Mucha gente hoy en día recurre a las vitaminas de una forma muy rápida, como si fueran una especie de panacea, un energizante o el necesario ‘boost’ mañanero para empezar un nuevo día. De hecho, en un informe publicado en El Comercio, registra que se vive un boom en la venta de estos productos: las importaciones de suplementos nutricionales ascendieron a US$ 40.8 millones hasta junio del 2024, y en los últimos 5 años crecieron 35%. Pero los combos vitamínicos que se venden en farmacias son mucho más que una bebida energizante o un poderoso café. De hecho, no cumplen con esa función en absoluto y deben tratarse con cuidado. Las vitaminas son compuestos orgánicos esenciales que el cuerpo humano necesita en pequeñas cantidades para mantener procesos metabólicos fundamentales. Y cada vitamina cumple funciones específicas.

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