Módulos Temas Día

Más en Somos

"Lava Jato: sospechosos comunes", por Juan Carlos Tafur 

Al paso que van las declaraciones de Marcelo Odebrecht, casi toda la clase política va a quedar achicharrada. Esta semana la lumbre se acercó a Keiko Fujimori, Alan García y Pedro Pablo Kuczynski, quien una vez más demostró poca pericia política para afrontar la crisis

Odebrecht

Si se confirma lo de Odebrecht, tanto García como Keiko también le habrían mentido al país, al haber señalado que nunca recibieron financiamiento de la empresa brasileña. El impacto puede ser peor para PPK.

Si se confirma lo de Odebrecht, tanto García como Keiko también le habrían mentido al país, al haber señalado que nunca recibieron financiamiento de la empresa brasileña. El impacto puede ser peor para PPK.

Hace un par de semanas una molesta premier Mercedes Aráoz reprendió a los principales responsables de comunicación palaciega. El lunes 3 de noviembre, estando presentes Alberto Cabello, Mario Cortijo y Ángela Huatay –y de colada Carlos Paredes, asesor de la premier–, les imputó no cuidar la imagen presidencial. Esto a propósito de una entrevista que el día anterior el mandatario había concedido a ATV, donde se le vio al presidente despatarrado en el asiento y respondiendo sin prolijidad. 

Las cosas, sin embargo, no parecen haber mejorado. Desatada la crisis, luego de conocerse que Marcelo Odebrecht lo había mencionado en el interrogatorio de los fiscales peruanos, el presidente tardó en reaccionar. Se produjo una reunión de emergencia en Palacio y se acordó que lanzaría solo un post en redes sociales: “Yo nunca he recibido aporte alguno de Odebrecht para mis campañas electorales del 2011 y 2016. Tampoco he tenido vínculo profesional con Odebrecht. En el 2011 participé en la campaña presidencial electoral como invitado por la Alianza por el Gran Cambio, movimiento que no estuvo entre los favoritos del proceso. Estoy absolutamente seguro de mis actos. Dejemos que nuestras autoridades fiscales y judiciales trabajen con autonomía, independencia y libres de presiones políticas. Estamos comprometidos en la lucha contra la corrupción”, escribió.

La crisis, como es obvio, no amenguó y eso obligó a que, un día después, el miércoles, el presidente decidiera lanzar un mensaje a la Nación, tal como le había sido solicitado el día anterior por algunos asistentes a la reunión de emergencia. 

Es que la mentira, o la percepción de ella, tiene un costo muy alto y requiere un acertado manejo político y comunicacional. No es la primera vez, además, que el presidente recae en ella. Cuando su asesor Carlos Moreno fue expectorado, PPK dijo que había salido por sobrecarga laboral, cuando la realidad era que su alejamiento se debió a que llegaron a Palacio sendos audios que lo involucraban en manejos poco santos en asuntos del sector Salud. 

Eventualmente, haber hecho una consultoría financiera a Odebrecht –cuando ya no era ministro– no es delito. Y recibir fondos de campaña tampoco lo es en nuestra legislación. Pero la mentira sí paga. Recordemos que cuando se desató el escándalo de Raúl Diez Canseco, primer vicepresidente de Toledo, el detonante final no fue alguna de las denuncias concretas presentadas, sino descubrir que RDC había mentido respecto de su relación amorosa. 

El sismo ha sido de diferente magnitud en cada caso, pero el más afectado, por las implicancias, es PPK. Si se confirma lo de Odebrecht, tanto García como Keiko también le habrían mentido al país, al haber señalado que nunca recibieron financiamiento de la empresa brasileña. Pero la diferencia es que PPK es el presidente de la República y habría mentido en su calidad de tal ante la comisión Lava Jato, que es una instancia oficial, y también a varios medios de comunicación. PPK dirigió una carta a la comisión congresal el 23 de octubre negando haber recibido aportes de la compañía: “Puedo afirmar que no he tenido relación profesional ni comercial con las constructoras brasileñas ni con sus consorciadas peruanas, que públicamente vienen siendo vinculadas al caso Lava Jato”. 

Con suerte
Quizás si el resto de políticos protagónicos del país no estuviese también salpicado por el escándalo Lava Jato (Ollanta Humala, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori, Alan García) en mayor o menor medida, el costo político de PPK sería mucho más alto y su dubitativa respuesta habría generado mayor turbulencia.

Lee la nota completa hoy en la edición impresa de la revista Somos

Tags Relacionados:

Odebrecht

PPK

Leer comentarios ()

Hoy en portada

Subir
Fotogalerías