Por Celeste Pérez

Para imprimir un recuerdo en la memoria no hace falta saber leer: cautivada por los colores de sus imágenes, la textura del papel y ese olor a tinta recién salida de impresión, la limeña Chío Jiménez intenta memorizar su primer contacto con esta revista. “Tenía seis años, probablemente. Sin embargo, sentarme con una revista Somos entre las manos ya se había vuelto una costumbre en la casa de mis abuelos los sábados. Me acomodaba en el sillón y jugaba con ‘Ampay, Miko’, un divertido reto que en los ochenta invitaba a los niños a buscar un monito por las páginas de la edición”, precisa emocionada.

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