Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

La descripción más conocida y sintética que tenemos de Robin Hood se resume en aquella frase de que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. También en su imagen de diestro arquero, de luchador por la justicia social, de rebelde sin causa que se enfrentó a los poderosos. Pero su origen en viejas leyendas medievales sería mucho menos romántico que ese estereotipo: teniendo en cuenta el contexto de la época y volviendo a las fuentes originales (baladas y tradiciones orales), es más probable que el personaje haya sido un forajido violento y sanguinario, que acumulaba víctimas como flechas en el carcaj.

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