¿Cómo se ve la hora en la Luna?, por Jaime Bedoya.
¿Cómo se ve la hora en la Luna?, por Jaime Bedoya.
Jaime Bedoya

El 20 de julio de 2019 se cumplirán 50 años de la histórica llegada del hombre a la Luna. Despegan las celebraciones con un evento que se realizó en el Centro Espacial Kennedy organizado por Omega, el primer reloj en llegar a la Luna. Entre astronautas, George Clooney e influencers, SOMOS estuvo ahí.

La milanesa @chiaraferragni con sus 16.5 millones de seguidores en Instagram a cuestas -cinco veces la población de Uruguay- posa en el Centro Espacial Kennedy de Orlando frente a cohetes en desuso. Lleva en la muñeca derecha, como los astronautas, el Omega Moonwatch, reloj conmemorativo versión 2019 del que se les regaló en 1969 a los protagonistas de la proeza estelar.

Esta obra de arte de la relojería suiza, oro macizo, ostenta un brillo patentado que refleja el color pálido de la luna, el Moonshine. En el anverso lleva un fragmento de meteorito lunar recogido en el norte de África. El reloj tiene un precio de US$ 42, 870 dólares y solo se han fabricado 1014 unidades (tres deben llegar al Perú). Chiara no había nacido cuando los cohetes detrás suyo exploraban el espacio.

Esas naves que hoy son piezas de museo eran las herramientas de trabajo de Charles Duke. Este General de Brigada retirado con cinco misiones Apolo entre pecho y espalda cruza frente a la influencer italiana sin que ninguno de los dos sepa quién es el otro. Ambos están en la sede de la NASA por una misma razón: celebrar los 50 años del primer alunizaje. La magnitud del evento histórico recorre transversalmente generaciones y oficios, como los de exploradores cósmicos e impulsadores digitales.

¿COMO SE SABE LA HORA EN LA LUNA?
En julio de 1969 mientras los norteamericanos Neil Armstrong y Buzz Aldrin iban rumbo a la Luna las menciones peruanas al satélite natural eran marqueteramente obligatorias. Los hermanos Zañartu anunciaban el lanzamiento de su último disco con la imagen de una astronauta portando el vinilo sobre superficie lunar. No te quedes en la luna, anunciaba una aerolínea anunciando viajes vacacionales. Y un día antes del alunizaje, julio 20, la marca suiza Omega decía lo siguiente en un anuncio en El Comercio: Cuando pisen la luna, Armstrong y Aldrin registrarán la hora en su Omega Speedmaster. Haga como los astronautas.

El aviso se refería al reloj oficial de la NASA desde 1965 con la misión Gemini 3. El Speedmaster, reloj pulsera con cronómetro originalmente lanzando en 1957 como instrumento ideal para los corredores de autos. Su precio de venta entonces era de US$ 185.
En 1964 la NASA oficialmente había convocado a un concurso público para elegir un reloj calificado para volar en todas las misiones espaciales tripuladas. Tres marcas respondieron: Rolex, Longines y Omega. El trabajo de hacer todo lo posible por destruir esas piezas de relojería recayó en un joven ingeniero de nombre James Ragan. Ya veterano, Ragan está también en el Centro Espacial Kennedy contando esta historia, y mostrando una cabellera envidiable y artificialmente azabache.

Todos los relojes fueron sometidos a prolongadas pruebas de vibración, resistencia y adaptación a diez medioambientes diferentes. Por ejemplo, soportar temperaturas entre – 18 y 93 grados centígrados. Apenas iniciando las primeras pruebas las dos primeras marcas no soportaron el maltrato. Pero para asegurar su decisión Ragan continuó machacando el Speedmaster desde octubre de 1964 hasta marzo de 1965.

DE LIMA A LA LUNA
Un grupo de astronautas visitaron Lima en 1966. Entre ellos estaba Neil Armstrong, uno de los candidatos a cumplir la promesa del presidente Kennedy de 1962: llegar a la luna. Armstrong y sus compañeros le rindieron honores al monumento en el Campo de Marte a su colega volador peruano Jorge Chávez, y luego emprendieron rumbo a una galaxia desconocida: el Congreso de la República.

En la plaza Bolívar Armstrong intentaba explicarle al presidente del Senado Luis Alberto Sánchez como funcionaría el hasta entonces improbable rendevouz entre el módulo de comando y el módulo lunar. En una imagen del encuentro Sánchez mira incrédulo detrás de gruesas gafas mientras un reloj pulsera asoma debajo de la manga izquierda del norteamericano.

Tres años después ese mismo astronauta descendía de un brinco del módulo lunar y decía una de las frases más famosas de la humanidad. Lo veían y escuchaban 600 millones de personas, record de audiencia que duraría 28 años más hasta que una princesa inglesa se estrellara en un puente de París. Treinta y tres países, incluido el Perú, por un tiempo se sintieron parte de un solo origen, el planeta Tierra. Pero Armstrong hizo esa primera caminata lunar sin llevar reloj. Lo dejó a bordo del módulo en caso fuera necesario como respaldo.

Minutos después lo siguió Buzz Aldrin, que sí llevaba el Speedmaster en la muñeca derecha sostenido por una correa de velcro. (La muñeca izquierda del traje espacial estaba ocupada por un centro de control que no dejaba espacio para mucho más.) Mientras Collins orbitaba la Luna desde el módulo de comando sintiendo lo que luego describiría como la soledad de Adán ante el mundo recién creado, Armstrong le hizo la primera e icónica foto a su compañero. El hombre, y su guardián eterno, el tiempo, habían llegado a la Luna.

CENTRO ESPACIAL KENNEDY, 50 AÑOS DESPUES
George Clooney fue un actor precoz. Tenía ocho años en 1969 cuando con un telescopio desde el jardín de su casa le decía a sus padres que podía ver a los astronautas caminando sobre la Luna. Cincuenta años después de eso Clonney, embajador de la marca que hizo el reloj espacial, tiene a sus héroes como compañeros de mesa en la gala del Centro Espacial Kennedy. El actor es esta noche un fan y sus ídolos son los veteranos exploradores celestes. Aeschlimann, CEO de Omega, ve la foto de Armstrong en Lima y por la correa lo identifica emocionado como un Seamaster. La imagen la entienden dos peruanos más presentes, @brunopinasco y Diego Pinilos de GyG Joyeros, que logra el preciado selfie con Clooney. Para el resto de los 500 invitados la historia está presente por la majestuosidad que reposa horizontalmente sobre sus cabezas: los 111 metros de largo de un cohete Saturno V que nunca abandonó la Tierra.

Propulsores del Saturno V iluminados para la cena de gala.
Propulsores del Saturno V iluminados para la cena de gala.
Astronauta Thomas Stafford (Apolo X) explicándole al actor George Clooney como fue el ensayo del alunizaje.
Astronauta Thomas Stafford (Apolo X) explicándole al actor George Clooney como fue el ensayo del alunizaje.
Chiara Ferragbi @chiaraferragni, con sus 16.5 millones de seguidores a cuestas, posa entre cohetes en desuso en el Centro Espacial Kennedy.
Chiara Ferragbi @chiaraferragni, con sus 16.5 millones de seguidores a cuestas, posa entre cohetes en desuso en el Centro Espacial Kennedy.
George Clooney
Bruno Pinasco

En sus famosas Instrucciones para dar cuerda al reloj Julio Cortázar dice que a uno no le regalan un reloj, uno es el regalado a esa máquina medidora del tiempo. Igual, debe atarse rápido a la muñeca, dejarlo latir en libertad e imitarlo anhelantemente.

Acaba la noche y la Luna en cuatro creciente brilla en el cielo oscuro de Cabo Cañaveral. La influencer Ferragni abandona el Centro Espacial con una minifalda dorada del mismo color del módulo lunar del Apolo XI. Días después postearía una foto desde Italia de su hijo disfrazado de astronauta. La imagen tuvo más de 1 millón de me gusta.
Mucho antes se había retirado el astronauta Charlie Duke. Llevaba una corbata michi con los colores de la bandera norteamericana. Cuando en 1972 pisó la Luna con la misión Apolo XVI, al cabó de 70 horas de actvidad lunar dejó un recuerdo sobre la superficie: una foto de su familia. La imagen sigue ahí, mirando la Tierra.

Charlie Duke y la foto de su familia en la Luna.
Charlie Duke y la foto de su familia en la Luna.