Por Jorge Chávez Noriega

En tiempos donde el celular básicamente servía para hacer llamadas, el periodista deportivo Eduardo Combe (34) anotaba en una vieja libreta los movimientos de los jugadores que seguía en aquella época: Beckham, Figo, Raúl, Ronaldo. Apuntaba las veces que pateaban al arco, las faltas que cometían y los goles que anotaban. La información la actualizaba cada fin de semana, religiosamente, cuando culminaban las fechas de las principales ligas de fútbol de Europa. Luego fue sumando nuevas áreas temáticas: el torneo descentralizado, la selección, peruanos en el exterior. La base de datos iba creciendo y, a su vez, su memoria se expandía.

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