La U y su Historia era un inhallable, hasta hoy. Su hijo, Javier Quirós Piñeyro, SJ., tuvo una larga conversación, casi un secuestro, con dos hinchas muy interesados en rescatar la memoria de Universitario de Deportes. Pasaron meses de la charla. Meses del proceso. Esta semana, todos ellos presentaron la versión 2024 de aquel incunable, La U y su Historia, que todos los fanáticos hemos buscado en librerías de viejo, en ferias en plazas de armas, como si se tratara de una biblia que oculta algún mensaje que nos va a salvar.
Javier Quirós Piñeyro, SJ., el principal testigo de cómo se fue burilando esa joya, abre aquí la trastienda de este tiempo. Y de aquel, cuando su padre, el ingeniero Rafael Quirós Salinas, escribió a mano cada línea.
-¿Cómo nació la idea de reeditar el libro, y cómo fue ese proceso?
Fue un proceso largo, de años. Rafael Sánchez y Juan Carlos Chávez me contactaron con la idea de que yo pudiera presentar un testimonio personal sobre el significado de la U en mi vida. Juan Carlos venía publicando libros que recogían relatos breves (N. de R. Crema, mi gran amigo) de una diversidad de personas que narraban anécdotas o recuerdos acerca del significado de la U para ellas. Ya había publicado tres y quería mi testimonio para su siguiente trabajo.
-¿Qué pasó en esa reunión? Suele ocurrir que uno tiene una agenda y las circunstancias -o la U- lo cambia todo...
Sí. Ese encuentro me hizo tomar conciencia del peso que venía cobrando la figura de mi padre para la historia y los hinchas de Universitario. Para mis hermanos y para mí fue un descubrimiento grande, importante e impactante. Ahora, al enorme cariño, respeto, cercanía y admiración que siempre le tuvimos, se añadía el descubrimiento de su enorme significado para la hinchada… ¡Hasta era mencionado en varias versiones del “Credo Crema” junto a Lolo!
Después de ese encuentro quedé un poco en estado de shock por algunos días. Fue por eso que le pedí a mi hermano Pancho que me entregara el material que mi padre había ido juntando sobre la U y que él había conservado como parte de su herencia.
Así las cosas, llamé a mi amigo Juan José Arrieta -también hijo de dirigente fundador-, e hicimos una revisión de los documentos ordenándolos un poco. Luego llamamos a Juan Carlos y a Rafael y empezamos a ver entre los cuatro qué podríamos hacer con aquello. Allí surgió la idea de hacer una especie de “lado B” de ¨La U y su Historia”, sin saber muy bien qué era eso. Al final, después de algunas subidas y bajadas, el proyecto terminó en hacer una reedición de los dos tomos publicados por mi padre al que Juan Carlos añadiría una puesta al día retomando algunos hitos de la historia hasta el presente: el año del centenario.
-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de su padre, vinculado a la U, y qué comentaba él sobre el libro?
Tengo varios. Quizás sí el más antiguo respecto al libro de mi padre sea cuando yo estaba en primaria y lo veía salir los sábados por la mañana rumbo a la Biblioteca Nacional a revisar periódicos antiguos con un cuadernito escolar bajo el brazo para tomar notas. Yo creo que ahí empezó a juntar la data que después concretaría en el libro. Partía con mucho ánimo, se le veía en la cara. Se notaba claramente que la empresa le gratificaba y divertía enormemente.
Un segundo recuerdo, tiene que ver con la publicación del tomo II. Unos diez años después de la publicación del tomo I, caí en la cuenta de que el Ingeniero ya tenía escrito el segundo. Yo no lo sabía. Mi madre había fallecido hacía algunos años y mi padre necesitaba algún tipo de motivación pues sus limitaciones se iban haciendo evidentes. Además, en esos diez años transcurridos los costos de impresión se habían abaratado considerablemente. Entonces, y como una manera de concluir el proyecto y de paso levantarle el ánimo le propuse revisar el escrito juntos y publicarlo. Mi padre iba perdiendo facultades. Había que luchar contra el tiempo.
Confieso que me deprimí un poquito pues parece que por naturaleza estamos hechos para ver crecer a la gente, no para verla decrecer y menguar. Finalmente pudimos publicar el libro. Fue mi padre quien proporcionó los fondos necesarios. Recuerdo que el día que hizo el depósito del dinero fue con mi hermana Vicky al banco y le decía con frecuencia: “No sé por qué estoy tan contento esta mañana, pero sé que algo muy bueno me ha sucedido”.
-¿Y qué pasó el día en que, luego de tanto esfuerzo, tuvieron ese segundo tomo del libro?
Cuando el libro salió publicado se lo fui a presentar diciéndole: “Mira Ingeniero, mira lo que te traigo”. Entonces se le iluminaban los ojos y sonreía entusiasmado, y decía “!Caramba¡ ¡Qué es esto Zambito!”, ojeaba sus páginas, pero esto duraba solo cinco minutos y de ahí pasaba otra cosa. Al inicio esta reacción suya, su desinfle, me desalentaba mucho. Hasta que pensé para mí: “Bueno, no le daré una alegría que le dure meses, pero le puedo dar un montón de pequeñas alegrías que le duren cinco minutos cada vez”. Y así lo hice, en cada nuevo encuentro le volvía a presentar el libro y su rostro encendido iluminaba mi día una y otra vez.
-¿Sabe que La U y su historia es el libro más querido y buscado por el hincha de todos los tiempos?
Tengo que decir que es algo que recién he descubierto pues nos costó mucho trabajo la distribución del tomo II. Quién sabe, cometimos el error de no vincularnos a alguna editorial empeñados como estábamos en levantarle el ánimo a mi padre. O a lo mejor es que con “La U y su Historia” ha pasado lo de los buenos licores: se aprecian mejor con el paso de los años.
-¿Qué siente sobre eso?
Esta obra me llena de orgullo. De un sano y santo orgullo a la mayor gloria de Dios.