo. Adentro, el aliento es incesante. No entendemos bien lo que dicen, pero igual nos emocionamos y nos sumamos a los cánticos.
EL REINO DE PELÉ
Nuestra siguiente parada es Santos, a setenta kilómetros del centro de São Paulo (aproximadamente una hora y media en auto). En este caso, tomamos un tour de la plataforma Civatis que nos cuesta 200 reales e incluye guía y transporte. Hemos llegado aquí para visitar tres cosas: el estadio Villa Delmiro (60 reales), sede del club Santos FC, donde actualmente juega Neymar; el Museo Pelé (50 reales), un tesoro repleto de objetos personales, fotografías y recuerdos que narran la extraordinaria vida y carrera de la leyenda del fútbol mundial; y el mausoleo de Pelé (gratis), un espacio abierto al público donde descansan los restos del eterno rey del fútbol.

Si el tiempo nos alcanza, podemos sacarle lustro a nuestra visita a Santos visitando algunas playas del Atlántico brasileño, como Gonzaga o Boqueirao, o caminado por las calles del Centro Histórico, donde nos toparemos con murales que rinden tributo a los hombres nacidos en esta cálida tierra y se convirtieron en héroes futbolísticos, como Rodrygo, Robinho, Carlos Alberto, Clodoaldo, entre muchos otros.

Para quienes crecimos amando este deporte desde las tribunas del Nacional o el Alejandro Villanueva, São Paulo no es solo una ciudad más en el mapa. Es la promesa cumplida de que el fútbol, bien jugado, puede ser una obra de arte que trasciende más allá de la cancha, los goles, y sus propios protagonistas. //
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.


















