​Daniel Craig, harto de James Bond, rechazó 88 millones para repetir el papel. Igual siempre vuelve al papel y en el papel de actor y productor ejecutivo. Nada se hace sin su aprobación.
​Daniel Craig, harto de James Bond, rechazó 88 millones para repetir el papel. Igual siempre vuelve al papel y en el papel de actor y productor ejecutivo. Nada se hace sin su aprobación.

Toda repetición es una ofensa salvo se trate de una película de . Es lo que uno nota cuando revisa las 24 películas del agente 007 y que pronto serán 25, cuando se estrene Sin tiempo para morir, la última de la longeva franquicia. Una clave que explica su enorme éxito es la repetición, es decir, la voluntad de presentar los mismos ingredientes de siempre, agitados pero no revueltos, como las indicaciones del dry martini, el trago favorito del espía británico al servicio secreto de su Majestad.

"Hacer una película de James Bond es como leerle un cuento a un niño: mientras no te alejes demasiado del original, el chico estará feliz”.


Roger Moore, actor de James Bond entre 1973 y 1985

Como si se tratase de variaciones sobre un tema, las películas de Bond son en esencia las mismas, con ciertos ajustes para sintonizar con la sensibilidad de cada generación. En las primeras décadas todo era artificio y humor ligero; luego se volvió kitsch y paródico; luego extremadamente letal. Hoy día James Bond es más serio. Su arrogancia y su célebre alcoholismo son presentados como defectos de su personalidad, ya no virtudes. Y aún así, con todo, las nuevas películas tributan a la misma plantilla instaurada por la original 007 contra el Satánico Dr. No, de 1962. La fórmula ganadora que pasaremos a detallar.

Sean Connery, el más clásico de los agentes 007, cumple 85 años - 1
Sean Connery, el más clásico de los agentes 007, cumple 85 años - 1

Algunas cosas que nunca van a faltar en una película de James Bond

1) Acción explosiva desde el inicio para no dar tregua al espectador. En los últimos años estas escenas se han sofisticado hasta lo imposible. Hemos visto a Bond hacer parkour, caer de espaldas de varias pisos y atravesar paredes como si nada, deteniéndose apenas para sacudirse el polvo de su traje Gucci, diseño de Tom Ford.

2) Gadgets: infaltable en toda saga, estos artículos puede ir desde autos de lujo (como el Aston Martin, convertido en un auténtico tanque urbano, con sus ametralladoras y otros trucos), hasta lapiceros o relojes convertidos en armas letales o de espionaje gracias al ingenio de Q, el científico del MI6.

Moore se puso el traje del agente 007 en 7 películas, entre 1963 y 1975. Es el que más tiempo ha encarnado al personaje. (AP)
Moore se puso el traje del agente 007 en 7 películas, entre 1963 y 1975. Es el que más tiempo ha encarnado al personaje. (AP)

3) Los archivillanos. Hijas de la Guerra Fría, las cintas de Bond están llenas de malos de nacionalidades orientales o del otro lado de la cortina de hierro. Ahí estaban el Dr. No (China); el millonario Auric Goldfinger (Alemania); el líder de Spectre, Ernst Stavro Blofeld (Polonia); el gran jugador de poker Le Chiffre (Estonia), etc. Todos quieren perturbar el orden mundial y el imperialismo que el MI6 y la CIA controlan.

4) Los tragos. Casi no hay película de Bond que no incluya una escena de bar y a nuestro espía vestido con un smoking pidiendo un coctel, con indicaciones precisas al barman sobre la forma en que lo quiere. Ya sea en bares lujosos de sitios exóticos o en los sitios más resinas, en algún momento nuestro héroe irá para aplacar su legendaria sed alcohólica después de un momento de stress.

James Bond: Los Aston Martin en las películas del agente 007 - 7
James Bond: Los Aston Martin en las películas del agente 007 - 7

Dejamos al final a las Chicas Bond, no porque sean menos importantes, sino por todo lo contrario. Ellas son un capítulo aparte, un elemento gravitante en la construcción de la franquicia como fantasía escapista masculina del siglo XX. Por lo mismo, resulta problemático notar en este siglo la pobre representación que se ha hecho de lo femenino en la saga, con más notoriedad en el pasado. Hoy sería imposible concebir escenas como las de Sean Connery, el primer Bond, acosando a subordinadas aquí y allá (secretarias, enfermeras) o dándoles una palmada en el trasero y despachándolas mientras les dice que tiene que "hablar de cosas de hombres”.

La sola idea de lo femenino como potencial agente de sospecha o peligro también es cuestionable. Las chicas Bond solían traicionar al protagonista las raras veces que el guión las dotaba de inteligencia o independencia. La excepción que confirma la regla es el personaje de M (Judi Dench), la directora de MI6, que en las últimas cintas hasta Skyfall ejerció el papel de figura matriarcal para Daniel Craig. El conocido magnetismo sexual del 007 tampoco es infalible en el nuevo reboot de la saga, y queda claro que no todas tienen por qué girar a su alrededor o sucumbir bajo sus sábanas, salvo así lo decidan ellas.

CLAVES DEL ÉXITO DE LA SAGA MÁS LONGEVA DE LA HISTORIA DEL CINE

Si Star Wars se las ingenió para presentar nueve episodios y Star Trek sumaba trece películas al 2016, de James Bond se han hecho 25 filmes. Solo la supera en volumen de títulos la saga del monstruo Godzilla, y sus 33 entregas, pero al ser estas en su mayoría cintas de serie B, se trata de una competencia de otra liga. En todo este tiempo, seis actores han encarnado al espía “con licencia para matar”, algunos tan efímeros como George Lanzeby, que solo vistió el esmoquin en una ocasión, en Al servicio secreto de su majestad, 1969.

En cuanto a su tercera interpretación de James Bond, la película The World Is Not Enough, también pasó la valla de los 300 millones de dólares. Fue estrenada en 1999, y se le consideró igual de exitosa que las entregas anteriores. (Internet)
En cuanto a su tercera interpretación de James Bond, la película The World Is Not Enough, también pasó la valla de los 300 millones de dólares. Fue estrenada en 1999, y se le consideró igual de exitosa que las entregas anteriores. (Internet)

James Bond nació de la imaginación del escritor británico Ian Fleming (1908-1964) quien desde su primera novela, Casino Royale, concibió al personaje como su alter ego soñado, en algunos casos basándose en sus experiencias de cuando trabajó para el servicio de inteligencia naval de su país durante la Segunda Guerra Mundial. El personaje, gracias a la saga cinematográfica creada después por el productor Albert Broccoli, se volvió tan influyente que derivó en arquetipo. Hay influencia suya en las películas de Misión imposible (que derivan, a su vez, de un programa de televisión), en el personaje de Jack Bauer de la recordada serie 24, en el Superagente 86, en las cintas de Austin Powers y en las de Johnny English, con Rowan Atkinson, ‘Mr. Bean’.

Ian Fleming con Sean Connery  en 1962 en Jamaica, durante el rodaje de Dr. No. [Foto: United Artists Corporation]
Ian Fleming con Sean Connery en 1962 en Jamaica, durante el rodaje de Dr. No. [Foto: United Artists Corporation]

Desde la psicología se ha escrito que el escapismo sensorial que proponen estas películas parece diseñado para conectar con fantasías de la niñez y adolescencia, de esa épocas felices en las que el ser humano se siente invulnerable y desea toda la libertad que la tutela paterna les priva. Bond, por ejemplo, carece de límites. Va donde quiere y puede hacerlo todo. Incluso tiene licencia para matar. La relación que tiene con M, al menos desde que esta era interpretada por Judi Dench, era la típica relación de una madre estricta que apenas puede controlar al hijo rebelde que a cada rato desafía su autoridad. Y cuando eso pasa, la sala delira.

“Para hace una película de James Bond tienes que conectar con tu adolescente interior”


Sam Mendes, director en Skyfall (2012) y Spectre (2015)

Es claro que Bond es un héroe entre los varones, el segmento natural de su público objetivo y hacia donde se dirige su marketing. En un informe publicado el 2008 por la revista New Scientist se halló que en el personaje de Ian Fleming se encuentran presentes los tres rasgos que definirían la presunta atracción femenina por los llamados ‘chicos malos’. Y estos rasgos son el narcisismo, la impulsividad y la manipulación. Está claro que el 007 es un hombre seguro de sí mismo, que no vacila en disparar primero y preguntar después, así como en aplicar diversas estrategias de engaño para conseguir sus fines.

Sean Connery como James Bond en una escena de "From Russia With Love". (Foto: Agencias)
Sean Connery como James Bond en una escena de "From Russia With Love". (Foto: Agencias)

Para el crítico y docente de cine Isaac León Frías, uno de los grandes motivos que explican la vigencia de la saga es que la personalidad de James Bond se ha amoldado a los tiempos que le han tocado. Desde la bonhomía y caballerosidad desplegada por el británico Sean Connery, el primer Bond, de finas maneras en plena Guerra Fría, a la interpretación de Daniel Craig, dura y más acorde con el momento político. “Cada actor le da una fisonomía física y emocional al personaje, que no ha sido igual. Este último Bond es un tough guy, más psicológico pero menos simpático. Estoy seguro de que debe haber un estudio de mercado que haya dictado que este es el tipo de héroe de estos tiempos”.

Finalmente, para León Frías, Bond gusta porque es el retrato mitificado de un hombre común. “Él no es Superman, no pelea con una máscara ni capa ni tiene superpoderes. Más bien proyecta la imagen de un triunfador, de un hedonista y mujeriego que sabe cómo moverse tanto en los círculos del jet set como en los bajos fondos”, dice. Destaca, además, el atractivo valor de producción de sus películas y el papel del agente secreto en el ajedrez geopolítico. “No olvides que Bond es un espía que trabaja al servicio del Imperio Británico y, por tanto, sus acciones y su discurso postulan una cierta superioridad de Occidente que a muchos gusta”. //

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Billie Eilish adelanta “No Time To Die”, su canción para James Bond 13/02/2020

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